
Hablamos con el actor y director escénico Joaquín Murillo, que los días 2, 3 y 4 de octubre llega a la Sala Russafa de Valencia con "Un día feliz" de la compañía Teatro Che y Moche.
A
Escena Valencia: Quería preguntarte cómo nació el espectáculo.
Joaquín
Murillo: El
espectáculo nace casi por obligación. Una
compañía que ha tenido el éxito que ha tenido, como hemos tenido
nosotros con “El
funeral”, durante tantísimos
años, dos décadas completas, de alguna manera lo
pedía. Tanto
en contenido, estilo y forma, es un espectáculo que no hemos podido
hacer antes
por muchos motivos.
Otro
segundo espectáculo en esa línea era
imposible,
porque es que la propia vida de “El
funeral” no nos lo permitía. Vamos
a tope con él, siempre con el mismo espectáculo, viajando y
pidiéndonoslo y en
el
mercado iba muy bien. No es que bajara, pero creíamos que era de
obligado cumplimiento hacer una nueva
obra.
No
sabíamos muy bien si una segunda parte o realmente un nuevo
espectáculo, siguiendo la estela que nos había marcado “El
funeral”. Fue
un poco
lo que en el año 2022
nos llevó a tomar la decisión. Nos
remangamos, nos pusimos manos a la obra y empecé a diseñar junto
con Tereza, mi compañera en escenario y en dirección y en la vida,
que es mi mujer. Nos
pusimos a diseñar el nuevo espectáculo. Además,
en mitad del proceso de creación estalló la guerra, que nos afectó
muy directamente.
La
gente tiene que entender
que en este espectáculo
habría que partir de
la inspiración
de las
músicas del Este, la música zíngara,
la cultura eslava, ucraniana en concreto, traída desde hace 20 años
a nuestra compañía. Habíamos
hecho “La
plegaria de Chernóbil”, un espectáculo que rememoraba el tema de
la explosión de la central. Hay
un
texto maravilloso
de Alexandra Svetlana Aleksandrovich, premio Nobel de Literatura del
2015. Hicimos varios espectáculos que tenían como temática la
cultura eslava, y de alguna manera para nosotros la explosión de la
guerra nos marcó muchísimo el devenir del contenido del
espectáculo.
Queríamos
hacer un espectáculo de humor, y de humor es. Queríamos hacer un
espectáculo con la vitalidad y el positivismo de “El
funeral”, y lo es; pero con el contexto de la invasión, imagínate.
Entonces, en cierto sentido, a veces, me recuerda un poco, pues si me
apuras, a
“El
gran dictador”, o por ejemplo, “Ser
o no ser” de Lubitsch.
De
alguna manera, son
espectáculos que tratan temas muy duros, pero contados desde un
discurso aderezado por el humor, la sátira, la ternura también, y
nos ha salido esta joya, que para mí es una auténtica joya, “Un
día feliz”.

A
Escena Valencia: Y
quería preguntaros, sobre
vuestra
forma de trabajar con
temas que a priori a lo mejor entran más en un registro dramático,
como es un funeral, como es el tema de la guerra, y de repente
llevarlo al terreno musical, al terreno de la comedia. Creo
que es una marca también muy
vuestra
como
compañía.
Joaquín
Murillo: Absolutamente. Lo digo con toda humildad, pero también
con todo orgullo. Hay quien define que Teatro Che y Moche ha
reinventado el género, o que casi es un género en sí mismo la
manera de tratar el musical. Es absolutamente cierto, no solamente
por el humor, sino que creo que también la combinación de elementos
es realmente muy difícil. Es compleja. La gente nos la valora
muchísimo, es decir que el actor no es todo, forma parte de un engranaje más complejo.
Normalmente,
los musicales, maravillosos, por otra parte, no seré yo quien se
meta con ellos…. es decir que en el musical más convencional, el
cantante canta, el músico toca, el bailarín baila... es verdad que
los actores pueden cantar y bailar, pero difícilmente en nuestro
caso se da lo que conseguimos aquí, el virtuosismo instrumental.
El
músico no es solo un cantante, sino que es un instrumentista bien
formado, que es capaz de encarnar un personaje. También no solamente
de texto, sino sobre todo de un teatro muy físico, porque al final
el humor nosotros lo marcamos dentro de un clown muy blanco. Es un
clown muy tierno, muy próximo al espectador. Hacemos happening,
hacemos impro, se mezcla todo, y digamos que la música no es lo que
de alguna manera contextualiza al género, sino que forma parte del
argumento. Siempre, siempre, siempre, tanto en “El funeral” como
en “Un día feliz”, la historia tiene que ver con músicos. Es
lo que hace que esté tan bien para mí, bajo mi punto de vista, tan
bien traído, tan lógicamente incorporado, tan argumentalmente
justificado, que los personajes tengan que tocar en escena. Creo que
eso es lo que hace que tengan una singularidad los musicales de
Teatro Che y Moche.
Sobre
todo, hay mucha impro, son todos siempre musicales en cuarta pared.
Es un multigénero muy curioso: instrumentistas, actores, clowns,
happening, improvisación… hay un poco de todo... La verdad es que
sobre todo es muy Teatro Che y Moche.
Es
verdad que sorprendió muchísimo en el mercado nacional e
internacional, un espectáculo como “El funeral”. Creo que hay
que poner en valor eso, que se repite en este “Día Feliz”. Yo lo
he vivido, nadie me lo tiene que contar. Yo conocí a José María Íñigo
en Radio Nacional de España, cuando estuvimos en la Gran Vía. Lo
definían como un espectáculo absolutamente singular, único, que no
se había visto. José María Íñigo en su crítica radiofónica,
para él había dos cosas que le habían sorprendido ese año,
precisamente por su peculiaridad y que no había visto nada igual,
que era una película en blanco y negro sin texto, y “El funeral”
en la Gran Vía de Madrid.
Nos
ha pasado estar en la Gran Vía de Madrid y de repente la directora
del Festival Internacional de La Habana vino a vernos. Le llevó una
persona a verlo porque le había gustado mucho, y recuerdo estar en
camerinos con ella y me dijo que no había visto nada igual en
musicales y que lo quería en el Teatro Mella de La Habana, en el
Festival Internacional, y ahí estuvimos. Un sinfín de veces que ha
pasado esto. Por ejemplo, en el Festival de Edimburgo, recuerdo
perfectamente la prensa. A los dos días de haber estrenado, diciendo
que si usted solo podía ver un espectáculo en todo el Festival de
Edimburgo, hay 7 u 8 mil propuestas, si solo puede ver uno, elija
usted “El funeral”.
Hemos
tenido experiencias maravillosas con “El
funeral”, precisamente por la originalidad, la singularidad de
nuestro género. Que lo cuente yo así... A mí me resulta complicado
porque me parece vanidoso. No me gusta... pero es que con
este espectáculo es muy sorprendente lo que ha ocurrido. Tanto
con “El
funeral” como lo que está pasando con “Un
día
feliz”.
El recorrido de “Un
día
feliz”
en tres temporadas está siendo increíble. Estamos ya por la función
100 y termina todo el público en pie, con ovaciones de 5 minutos. Es
brutal lo que estamos teniendo. 5 o 6 minutos de
aplausos,
con 7 u 8 salidas a escena a saludar. Es
teatro, esto no es ópera, no te tienen media hora aplaudiendo. Lo
que nos está pasando es muy sorprendente, la verdad.

A
Escena Valencia: ¿Cómo
ha sido enlazar las
escenas?
Son
muchos lenguajes diferentes. ¿Cómo ha sido construir las escenas de la obra? ¿Partís de
improvisaciones?
Joaquín
Murillo: Parto
de un guión, escribo, a veces incluso simplemente descriptivo de lo
que ocurre. O sea, es como un guión, no es una dramaturgia cerrada,
pero suelo plantear la historia. En el caso de “El
funeral”, fue muy peculiar cómo surgió porque todo empezó con un
concierto de música zíngara, de música eslava, con unos personajes
característicos… les iban pasando cosas con improvisación y al
final nació la dramaturgia. Fue un camino a la inversa.
En
el caso de “El
funeral”, de “Un
día feliz”, nosotros hemos inventado, creado, casi me gusta más
crear que inventar, un país imaginario, distópico, en el este de
España, entre los Cárpatos,
por allí perdido, que nadie conoce, que se llama Galaspi. Este país
ya está recorriendo el mundo entero con sus giras internacionales,
que somos nosotros desde hace más de 20 años.
Me
apetecía mucho ponerle cara, ojos, un pasado, tradiciones, nombres,
familias, estirpes, costumbres, pueblos... Todo esto fue un poco cómo
empezó a nacer “Un
día feliz”. Empezar a contar, empezar a crear más profundamente
todo ese país imaginario en el que se daba la peripecia de “El
funeral”. Y a partir de ahí, empecé a contextualizar la historia más reciente del este de Europa, con estas cosas
que hablamos de las guerras y de las invasiones.
Está
claramente inspirado en muchas de las cosas que todos los europeos
conocemos y los españoles. Es
ahí como voy definiendo... Los
protagonistas son músicos, todo está contextualizado con
conciertos, veladas
musicales, en momentos históricos.
Cada
uno de los acontecimientos históricos los contextualizamos en tres
conciertos. Uno en el año 22, en el contexto de la Revolución; otro
en el año 42, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial; y otro en
el año 2022, ya con la terrible invasión de Ucrania. Ahí
tienes ese devenir de toda la familia, que tiene que ver con la
familia del abuelo Dimitri, que son los protagonistas de “El
funeral”. Todo
encaja de alguna manera. Mucha
improvisación, aprender los temas.
Nuestra
manera de trabajo es que primero hay que aprenderse muy bien todos los
temas del concierto. Una
vez que están asumidos en partituras, luego físicamente en
nosotros también formarán
parte.
El
manejo del instrumento puede formar parte del personaje. A
partir de ahí, empezamos a montar las escenas, que es realmente a
veces muy complicado, porque el texto es la propia partitura
que ya hemos aprendido. O sea, nosotros no tocamos con la trilla,
lógicamente nos aprendemos de memoria toda la parte musical. Y todo
eso, haciendo a veces las filigranas que se hacen en el escenario
mientras se toca. Físicamente es muy complejo. Todo está muy
trabajado desde un clown
muy blanco. Siempre jugamos con algo de texto, muy poquito, no hay
demasiado texto y mucho de él improvisado sobre la marcha. Muchas
veces entre la interacción que hay con el público.
Es
una fiesta vertiginosa. De hecho, a veces nos ocurre aquí con “El
funeral” que estamos celebrando el 20º aniversario. Hacemos una
representación al mes en Zaragoza, más las giras nacionales y en
nuestro teatro que lo hacemos los martes por la tarde, tenemos el
teatro lleno y hay gente que está repitiendo la séptima y octava
vez que viene a ver “El funeral”. Siempre dicen que es diferente
y que les alucina. También te diré que hay que poner en valor que
solo el hecho de oír a Tereza Polyvka tocando el violín en sí
mismo ya sería un suficiente motivo. Escucharla a ella, que es una
de las mejores violinistas que hay en España, sin ningún género de
dudas.

A
Escena Valencia: Teatro Che y Moche estará los días
2, 3 y 4 de octubre en
Valencia, en
la Sala Russafa.
Quería
preguntarte, para la gente que quiera ver “Un
día
feliz”.
¿Qué
es lo que se va a encontrar? ¿Qué les dirías o
qué les podrías avanzar del espectáculo?
Joaquín
Murillo:
Creo
que van a encontrar un espectáculo singular, diferente, musical, que
rompe todas las convenciones tradicionales del género,
absolutamente. No
por ello deja de tener teatro puro, tradicional también. Nos
gusta defenderlo. Las
cosas más básicas y elementales del teatro están en nuestro
espectáculo, pero a la vez todos combinados de una manera
aparentemente muy fácil para construir algo difícil, complicado.
Como
decía una vez un crítico, "lo fácil es difícil". En
nuestro espectáculo, da una sensación de facilidad, de amabilidad a
la hora de verlo y además lleva muchísimo trabajo. Es
un espectáculo fresco, divertido, tierno. Es
tremendamente potente emocionalmente. No
te deja en absoluto. No
te deja respirar durante la función. Estás
en un constante ritmo
y creando una actividad con el espectador. La música es vibrante,
salvaje. A
veces, seguir la velocidad del violín de Tereza
solo con la vista es casi imposible. Van
a ver una comedia musical, diferente,
singular, que rompe con los convencionalismos y que no te dejara
indiferente. Un
espectáculo
lleno de humor, de risas y de ternura a partes iguales.

Muchas gracias a Joaquín Murillo por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.
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