
Hablamos en la revista A Escena Valencia con la diseñadora de vestuario Sonia Grande en el marco de las jornadas realizadas en el CCCC (Centre del Carme Cultura Contemporània) presentadas por Rafael Maluenda dentro del ciclo 'Claves para el cine'.
Muchas gracias Rafa Maluenda y al equipo de comunicación del CCCC por hacer posible esta entrevista.
Fotos vía Juan R. Peiró | Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.
A Escena Valencia: He visto que comenzaste como actriz en el teatro y fue a partir de la RESAD de Madrid. También todo tu aprendizaje y el crecimiento artístico al trabajar con directores, maestros, como son Gerardo Vera, Miguel Narros, Andrea D’Odorico… ¿qué recuerdas de esos primeros pasos? ¿cómo decidiste dedicarte al diseño de vestuario?
Sonia Grande: Me empiezo a enamorar del teatro con 14 años porque voy a ver ‘La casa de Bernarda Alba’. Era muy amiga de los hijos de Gemma Cuervo y de Fernando Guillén. Y empecé a ir al teatro por ellos, porque ellos me invitaban. En esa función de Bernarda, me enamoré del backstage. Toda la parte de la mentira, entre comillas, del teatro, me fascinó, me gustó muchísimo.
Decidí que quería hacer teatro y que cuando terminara el bachillerato me iba a matricular en el Conservatorio de Arte Dramático. Mi padre estaba horrorizado pero dijo, bueno... había un examen muy riguroso, no sé ahora cómo será, pero antes había un examen complicado y aprobé. Entré allí y tuve la suerte de tener y coincidir con una generación de maestros alucinantes.
Estaba Miguel Narros en dirección, Paco Nieva en vestuario, Lourdes Ortiz en Historia del Arte… había unas personas extraordinarias en el conservatorio. Eran justo los tiempos post-franco, estábamos viviendo los inicios de la movida madrileña. Era un momento de una creatividad extraordinaria. Y además, entro, por una prueba que me hicieron en Televisión Española, a presentar un programa sobre la movida madrileña.
Todo esto me generó una viveza post-adolescente muy interesante. Miguel decidió hacerme una prueba para entrar como actriz en el teatro. Entrabas en el conservatorio para ser actor y actriz, porque en realidad no había clases específicas de diseño de vestuario...
Miguel Narros me hizo una prueba para ser actriz y entré en la compañía de teatro en el Español. Empecé haciendo una criada, en una función de Buero Vallejo, luego pasé a hacer un Shakespeare, ‘El sueño de una noche de verano’, luego hice un Molière, y ya cuando estaba de protagonista de Miguel Narros haciendo un Molière le dije a Miguel: “yo no quiero ser actriz, yo quiero trabajar, quiero hacer el diseño de vestuario y quiero también trabajar en decorados, quiero hacer toda esa parte”.

A Escena Valencia: ¿Y cómo fue ese cambio?
Sonia Grande: Ese cambio fue porque entré en contacto con Andrea D’Odorico, que era un genio, y fue mi maestro, junto con Miguel. Fueron las personas que me enseñaron absolutamente todo lo que es este oficio, absolutamente todo.
Después, posteriormente, entré a trabajar con Gerardo Vera, y Gerardo me enseñó otra serie de cosas, y de ahí luego ya pasé al cine. Me enamoró la manera que tiene el cine de narrar, porque el teatro es plano general, es orgánico, es categórico, es otra cosa.
El cine tiene esa manera sibilina de contar, que además cuenta a través de la música, de la lluvia, del plano corto a la hebilla del zapato, esa cosa minuciosa, narrativa, distinta totalmente. Me gustó muchísimo la manera, pero reconozco, y siempre le digo a las personas que quieren hacer vestuario, que me dicen, ¿qué tal si hago diseño de moda antes? Y digo, no, haz teatro. No hagas diseño... Bueno, no tengo nada contra el diseño de moda.
Haz teatro, porque el teatro te da una reflexión del personaje. La reflexión que tienes frente al figurín cuando estás diseñando, que no son los del traje, es el propio personaje de la obra que estás haciendo. Y luego, es muy interesante ver los ensayos de los actores. La energía que se dejan ahí, cómo mueven el vestuario, cómo necesitan el vestuario o no lo necesitan. Toda esa parte es muy interesante de aprender. Eso se aprende en el escenario. El escenario es una escuela fabulosa.
Nosotros construimos el externo del trabajo de los actores, eso está claro. Hay que trabajar en comunidad con ellos. Muchas veces me preguntan, “¿qué tal con esto y con el otro?” Es que normalmente los actores trabajan con mucha seriedad con el diseñador del vestuario, porque saben que la narrativa que ellos llevan a cabo tiene mucho que ver con lo que tú hagas con ellos. Se trabaja en una comunión absoluta y con mucha seriedad por este motivo.
Recuerdo una prueba de vestuario con Meryl Streep que me enseñó muchísimo sobre eso. Te das cuenta cómo los actores dosifican lo que vas a contar tú desde el vestuario, lo que va a contar la cámara, lo que va a contar la música, lo que va a contar la fotografía para no derrochar. Nosotros lo que hacemos es contar. Recuerdo en el caso de Meryl, estábamos en una película y la directora estaba empecinada en que ella llevara un pantalón que fuera muy casual en la secuencia. Y ella me dijo: “No, Sonia”. Me dijo que quería un “vestidazo” y quería estar sexy, divina y "quiero que el vestido sea rojo y llamativo"... Y dice, “porque Sonia, te das cuenta que yo en este momento, cuando vuelve mi marido...” Es una pareja que él abandona por una más joven. Luego vuelven a tener un encuentro y él al final no aparece en la cita. Dice: “yo quiero que el espectador vea mi desolación. Y es mucho más obvia cuando yo estoy peinada, maquillada y perfecta para él y él no viene. Esa emoción, ese estado de ánimo. Todo ese estado de ánimo. Yo no voy a llorar en esto. Simplemente voy a estar con el vestido rojo”.
Los actores van dosificando todo eso. Hay actores que me dicen, "solo tengo que entrar con esa ropa que llevo. Entro y lo digo". Esto es lo ideal. Sobre todo de cine, porque el teatro es distinto. El teatro es mucho más orgánico, categórico. Es como “El grito” de Munch. En el cine, realmente es mejor entrar sin hacer nada.

A Escena Valencia: La verdad es que es un placer personal poder hablar contigo. He visto películas en las que has trabajado y son películas tan diferentes. Hay como una elegancia, es la palabra. Como que el personaje está presente… Tiene un porte, tiene una elegancia. Estoy ahora pensando en películas tuyas. Hablamos de Amenábar, de Woody Allen, Almodóvar, Alejandro González Iñárritu, Fernando Trueba... Hay más. Pero que todos tienen como diferentes puntos a la hora de enfocar a los personajes. Y quería preguntarte, por ejemplo, en el caso del cine, estábamos hablándolo ahora.
¿Qué proceso tienes a la hora de visualizar un personaje, de pensar en su vestuario, de pactarlo con el director? Porque cada director tiene una mirada, cada uno es diferente totalmente. Y llegar a ese punto de acuerdo, de que esté tu visión como artista y también esté la suya.
Sonia Grande: Bueno, lo primero es el guion, que es la Biblia. Yo soy muy intuitiva. Entonces, cuando leo el guion me dejo, en un principio, llevar absolutamente por mi parte orgánica, por el estómago directamente. Dejo que eso fluya. Y empiezan a aparecer imágenes. Incluso a veces personajes hasta… no te digo totalmente dibujados, pero muy perfilados. Dejo que eso se mueva, porque soy súper orgánica.
Y luego, a partir de ahí, lo que hago es una reflexión totalmente cerebral, todo lo contrario. O sea, un trabajo de investigación serio y profundo. Hago una combinación de las dos cosas y una propuesta al director.
En el momento en que tenemos la charla, obviamente, lo que quiera el director va a prevalecer, porque es su película, eso lo tengo clarísimo. Pero creo que cuando llegas es muy interesante llevar un planteamiento para el director de la película, llevar un poco tus pensamientos de lo que tú crees, tu visión de la película.

A Escena Valencia: Hablamos de Amenábar, Almodóvar, Woody Allen... Son tres miradas hacia el cine muy diferentes y genuinas. ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?
Sonia Grande: De Amenábar me gusta su espacio mental. Cuando lees los diarios de Amenábar hay un espacio personal, como que entras en algo que no es naturalista. Es como una cosa hiperrealista, casi. Y a mí me genera siempre pensamientos de mucha elegancia, de mucha exquisitez. Ese espacio que no toca lo orgánico. Eso me gusta mucho de él. Es un tipo con el que se puede negociar muy bien, porque escucha muy bien. Eso me gusta mucho de él.
Con Woody Allen hay una cosa que me encanta de él, y es que deja trabajar al equipo técnico y que tú hagas tu propuesta. Y que llegues, te hace trabajar y trabajar hasta que tú llegas hasta lugares que ni te imaginabas que podías llegar. Y cuando ya te has pasado tres pueblos, te dice, hasta el segundo pueblo me lo quedo. Esto es muy interesante, porque en el fondo te hace recorrer caminos, senderos que tú no sabías...

A Escena Valencia: En el caso de Woody Allen, siempre está el paisaje urbano y eso va unido al vestuario de los personajes…
Sonia Grande: En los últimos años ha rodado mucho en las capitales europeas. Pero una cosa que creo que es fundamental en él es el trabajo con los personajes. Para él es prioritario, y prioritario el trabajo con las heroínas, sobre todo. Tienes que encontrar, además, ese encanto, esa belleza que está más allá de lo tangible. Eso te lo va a pedir, es muy difícil. Y es fundamental. Tiene una cosa muy divertida e interesante. Él dice que la primera imagen del personaje en comedia es la que define a ese personaje. Tienes que tener mucho cuidado con la primera aparición en comedia. Además es un director que ha hecho tanta comedia, y además tan buen guionista, que trabaja muy bien los personajes. Creo que la comedia es un género muy difícil. Para todo el mundo, para técnicos, para actores también. Trabajar en comedia te hace ganar oficio. Bueno, sobre todo esa parte de los personajes es muy interesante con él.

A Escena Valencia: En el caso de Almodóvar también es una mirada hacia el cine y hacia los personajes, y hacia su propio universo narrativo también...
Sonia Grande: Almodóvar trabaja como un production designer también. Tiene las cosas clarísimas. Cuando monta una secuencia plano a plano, creo que tiene clarísimo cómo será la mesa, de qué color. La protagonista llevará un turquesa, se apoyará, tendrá un vivo en el marco de la fotografía de atrás. Todo eso es su narrativa. Entonces, un poco, la complejidad que tiene el trabajo con él es en poder acompañarle en esa narrativa. Porque claro, obviamente, tú ahí no estás tan libre como con otros directores. Si dependes de que el traje fundamentalmente tiene que ser rojo, porque si no no combina con el turquesa, con el viveado… Tienes que acompañar al director de esa narrativa, entrar en su universo, darle desde su universo las cosas. Y esta es un poco la complejidad.
Me encantó trabajar con Pedro porque me ha abierto los ojos, por ejemplo, con la paleta de color. Me ha hecho ser más valiente en las propuestas. Es muy transgresor. Creo que no hay que tener miedo a meter color, a atreverse. Y esto es una enseñanza de Pedro.

A Escena Valencia: Doce nominaciones, dos premios Goya, Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes. El vestuario y la propia creación artística están en tu ADN totalmente, en tu vida y como artista. ¿Qué es para ti crear vestuario?
Sonia Grande: Pues mira, hay un maestro mío, Andrea D’Odorico, que decía que este oficio no es un trabajo. Es una manera de vivir. Yo lo definiría así. Realmente es una manera de vivir. Hablo mucho con una amiga mía que es decoradora, es el único Oscar que tenemos en España de decoración. Y reconocemos que la entrega a este trabajo es prioritaria. Nosotros vivimos para hacer este trabajo.
O sea, no vivimos para vivir, vivimos para hacer este trabajo. Que a veces nos sienta tan mal, porque estamos súper esclavizadas, pero en el fondo es un sentimiento que no lo puedes erradicar en ti mismo.
Muchas gracias a Sonia Grande por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.
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