
En la revista A Escena Valencia, hablamos con el artista y pintor Antonio Pérez. Un recorrido por su pintura, su forma de entender el arte y qué herramientas utiliza para crear sus cuadros. Un placer de entrevista. Gracias Antonio y todo el éxito en tu aventura en Nueva York.

"La profundidad es la vida de un cuadro".
Desde Granada hasta Manhattan, la pintura de Antonio Pérez nace de la paciencia, la observación y una particular fascinación por el universo nazarí. Su obra, realizada al óleo y caracterizada por un minucioso trabajo de detalle, busca algo más que reproducir la arquitectura de la Alhambra: pretende introducir al espectador en ella.
Antonio Pérez compagina su profesión en el ámbito sanitario con una trayectoria artística que comenzó de manera autodidacta en su infancia y que retomó décadas después. Desde entonces, ha convertido el lienzo en un espacio de investigación personal, donde la arquitectura nazarí, el volumen, la luz y, sobre todo, la profundidad adquieren un papel protagonista.
Ahora afronta un nuevo capítulo de su trayectoria: del 1 al 18 de octubre, su obra viajará hasta Manhattan, Nueva York, donde participará en una exposición internacional.
A Escena Valencia: Antonio, ¿cuándo nació en ti esa inquietud artística?
Antonio Pérez: Desde pequeño siempre se me dio muy bien el dibujo. La pintura llegó después. Con 12 años empecé a interesarme por el óleo y por algunos grandes artistas.
Con esa edad me atreví con obras bastante complicadas, como El Fusilamiento del 2 de Mayo, La Familia de Carlos IV, la Virgen de la Macarena y diferentes representaciones de la Alhambra.
Mientras mis amigos jugaban en la calle, yo estaba pintando.
Mi madre estaba muy orgullosa de mí. Cuando venían familiares o vecinas a casa, muchas veces les regalaba mis cuadros. En aquel momento yo no entendía por qué lo hacía. Para mí aquellos cuadros representaban muchas horas de trabajo y pensaba que quizá no estaba valorando lo que hacía.
Dejé de pintar a los 13 años y seguí con mi vida.
Pero la pintura volvió a aparecer muchos años después.
A los 50 años, una sobrina mía hizo la Primera Comunión y no sabía qué regalarle. Pensé que podía hacerle un retrato al óleo. Lo pinté y el resultado me sorprendió. Conseguí captar muy bien su rostro, su expresión, su esencia.
Aquello despertó nuevamente algo que llevaba dentro.
En lugar de continuar con los retratos, decidí volver a una de mis grandes pasiones: la Alhambra.
Al principio pintaba la Alhambra de una manera más tradicional, con Sierra Nevada y el paisaje alrededor. Pero después quise buscar un reto diferente.
Pensé: «Quiero pintar algo que sea complicado, algo que no sea fácil de hacer».
Y empecé a entrar en los detalles de la Alhambra, en los palacios nazaríes, en sus yeserías, sus ornamentaciones y sus espacios arquitectónicos.
Ahí empezó realmente el camino que me ha llevado hasta donde estoy hoy.

A Escena Valencia: Tu pintura exige muchas horas de trabajo. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Antonio Pérez: Es un trabajo muy minucioso. Son obras que requieren muchísimas horas, mucha dedicación y, sobre todo, paciencia.
Cuando me pongo a pintar entro completamente en la obra. Me olvido de todo.
Es como entrar en un estado de concentración absoluta. Puedo pasar horas pintando y no darme cuenta del tiempo.
Y muchas veces, cuando termino un cuadro, incluso yo mismo me sorprendo del resultado, especialmente teniendo en cuenta que nunca he recibido clases de pintura ni de dibujo.
Creo que hay determinadas capacidades con las que uno nace. Después, con la práctica y con los años, las vas desarrollando.

A Escena Valencia: ¿Cómo definirías tu técnica?
Antonio Pérez: Cada artista tiene su manera de trabajar.
Hay pintores que utilizan cuadrículas, proyectores u otros sistemas para trasladar una imagen al lienzo. Yo dibujo principalmente a mano alzada.
Utilizo reglas y algunos objetos para conseguir determinadas formas geométricas, pero no trabajo con cuadrículas.
Necesito mirar, observar y construir el dibujo con mi propia mano.
Utilizo el ordenador como referencia y apoyo, pero no proyecto la imagen sobre el lienzo para copiarla directamente.
Para mí es importante que la mano del artista esté presente.
Eso hace que el proceso sea más lento y complicado. Borro, rectifico, vuelvo a dibujar... No tengo prisa.
Hay cuadros en los que he trabajado durante cinco meses, dedicándoles alrededor de siete horas diarias.

A Escena Valencia: Hay una palabra que aparece constantemente cuando hablas de tu pintura: profundidad. ¿Por qué es tan importante?
Antonio Pérez: Porque para mí la profundidad es la vida de un cuadro.
Un cuadro puede estar perfectamente dibujado y tener un color precioso, pero si es plano, no me transmite lo mismo.
Desde el primer boceto necesito que exista profundidad.
Quiero que la mirada del espectador tenga un recorrido. Que haya un principio y un final. Que la vista entre en el cuadro y avance por él.
Me gusta que cuando alguien lo observe tenga la sensación de estar entrando en ese espacio, como si estuviera mirando a través de una ventana.
Para mí eso es fundamental.
Cuando después incorporo el color, el cuadro cobra vida.
La profundidad ya está en el dibujo, pero el color termina de darle esa sensación de realidad.
Por eso siempre digo:
«La profundidad es la vida de un cuadro. Un cuadro sin profundidad no tiene vida».

A Escena Valencia: ¿Y cuándo sabes que una obra está terminada?
Antonio Pérez: Esa es una de las cosas más difíciles.
Incluso cuando termino un cuadro, lo firmo y lo coloco en casa, sigo encontrándole cosas.
Yo no tengo un estudio. Pinto en un rincón del salón, junto a una ventana con mucha luz.
Después, cuando estoy sentado en la mesa o comiendo, veo el cuadro constantemente.
Y siempre aparece algo que quieres cambiar.
El problema es saber cuándo parar.
Hay veces que, por seguir buscando la perfección, terminas estropeando algo que ya estaba bien.
Me ha ocurrido. Empiezas a retocar, añades, vuelves a retocar y llega un momento en que la obra pierde lo que tenía.
Por eso digo que un cuadro nunca lo ves completamente terminado.
Hay que aprender también a saber cuándo dejarlo.

A Escena Valencia: ¿Qué materiales utilizas habitualmente?
Antonio Pérez: Trabajo principalmente con óleo, aceite de linaza, pinceles muy finos y alguna pequeña espátula.
Para mí el lienzo también es muy importante.
No utilizo demasiados materiales.
Prefiero trabajar directamente con el óleo y realizar las mezclas según las necesidades de cada zona.
Tampoco me gusta utilizar demasiado aguarrás o disolventes porque resecan el pelo de los pinceles.
Yo los limpio con aceite y después con un poco de detergente y agua caliente. Los seco bien y les vuelvo a aplicar un poco de aceite para mantenerlos en buenas condiciones.

Una trayectoria construida paso a paso.
Desde su regreso a la pintura, Antonio Pérez ha desarrollado una trayectoria marcada por la participación en exposiciones y proyectos artísticos.
Desde 2022 ha participado en exposiciones colectivas, entre ellas diferentes muestras celebradas en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada, además de exposiciones en el Centro Carmen Jiménez de La Zubia, el Centro Oficial de Turismo y antiguo Colegio de las Niñas Nobles de Granada, el Colegio Ave María de Granada y la Art Gallery By Bea José, en Motril.
En 2024 participó en una exposición en el Palacio de los Condes de Gabia, perteneciente a la Diputación de Granada, además de diferentes proyectos colectivos y solidarios.
Su trayectoria incluye también colaboraciones con Manos Unidas de Granada y con la Fundación Zaballos, así como participaciones en publicaciones e ilustraciones.
Entre sus reconocimientos figura un Primer Premio de Pintura Internacional — Mención Especial del Jurado, dentro de un certamen internacional vinculado al mundo del arte.

A Escena Valencia: Has presentado exposiciones como "Capricho de un reinado". ¿Cómo recibe el público tu obra?
Antonio Pérez: La respuesta de la gente ha sido muy bonita.
Los comentarios que he recibido han sido muy positivos. Muchas personas se sorprenden al conocer las horas de trabajo que hay detrás de cada cuadro.
Evidentemente, también está el tema de la venta. Son obras que requieren muchísimo tiempo y eso repercute necesariamente en su valor.
En alguna exposición no he vendido ningún cuadro, pero para mí hay otra cosa que también tiene mucho valor: la aceptación del público.
Puedes no vender, pero si la gente se detiene delante de tu obra, la observa, te pregunta, te felicita y se sorprende, también estás consiguiendo algo.
Crear una identidad artística lleva años.
Yo llevo aproximadamente diez años pintando, camino de once, y tengo la sensación de que poco a poco he conseguido crear una identidad propia.
Cuando alguien ve mi obra y reconoce mi firma, eso significa mucho para mí.

A Escena Valencia: Tus cuadros requieren una dedicación que quizá no sea habitual.
Antonio Pérez: Es verdad.
No es que otros pintores no puedan hacer este tipo de pintura. Es que son obras que requieren muchísimo tiempo.
Un artista que vive exclusivamente de vender cuadros no puede dedicar cinco meses a una obra si necesita venderla después a un precio que no compense todo ese trabajo.
Yo tengo mi profesión y eso me permite afrontar la pintura de otra manera.
Para mí ya no es simplemente un hobby.
La pintura forma parte de mi vida. Es prácticamente mi segundo trabajo.

A Escena Valencia: ¿Recuerdas algún momento especialmente emocionante provocado por una de tus obras?
Antonio Pérez: Sí. Hay uno que recuerdo especialmente.
Fue en una exposición en el Palacio de los Condes de Gabia.
Estaba pintando en directo junto a otro artista cuando llegó una chica argentina que estaba visitando Granada.
Se colocó delante de uno de mis cuadros y, de repente, vimos que se puso muy roja.
Pensamos que le estaba pasando algo y nos acercamos para preguntarle si estaba bien.
Empezó a llorar.
Nos explicó que jamás había imaginado que la Alhambra tuviera ese tipo de espacios y que, al contemplar el cuadro, tenía la sensación de estar dentro de la propia Alhambra.
Aquello me emocionó muchísimo.
También recuerdo a un señor muy alto que llegó con su familia. Se le puso el vello de punta y me felicitó diciéndome que mi pintura le hacía «vivir y sentir esa alegría por la vida y esa belleza que sale de la mano del artista».
Ese tipo de momentos te reconfortan.
Son los que hacen que quieras seguir pintando.

A Escena Valencia: Después de todos estos años, ¿qué significa la pintura para ti?
Antonio Pérez: Para mí, prácticamente lo es todo.
Llevo alrededor de 40 años trabajando en la sanidad y mi profesión ha sido y sigue siendo una parte importante de mi vida.
Pero la pintura me ha dado muchísimo.
Me ha dado calidad de vida, tranquilidad, conocimientos y la posibilidad de conocer a personas maravillosas relacionadas con el mundo del arte.
He conocido pintores, fotógrafos, diseñadores y muchos otros artistas.
Si alguien me hubiera dicho cuando tenía 12 años que algún día estaría haciendo exposiciones y viajando con mis cuadros, no me lo habría creído.
La pintura también me relaja.
Cuando estoy de vacaciones incluso siento que necesito pintar.
Para mí es una especie de terapia.

De Granada a Manhattan
A Escena Valencia: Ahora das un paso muy importante: Nueva York. ¿Cómo afrontas esta nueva etapa?
Antonio Pérez: Con muchísima ilusión.
Del 1 al 18 de octubre voy a exponer en Manhattan, Nueva York.
Los cuadros ya han sido enviados desde Orense en barco hacia Nueva York y he tenido que preparar todo lo relacionado con vuelos, hoteles, visados y demás.
La oportunidad surgió a través de una galería de arte con la que colaboro en Motril, la Galería Art Gallery By Bea Jose. Su director es José María Bea Hidalgo. Me comentaron que había un galerista interesado en que expusiera allí y, a partir de ese momento, comenzó todo.
Para mí supone abrir una nueva puerta.
Quiero que mi trabajo salga de Granada, que pueda conocerse fuera de España y que personas de otros lugares puedan descubrir mi manera de entender la pintura.
Voy con mucha ilusión.
Al final, todo comenzó cuando tenía 12 años, pintando mientras mis amigos estaban jugando en la calle.
Y hoy, muchos años después, aquella pasión me lleva hasta Nueva York.
Eso, para mí, ya es una parte muy importante de la historia de mi pintura.

Muchas gracias a Antonio Pérez por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.
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