La compañía Dramaturbio Teatre vuelve a poner en escena 'Pinky Promise' una obra muy actual que critica la sociedad actual, las máscaras sociales tras un ordenador, las personas de influencia y los personajes ficticios que se crean para sus fans, muchos de ellos totalmente distintos a la persona real que hay detrás, y cómo alguna persona fan puede llevar su obsesión a límites fuera de lo normal. 

La Sala Matilde Salvador fue el escenario encargado de volver a mostrarnos esta historia escrita a varias manos por Joan Albalat, Sergio Alonso y Victoria Avinyó, que también firma la dirección.

Como amante del anime y el manga y del mundo japonés, la obra me tocó bastante de cerca y la disfruté mucho. Hoy en día, seguimos a personas que, sin ser necesariamente periodistas o personas formadas a nivel universitario, tienen voz y les tomamos por mentores en ciertos temas. Les damos nuestro respaldo y les consideramos gurús en la materia. A veces, esas personas son merecedoras de ese lugar por su trabajo en redes y la atención a sus fans, pero otras no, ya que solamente saben vender humo o jugar con las opiniones populares o el trabajo que otros ya han hecho previamente. Son las personas 'influencers' o creadoras de contenido en temas de cultura popular y fenómeno fan. Cuentan con miles de fans y en muchos casos con un estilo propio en sus contenidos, imagen y creatividades. Sus comentarios generan reacciones, likes, fans y las grandes marcas les buscan para probar y comentar sus contenidos, como es el caso de 'Pinky Promise'.

La historia comienza cuando Inés y Hart, una pareja de treintañeros que vive en Australia, visita a Andrés, el mejor amigo de la infancia de Inés. Les aguarda una gran sorpresa. Andrés es en realidad la famosa streamer 'Pinky Promise', que esconde su identidad real a través de un avatar 3D femenino. Mientras la historia avanza, comienzan los giros y donde todo parecía ser un rato normal y cotidiano de reencuentro entre amigos se va convirtiendo en algo más misterioso y sorpresivo. ¿Hasta dónde estarías dispuesta y dispuesto a llegar para conocer a tu ídolo?

Una comedia juvenil fresca, divertida, actual, con un toque macarra y que juega constantemente con las expectativas del público. Se habla de la identidad digital y también de la propia amistad y de las relaciones de personas que se conocen muchos años. Victoria Avinyó firma una dirección escénica llena de ritmo y comicidad donde lo importante es divertirse y las transiciones son bastante ligeras y efectivas.

Si sois consumidores de canales de Youtube o Twitch en materia de videojuegos, anime y cultura pop, 'Pinky Promise' os gustará.