A Escena Valencia: Quería preguntarte, lo primero, sobre la moto. ¿Qué sensaciones te produce y por qué la elegiste?

Ignacio Albisu: Las BMW GS, y en general las BMW con motor bóxer, tienen algo que para mí es fundamental: transmiten muchísima seguridad. El motor bóxer sitúa el peso muy abajo, porque los cilindros van horizontales y muy cerca del suelo, y eso hace que la moto sea increíblemente estable. Se siente muy equilibrada, muy noble, muy fácil de meter en curva. Y cuando ya tienes unos años, esa sensación de control y confianza se valora muchísimo.

Además, detrás de esa elección también hay una historia personal. Yo monté en moto de joven, pero cuando tuve hijos dejé de hacerlo durante muchos años. Mi mujer tenía miedo, como lo tiene mucha gente cuando alguien cercano va en moto. Ese “¿y si te pasa algo?” pesa mucho cuando tienes familia.

Estuve casi veinte años sin montar. Pero nunca dejé de sentir esa pasión. Seguía viendo carreras, hablando de motos, mirando motos… hasta que llegó un momento en el que pensé: “Tengo que volver”. Y volví.

También soy muy consciente de algo: yo no he estado toda la vida enlazando motos y kilómetros sin parar. Hay gente que lleva desde los diez años montando continuamente y tiene una habilidad casi natural. Yo he tenido que recuperar sensaciones poco a poco, y por eso valoro tanto una moto que transmita confianza y perdone errores.


A Escena Valencia: Es una reflexión muy interesante y es algo relativo de cada persona. En entrevistas ha salido este tema varias veces. Depende de la persona, porque a lo mejor tú haces una pausa en tu vida de no llevar moto una temporada, y eso no quiere decir que pierdas toque o que no seas hábil. Hay gente que a lo mejor lleva toda su vida y le falta más técnica. Esto es según cada persona.

Ignacio Albisu: Claro, eso es verdad. Cada persona es un mundo. Pero sí creo que cuando alguien lleva toda una vida montando, probando motos distintas y acumulando experiencias, desarrolla una especie de memoria automática. Los movimientos salen solos. El cuerpo reacciona antes incluso de pensarlo.

Cuando haces una pausa tan larga como la que hice yo, tienes que volver a reencontrarte con muchas sensaciones. Y eso te hace también más prudente, más consciente de tus límites. A mí la moto me ha enseñado precisamente eso: disfrutar mucho, pero siempre desde el respeto.


A Escena Valencia: ¿Y cómo fue retomarlo?

Ignacio Albisu: La primera moto que me compré al volver fue una BMW F800 GS. Y la disfruté muchísimo, porque para mí representaba recuperar una parte de mi vida que había dejado aparcada durante años.

El problema es que empecé a salir con grupos bastante rápidos. Ahora, con perspectiva, reconozco que iban “alegres”. Y claro, yo quería seguirles el ritmo. Mi moto llevaba una horquilla convencional y cuando frenaba fuerte antes de entrar en curva, la suspensión se hundía muchísimo. Había momentos en los que realmente pensaba: “Madre mía, aquí me mato”.

Recuerdo perfectamente esa sensación de llegar demasiado rápido a una curva, pegar un frenazo y notar cómo toda la moto se comprimía delante. Ahí entendí que necesitaba una moto que me transmitiera todavía más seguridad.


A Escena Valencia: La moto que tienes ahora sigue siendo BMW pero en este caso una RT.

Ignacio Albisu: Sí, y una de las razones principales es precisamente el sistema Telelever. Mucha gente lo conoce, pero quien no lo ha probado quizá no entiende hasta qué punto cambia la conducción.

Simplificando mucho, separa la suspensión de la frenada, y eso evita que la moto se hunda delante cuando frenas. En una moto convencional, si frenas en plena curva la moto tiende a levantarse y abrir la trayectoria. En cambio, con el Telelever la moto mantiene mucho más la compostura.

Por eso hay una frase que se escucha mucho y que, sinceramente, creo que tiene parte de verdad: “Las GS y las RT hacen mejor piloto a quien no es piloto”. Y yo no tengo ningún problema en reconocerlo. A mí me ayudan muchísimo y me permiten disfrutar muchísimo más.

Para mí era importante tener una moto equilibrada, estable y cómoda. La GS me permitía hacer campo, sí, pero al final terminé comprando una Suzuki DR-Z 400 para eso. Es ligera, divertida y perfecta para pistas. Así que decidí separar mundos: una moto para carretera y otra para campo.


A Escena Valencia: Cada cosa la haces con una moto diferente que has elegido.

Ignacio Albisu: Exacto. Ya no busco una moto que sirva para todo. Prefiero que cada una haga muy bien aquello para lo que ha sido diseñada.

La RT, en el fondo, mantiene mucho del espíritu de la GS, pero enfocada completamente a la carretera. Lleva llanta delantera de 17 pulgadas, es más ágil entrando en curva y tiene una protección aerodinámica espectacular.

La compré además en invierno, así que desde el primer momento valoré muchísimo esa protección. Llevo pocos meses con ella y todavía nos estamos “conociendo”, pero las sensaciones están siendo magníficas.


A Escena Valencia: Cuando haces un viaje o vas por ciudad, ¿qué tipo de equipación sueles usar? ¿Tipos de marcas que a lo mejor sean más preferidas que otras? ¿Tipo de casco? ¿Tipo de chaqueta?

Ignacio Albisu: Empezando por el casco, siempre llevo Shoei. Al final, cada cabeza tiene una forma y hay marcas que se adaptan mejor que otras. He probado muchísimos cascos y, en mi caso, Shoei es la marca con la que más cómodo me siento.

Para mí la seguridad es prioritaria. Creo que en un casco no se debe escatimar. Es tu cabeza. Tu vida. Evidentemente hay cascos más económicos que cumplen perfectamente las homologaciones, pero yo siempre intento llevar el mejor casco que puedo permitirme.

Y aunque sé que un integral puro es más seguro, utilizo casco modular. Eso sí, siempre circulo con la mentonera cerrada. Lo que agradezco muchísimo es la practicidad. En verano, cuando atraviesas un pueblo despacio o paras en un semáforo con cuarenta grados, poder abrir un poco el casco y ventilarte cambia completamente el viaje.

Además, hay algo imprescindible para mí: el visor solar integrado. Tengo los ojos claros y el sol me molesta muchísimo. Lo uso constantemente.


A Escena Valencia: Te voy a preguntar por eso, ¿integral o modular?

Ignacio Albisu: Modular, sin duda. Aunque siempre con la máxima precaución y circulando cerrado.

En España hacemos muchos kilómetros con calor, y cuando llevas chaqueta, guantes, protecciones y todo el equipamiento, cualquier pequeña ventilación se agradece muchísimo. Poder abrir ligeramente el casco en un tramo urbano o en un semáforo hace el viaje mucho más llevadero.

Pero, incluso cuando llevo la pantalla abierta, suelo bajar el visor solar. No solo por el sol, también porque te protege de insectos, pequeñas piedras o cualquier cosa que pueda impactarte en los ojos.


A Escena Valencia: ¿Qué tipo de chaquetas sueles utilizar?

Ignacio Albisu: Tengo un traje de verano y otro de invierno, aunque al final el que más utilizo es el de todo tiempo. Uso equipación Revit porque me parece una marca con una relación calidad-precio muy buena.

Hay marcas más premium como Rukka o Klim, pero dentro de Revit tienes distintos niveles de calidad. La que utilizo lleva Gore-Tex laminado exterior, y eso cambia muchísimo las cosas cuando viajas con lluvia.

Las chaquetas con membrana interior te mantienen seco por dentro, pero la capa exterior termina empapándose. Con el laminado exterior, el agua prácticamente resbala y no llegas a notar esa sensación incómoda de ir con la ropa mojada.

Cuando haces muchos kilómetros, esos detalles marcan una diferencia enorme.


A Escena Valencia: Sobre las botas, ¿qué sueles elegir para la conducción en moto?

Ignacio Albisu: Ahora mismo sigo utilizando botas trail porque llevo poco tiempo con la RT y todavía no he dado el salto a unas botas específicas de carretera. Pero terminarán llegando, seguro.


A Escena Valencia: ¿Más elementos que utilices en tu conducción de moto?

Ignacio Albisu: Sí, llevo intercomunicador, aunque únicamente conectado al navegador. No escucho música mientras conduzco y tampoco hablo por teléfono. Me gusta escuchar la moto, el entorno y mantener la concentración.

El GPS sí me resulta útil para avisos de ruta, radares o indicaciones.

También utilizo guantes calefactables. El año pasado devolví unos porque los dedos eran excesivamente largos y me molestaban al accionar embrague y freno. Parecía que llevaba uñas postizas. Este año he comprado otros y, aunque todavía los estoy probando, de momento mucho mejor.


A Escena Valencia: Eso en cuanto a equipamiento... Quería preguntarte si has hecho últimamente algún viaje, alguna ruta.

Ignacio Albisu: Intento hacer una ruta todos los sábados. Suelen ser salidas de entre 450 y 500 kilómetros.

En Madrid tenemos un pequeño problema: las montañas están lejos. Solo llegar y volver ya supone fácilmente 150 kilómetros. Después empieza realmente la ruta bonita.

La moto se ha convertido en mi forma de desconectar. Entre semana trabajas muchísimo y el sábado es casi terapéutico salir temprano, enlazar curvas, parar a tomar un café en un pueblo y volver a casa de noche cansado pero feliz.

Además, mi mujer siempre me ha apoyado mucho con eso. También intento equilibrarlo y estar en casa, porque al final entre trabajo y moto pasas muchas horas fuera.

Últimamente alterno bastante entre carretera y campo. La última gran ruta fue por Pirineos haciendo la Rodibook de campo. Una experiencia espectacular. Paisajes increíbles, pueblos maravillosos y una gastronomía impresionante.

Eso sí, el tema del campo en Madrid está muy complicado. Aquí prácticamente no puedes tocar una pista sin arriesgarte a una multa. Todos los madrileños acabamos escapándonos a Segovia, Ávila o Guadalajara para poder disfrutar un poco del off-road.


A Escena Valencia: ¿Qué tipo de protecciones sueles llevar cuando vas con moto de campo

Ignacio Albisu: En campo sí utilizo casco integral y peto completo. Y en carretera llevo airbag desde hace muchos años. Para mí es algo fundamental.

Uso un Helite mecánico, de cable. Me gusta porque no dependes de baterías ni de estar pendiente de cargarlo. Funciona siempre.

Recuerdo una escena muy divertida en una gasolinera de Altea. Era agosto, hacía un calor tremendo y yo iba completamente equipado: traje, botas, guantes, casco y airbag. A mi lado había un hombre con un scooter, en pantalón corto y chanclas, mirándome como si acabara de bajar de una nave espacial.

Con el airbag pareces casi un GEO, porque el chaleco parece antibalas. Pero sinceramente, prefiero pasar calor que ir desprotegido.

Además, en verano utilizo un chaleco refrigerante debajo. Funciona por evaporación, como el famoso “efecto botijo”. No hace milagros, pero ayuda muchísimo cuando haces rutas largas con calor.


A Escena Valencia: Me has comentado sobre viajes por España, ¿algún viaje por Europa que te haya marcado?


Ignacio Albisu: Escocia, sin ninguna duda. Me enamoró completamente.


Lo repetiría mañana mismo.


Estuve dudando si ir desde España en moto o volar directamente allí y alquilar una moto. Al final, por tiempo y logística, decidí coger un avión hasta Edimburgo y alquilar una BMW allí. 


Nada más empezar el viaje se fundió un fusible y la moto se quedó parada. Llamé al concesionario BMW y me enviaron una furgoneta. El mecánico no consiguió solucionarlo allí mismo y, de repente, abrió el furgón y bajó otra moto: una BMW RT 1200 nueva.


Yo había alquilado una 800… así que aquello terminó siendo casi un regalo.


Recorrer Escocia en moto fue algo inolvidable. Las Highlands parecen sacadas de una película. Todo es verde, inmenso, silencioso. Lagos, castillos en ruinas, carreteras vacías...


Y luego están esas carreteras de un solo carril para ambos sentidos, con apartaderos cada pocos metros. Al principio impresionan, pero todo el mundo conduce con una educación increíble.


Las playas parecen caribeñas por el color del agua, aunque el frío allí es absolutamente nórdico.


Volví completamente enamorado de Escocia.



A Escena Valencia: Quería preguntarte ¿qué motos has tenido antes que esta?


Ignacio Albisu: He tenido una BMW GS Adventure, y sinceramente solo puedo hablar bien de ella. Me pareció una moto extraordinaria.


La llevé incluso por Marruecos, atravesando pistas del Atlas, y me sorprendió muchísimo lo bien que se defendía una moto tan grande. El único sitio donde realmente sufrí fue en arena profunda, porque ahí el peso juega en tu contra.


Después terminé comprando una Suzuki DR-Z 400 exclusivamente para campo. Mucho más ligera, con neumáticos de tacos y muchísimo más manejable fuera del asfalto.


La GS dejó entonces de entrar al campo y pasó a convertirse en una moto puramente rutera, hasta que finalmente di el salto a la RT.


La RT mantiene esa filosofía BMW que tanto me gusta, pero todavía más enfocada a disfrutar la carretera con comodidad y seguridad.



A Escena Valencia: En el caso de España, hemos hablado de la zona del norte, ¿alguna zona de Castillos, alguna zona que te guste visitar o revisitar?


Ignacio Albisu: España es una maravilla para viajar en moto. Tenemos una riqueza brutal.


Si hablamos de castillos y de historia, Soria me parece fascinante. Es una provincia muy poco valorada turísticamente y tiene una mezcla increíble de castillos cristianos, fortalezas musulmanas, ruinas romanas y pueblos medievales.


También me encanta Teruel, Castilla y León, Extremadura, Valencia… Hay lugares donde llegas a un pueblo aparentemente pequeño y te encuentras monasterios, palacios o iglesias impresionantes. Eso te hace pensar en toda la historia que ha pasado por allí.


Los Picos de Europa me parecen obligatorios para cualquier motorista. Asturias y Cantabria son espectaculares.


Y luego descubrí algo que no esperaba tanto: la montaña valenciana. Lugares como la Vall d’Ebo me parecen mágicos. Puedes perderte sin necesidad de GPS y disfrutar simplemente dejándote llevar por la carretera.


Granada y Sierra Nevada también me impresionaron muchísimo. Hay sitios que te recargan el alma, y Sierra Nevada es uno de ellos.



A Escena Valencia: Después de todos estos años, ¿qué significa para ti la moto?


Ignacio Albisu: La moto es terapéutica. Absolutamente terapéutica.


Existe esa frase del “psico-casco”, y creo que es completamente cierta. Te pones el casco y desconectas del resto del mundo. Desaparecen las preocupaciones, el trabajo, el estrés… solo estás tú, la carretera y el momento.


Además, la moto me ha permitido conocer gente maravillosa. Salgo con dos motoclubs distintos, AEMOTUR y MC Picnic, y siempre que puedo alterno rutas con ambos grupos. AEMOTUR (Asociación Española de Mototurismo) hace rutas como su nombre indica que siempre incluye al menos una visita a una ciudad romana, un monasterio, una cueva, etc. y cuida mucho la gastronomía. El MC Picnic, busca hacer muchas curvas en moto y también cuida el aspecto gastronómico, rara vez en formato picnic…


La moto me ha dado viajes, amigos, paisajes y momentos inolvidables. Pero sobre todo me ha dado algo muy difícil de encontrar hoy en día: paz mental.



A Escena Valencia: Recientemente te han dado uno de los premios Moto turismo que organiza Gustavo Cuervo, al amparo de la feria Madrid X Moto, cubriendo muchas modalidades del mundo de la moto. Te han dado el premio de Hostelería por el proyecto RUTAURANTES. ¿Qué ha significado para ti?


Ignacio Albisu: En primer lugar, ha sido una enorme sorpresa. Rutaurantes nació entre amigos para recordar los bares y restaurantes que descubríamos en ruta, donde destacaban los torreznos, la tortilla de patatas, las croquetas, bocadillos, etc. Vi que la mejor forma de guardar estos sitios era mostrándolos en un mapa. Los amigos siguieron contribuyendo y la cosa fue creciendo, y ya está también en redes sociales. No tiene ánimo de lucro y es completamente gratuita. Me sorprendió muchísimo que los votantes de los premios Mototurismo eligiesen Rutaurantes en su primera participación, y estoy enormemente agradecido.

Muchas gracias a Ignacio Albisu por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.