Una charla muy cercana y enriquecedora con Ricardo 'RikyRiker' y 'Cuaderno de bitácora de un insensato en moto', una página de viajes, de rutas, de reflexiones sobre la moto y que os recomiendo leer. Cada semana podemos descubrir nuevos textos y os contamos más detalles en esta entrevista para la revista A Escena Valencia. Muchas gracias, Ricardo.

A Escena Valencia: ¿Cómo empezó en ti esto de la moto?

“RikyRiker”: No soy experto ni nada. La palabra insensato... Yo sé que es controvertida, porque empecé con unos 53-54 años. Aproximadamente, hace unos 10 años, en Tenerife. La cuestión era que, para ir a trabajar, había unos atascos en la autopista. Y me dije que, aunque fueran 17 minutos, necesitaba llegar unos minutos antes al trabajo. Vi que había mucha gente que tenía moto. Tenían scooters. Pensé en un scooter con el carnet B de coche. Perfecto. Pues así lo hice. Lo que pasa es que te entra el gusanillo y quieres más.

Empiezas a salir. Soy muy curioso. Me encanta entrar por aquí, por allá, por el otro lado… A veces me veo en muchos apuros… (risas). El scooter se me empezó a quedar un poco más corto. Empecé ya con una Honda Varadero 125 cc, de marchas. Una Honda maravillosa. Ahí ya empezó a gustarme mucho más la moto.

Lo de insensato era porque mi padre si me viera ahora… Él tenía una pierna mal. Llevaba lo que en aquella época y en aquellos años se llamaba un ciclomotor. Se manejaba. Pero luego, con el tiempo, esto que te pasa con las motos… los comentarios que te dicen… que eso es de locos, que es un peligro, que te matas… Esas cosas… Si hubiera visto que empezaba a mis 50 y tantos años a ir en moto, a viajar en moto… me hubiera llamado insensato. De ahí la palabra.


A Escena Valencia: Escribes crónicas, viajes en moto, rutas, pensamientos… y hay un lugar en el que podemos seguirte cada semana “Cuaderno de bitácora de un insensato en moto”. ¿Cómo nació?

“RikyRiker”: El “Cuaderno de bitácora” nace de una manía y de una aversión. Nace de la aversión a esas escenas en las que alguien viene a casa y... “¡Ay, que te voy a enseñar las fotografías del viaje! Te voy a enseñar…”. Para mí es patética esa imagen y esa situación. Yo no quiero hacer eso. A ver... Está la crónica en la web para quien quiera. Le doy la facilidad a mis familiares, amigos y a quien quiera... de poder verlo. Y ya está. No tengo que pasar por esa circunstancia. Es una cosa muy sencilla.

A Escena Valencia: ¿Qué tipo de rutas te gustan? ¿Más por la Comunidad Valenciana o más a nivel nacional?

“RikyRiker”: Me gusta conocer los rincones del lugar donde vivo. En Tenerife estuve cinco años y me recorrí, creo, prácticamente todo. Luego estuve en un grupo también y descubrí sitios que había gente de la isla que no conocía. A nivel nacional requiere más.


A Escena Valencia: ¿Te gusta planificar una ruta y tenerla muy pensada días o semanas antes…? ¿Te gusta improvisar?

“RikyRiker”: No especialmente. Es una mezcla. Hay gente que lo lleva todo como... demasiado medido. Creo que es interesante ese punto de improvisación. Voy a curiosear, a ver qué hay. Muchas veces te decepciona lo que encuentras. Otras, es una maravilla.

Más que grandes lugares, me gustan los rincones que no están en las guías. He vivido tantos años fuera... que, al venir a verme familiares, les decía: “A las excursiones que os pongan los hoteles, id a las que queráis. Pero cuando vengáis conmigo, no vais a ir a ninguna de ellas”. No les iba a llevar a los sitios famosos... En Lanzarote, a Jameos del Agua... Ahí no les iba a llevar. Tienen excursiones. Yo les iba a llevar a esos sitios donde no te llevan los guías turísticos. Los conoce muy poca gente. Solamente los conocen las gentes del lugar. A esos “rinconcitos” que tienen su sabor… su curiosidad... En Tenerife hacía lo mismo. Y aquí también. En algunas partes del “Cuaderno de bitácora” está. Empecé una serie que se llamaba “Descubriendo Tenerife en moto”. Y cuando llegué aquí, que llevo unos cinco años, también.


A Escena Valencia: Claro, quería preguntarte porque quería que me lo contaras tú. Estaba mirando las rutas y las crónicas... Hay muchas... ¿Hay alguna zona predilecta, que te gusta mucho ir o que te haya sorprendido mucho?

“RikyRiker”: Cuando llegué alquilé una casa en Pego. Pego está al lado de la Vall de la Gallinera, que baja luego hacia Planes y hacia el embalse de Beniarrés. Esa ruta la hacía casi cada fin de semana cuando llegué aquí.

Cuando yo llegué aquí recorrí mucho. Pero, poco después, llegó la pandemia. En cuanto nos abrieron un poco, a salir como locos. Pero yo soy un poco lobo estepario, suelo ir solo y a mi aire. También descubriendo Alicante... Me he ido alejando un poco más… Sales un día y, sin comerlo ni beberlo, haces 300, 300 y pico kilómetros... Has hecho el día. La mayoría de los pueblos importantes de Alicante los conozco. Es una zona que está muy chula, me encanta.



A Escena Valencia: ¿Te gusta planificar una ruta y tenerla muy pensada días o semanas antes…? ¿Te gusta improvisar?

“RikyRiker”: No especialmente. Es una mezcla. Hay gente que lo lleva todo como... demasiado medido. Creo que es interesante ese punto de improvisación. Voy a curiosear, a ver qué hay. Muchas veces te decepciona lo que encuentras. Otras, es una maravilla.

Más que grandes lugares, me gustan los rincones que no están en las guías. He vivido tantos años fuera... que, al venir a verme familiares, les decía: “A las excursiones que os pongan los hoteles, id a las que queráis. Pero cuando vengáis conmigo, no vais a ir a ninguna de ellas”. No les iba a llevar a los sitios famosos... En Lanzarote, a Jameos del Agua... Ahí no les iba a llevar. Tienen excursiones. Yo les iba a llevar a esos sitios donde no te llevan los guías turísticos. Los conoce muy poca gente. Solamente los conocen las gentes del lugar. A esos “rinconcitos” que tienen su sabor… su curiosidad... En Tenerife hacía lo mismo. Y aquí también.

En algunas partes del “Cuaderno de bitácora” está. Empecé una serie que se llamaba “Descubriendo Tenerife en moto”. Y cuando llegué aquí, que llevo unos cinco años, también.

A Escena Valencia: Claro, quería preguntarte porque quería que me lo contaras tú. Estaba mirando las rutas y las crónicas... Hay muchas... ¿Hay alguna zona predilecta, que te gusta mucho ir o que te haya sorprendido mucho?

“RikyRiker”: Hay una ruta de la Comunidad Valenciana sobre los pueblos con menos de 100 habitantes. Es que tenemos un montón de sitios para ver en moto. No te los acabas. Hay una ruta también famosa en Alicante, que es la ruta de los castillos del Vinalopó. Los más bonitos son los de Biar, Sax... Está cerca de Ibi. Eso es muy bonito. Ahí hice el recorrido planificado… fui un día a cada uno de los castillos.

Soy un poco rebelde. Bueno, tú te marcas los tiempos. No me gusta lo estandarizado, lo marcado. Soy de Bilbao, fui a trabajar a Canarias. Mis padres compraron algo para veranear en Dénia. Y luego, al final, vive mi hermana. Me encanta visitar a la familia en Bilbao. Voy a Bakio, que es un pueblecito del norte. Me encanta volver una y otra vez. Toda la parte de la cornisa hasta Francia. También con variaciones en los viajes. He hecho dos veces ese viaje (Tenerife-Bakio) con la 125 cc. Es mucho esfuerzo y muchas horas.

Primero, con una 125 aprendes mucho a conducir. A manejar las marchas. Porque no tiene la potencia que a veces requiere subir un puerto, etc. Y aprendes también a encontrar tus propios límites. El primero es el de tu cansancio. Valorar que las ganas de llegar no están primero. El camino y la seguridad, primero. Que hay que parar donde sea. Yo he dormido, por no encontrar un sitio donde descansar, en una cafetería de una estación de servicio. Estaba cerrada a las 2 de la madrugada. Tenía bien cogido el casco para que no me lo robaran y me quedé dormido. Es encontrarte un poco esas cosas… No sé si la gente las piensa. Yo no las pensaba. Hasta dónde está nuestro propio límite, nuestra propia resistencia. Satisfacción, mucha satisfacción.

Hay un ambiente que me sobrecoge mucho. En una desviación, estás cansado. Hay que estirar las piernas, porque hay que parar y no tienes una estación de servicio, o un bar, o una cafetería, ni siquiera para ir al baño. Te metes detrás de un merendero o lo que sea, pero igual estás ahí al lado, en una cuneta, y pasa alguien y se para. Te pregunta si va todo bien. Le dices que todo bien y que estás descansando.

Fíjate, a través de las redes sociales me pasó una cosa muy curiosa. En el segundo viaje, una persona que vio el “Cuaderno de bitácora” me escribió y me dijo que, si necesitaba algo, que me pasara por allí, que tenía sitio para que pudiera dormir y descansar, garaje para la moto… Un chico en Alameda, en el norte de Málaga, cerca de Jaén. Zona aceitunera. Espectacular. No me conocía de nada, absolutamente de nada. Fue maravilloso.

Este año quise hacer las dos costas, Dénia y Lisboa. Le llamé y le dije que iría a saludarle. Me volvió a ofrecer su hospitalidad. Tuve una avería en un retén y me tuve que volver, no pude llegar a Lisboa, pero encontrar una amistad con alguien que no conoces de nada, que te acoge en su casa sin conocerte de nada, es algo increíble. Ya te digo que soy un poco lobo estepario. No soy muy de aglomeraciones ni de grandes eventos. Si hay algo a lo que merece la pena ir, se va.

Además, es que todo tiene como un poco una evolución. Ahora, echando la vista atrás, cuando empecé el cuaderno veo... qué ridículo, ¿no?... O qué infantil en aquella época… También refleja los intereses que tengo: me gusta la historia... Me gusta la lectura, me gustan muchas cosas… Un momento vital; luego ya cambia. No soy sobresaliente absolutamente en nada y aprobado en muy poquito. Se intenta evolucionar y hacer un poco las cosas mejor. No ser muy del rebaño, esa es una idea mía, no ser muy del rebaño. Tampoco destacar para nada. Yo no pretendo ni fama, ni dinero, ni nada de eso.

Además tengo un lema, que es: donde vayas, hay que dejar de ver para tener que volver. Y me encanta volver a repetir, volver a ver sitios donde estuve hace años o más o menos hace poco, depende. Sobre todo sitios que eran de mi infancia, de mi juventud y que han cambiado. Cada sitio es diferente. Volver a pasar o rememorar aquella época y aquellos lugares. La diferencia de las carreteras de entonces a ahora... Lo que costaba en aquel tiempo, aunque fuera en coche, y ahora descubrirlos en moto.

A Escena Valencia: Quería preguntarte por la equipación que usas. ¿Tienes alguna preferencia a la hora de viajar?

“RikyRiker”: Empecé desde lo más sencillo. Tampoco tenía mucho presupuesto para gastar. Una chaqueta con protecciones, guantes, casco y botas. Eso es lo mínimo. Las primeras protecciones de rodilla eran unas rodilleras de jugadores de voley. Y luego un saco de náutica, que es un impermeable. Empecé comprando unas maletas de tela, que las fui mejorando y al final me decidí por unas más rígidas, más de plástico. También es que ahora son más fáciles a la hora de enganchar. Cada vez que vas al taller y tienes que desmontar algo, tienes que deshacer todos los correajes que has puesto. Luego no te acuerdas de cómo lo pusiste originalmente y, bueno, ya está fuera. Siempre un baúl detrás, para proteger la cámara de fotos y ese tipo de cosas.

Me gusta mucho la fotografía. Tengo dos cámaras. Al principio compré una GoPro muy sencilla, nada de alto nivel, y todavía me funciona. Tiene buena calidad. Es fija, digamos. Y luego otra más humilde y me inventé una cosa con esos minitrípodes que hay para cámaras. Te lo pones así, lo enganchas con el dedo para poder manejar el embrague. Te lo enganchas aquí, en la muñeca, con una de esas cintas de muñequera, de esas que llevan un velcro, atas las patas con un velcro y entonces, cuando puedes soltar, sueltas y parece que es otra cosa. Pero bueno, medios humildes.

Saqué el carnet A2. Me he comprado una moto de segunda mano, que está casi ya descatalogada. Una Honda Deauville 650. Llama la atención. Y lo que te decía, que sin grandes pretensiones. Me encantan las BMW GS1200. Por supuesto que me encantan, pero... Estaba pensando en la Varadero, es verdad, la de hoy, que hay gente que se ha cambiado a una BMW por aquello de subir el escalón. Sí, pero no. Porque luego dicen que echan de menos esa moto. Como está limitada, es un modelo tan antiguo, del 2004. No lleva limitación electrónica, solamente lleva limitación en lo que es el puño. Tanta electrónica no... En el puño. Con lo cual, la potencia del motor sigue intacta. Lo único que no puedes es llegar hasta el límite, pero es que yo no pretendo llegar hasta el límite. Pero si es que además, tal y como está el tema de las carreteras, las velocidades, los radares, vas a una velocidad normal, tampoco hay que ponerla a 180 km/h. Simplemente hay un modo determinado. Subir un puerto que con una 125cc. te quedas corto. Hay un camión lento y no puedes con él. Y dices, pues aquí me tengo que quedar, tragar todo el gas de este hombre. Con esta moto ya puedes hacer un adelantamiento con seguridad.

A Escena Valencia: También me imagino que habrás recorrido la zona de Teruel…

“RikyRiker”: Teruel es todo un mundo. Desde aquí he ido a Mora de Rubielos y Rubielos de Mora. Me pasó una cosa muy curiosa. Fui a aparcar la moto en un lugar y apareció un señor que me dijo que aparcara la moto en otro lugar. Y me contó el por qué de esos nombres. Me dijo que me sentara y estuvo hora y media contándome la historia. La pena fue que no tuve la chispa de pedirle permiso para grabarle. Fue genial.

También fui a Medinaceli. Es la ruta a Teruel, pero te desvías un poco, por Molina de Aragón. Es un pueblo maravilloso. Está muy bien cuidado y destinado al turismo, pero con ese sabor de que no necesitan masificar las visitas. Ese sitio es todo piedra. Cada piedra tiene historia. Cada una de ellas. Es un lugar precioso. Me gusta la belleza y los paisajes bonitos… Por aquí cerca, Xiva, Bolbaite, Chulilla… Me encantó. Hay más lugares, pero la verdad es que tengo poca memoria… (risas). El interior de la Comunidad Valenciana es precioso.

A Escena Valencia: ¿Sueles ir a alguna matinal?

“RikyRiker”: Generalmente, no. Si da la casualidad de alguna noticia, de una concentración de motos en Moraira, de alguna feria de motos clásicas… me puede apetecer. No como participante, sino como curioso. Me apetece mucho más irme por ahí, perderme por cualquier carretera o camino. Tengo un cuñado holandés que es motero. Tiene una BSA inglesa. El pedal de cambio y las marchas los tiene en el pie derecho. Mi sobrino también tiene moto; él vive en Dinamarca. Se ha comprado una Yamaha 700 y cada vez que viene me dice que dónde vamos. Me está picando el gusanillo de hacer un viaje largo, como el de Lisboa, que lo tengo pendiente. Ir en dos días y volver en dos días. No he hecho viajes más largos. He estado en viajes de familia y vacaciones, pero en moto no han sido muy largos.

A Escena Valencia: Después de todo este tiempo, ¿qué te aporta conducir moto?

“RikyRiker”: Es una válvula de escape. Los problemas personales quedan fuera en cuanto tu atención queda en la carretera, en los límites, en la velocidad. Hacer bien las curvas. Gozar de la ruta. Hay momentos en que no es el lugar que visitas o el paisaje que estás viendo. A veces es simplemente la moto y tú. Conducir bien. Trazar la curva sin rectificaciones. Hacerla bien. Hay días que me desespero porque no me sale una a derechas y otros días, muy bien. Encontrarte en esos límites de la seguridad, lo primero. Nunca arriesgar más de lo necesario. Encontrar tus propios límites. Tengo 63 años y no soy un niño ya. Te vas midiendo. No me gusta la conducción agresiva, a mi ritmo. Cuando me encuentro con un grupo de moteros de seis motos, yo me aparto porque voy a mi ritmo. Mi forma de disfrutarlo. No voy a correr ni a hacer locuras. Tampoco tengo una edad para soportar una caída. También tengo pareja y sé que hay alguien en casa que me está esperando y que seguramente está preocupada. Es muy bonito también compartir ese vínculo.