
"La principal obligación de los poetas
es reinventar las palabras"
En la revista A Escena Valencia, charlamos con el poeta Francisco Fernández Meneses.
Nacido en Madrid (1958) y residente en Valencia desde 1989. Es Licenciado en Filología Francesa por la Universidad Complutense (1984) y Maître ès Sciences du Langage, Université de Paris 7 (1989). Ha ejercido sus funciones como profesor durante treinta y seis años en distintos destinos del servicio público de enseñanza, hasta su jubilación en el ‘IES La Senda’ de Quart de Poblet.
Sus poemas aparecieron en diversas publicaciones tanto individuales como colectivas, en Valencia, desde finales de los 70 hasta mediados de los 90.
Su participación en obras colectivas en una época más cercana incluye obra en prosa, ‘El vagabundo memorioso’, en Un minuto de ternura (2016), editorial Baile del sol; y poemas aparecidos en 2017 en el primer número de Las hojas del baobab (desplegables publicados por ‘Gema Estudillo y Uberto Stabile Editores’) y en el número 1 de su revista, Avenida 39. En 2019, publicó un poema inédito en el número 18 de la revista Azharanía (El Almadar, tertulia poética, Castelló).
En 2020, año de la pandemia, participó en aventuras colectivas como ‘Versos versus virus’ e ‘Intravirus’, ambas disponibles en redes; la primera de ellas publicada en formato digital, la segunda mediante un vídeo que incluye el recitado de un poema.
En 2025, ha publicado sendos poemas también inéditos, uno en el nº13 de la revista ‘21veintiunversos’ (Ed. Banda legendaria, Valencia), y otro en el libro colectivo con carácter solidario ‘Que torne la joia pura del carrer! (Versos per la dana)’ (Onada Edicions, Benicarló, Castelló).
Por último, en fecha aún por determinar, el número 95-96 de la revista digital ‘Alga’ (Castedefells), dirigida por la poeta Goya Gutiérrez, incluirá otros dos poemas inéditos suyos.
En el presente mes de febrero saldrá a la calle la segunda edición (corregida y aumentada) de su poemario 'Paisaje de troncos segados', publicado en 2019 en la colección ‘Marte’ de poesía, Ediciones Contrabando, Valencia.
Estará disponible, además de en librerías, en el siguiente enlace de la editorial:
https://www.edicionescontrabando.com/shop/paisaje-de-troncos-segados/
Desde julio de 2012 da a conocer su visión poética en un blog que lleva por nombre
‘Los Amantes del puente de Tolbiac’: https://ffmeneses.blogspot.com/
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Un placer de charla y encuentro que os detallamos a continuación.
A Escena Valencia: Me comentabas que venir a Valencia fue algo que acabó ocurriendo por enredos del destino. Naces en Madrid, pero hay momentos y cosas que pasan en tu vida, que se van entrelazando...
Francisco Fernández Meneses: Así es. Empecé a venir a Valencia a primeros de los 80, con poco más de 20 años. Coincidí en Madrid con Jesús Rodrigo (Shangrila Ediciones) y a través de él entré en contacto con otros jóvenes de aquí, como Uberto Stabile, actual director de la Fundación Rafael Alberti en el Puerto de Santa María, Clara Beltrán, Fernando Garcín, etc., que habían comenzado a publicar una revista llamada ‘Bananas’, y una colección de obra radicalmente juvenil en los llamados ‘Cuadernos del Mar’. Con ellos, publico ‘Labios de papel’ (Cuadernos del Mar, Valencia,1980).
Posteriormente, mi carrera profesional, como docente, me llevó a Suiza y a Francia. Estuve cinco cursos en total, desde 1984 a 1989, pero mantuve el contacto con este grupo de amigos.
De tal manera que, en noviembre de 1986, vuelvo a Valencia, para presentar ‘Últimos días en Gaza’ (Vagabundos del Dharma, Valencia, 1986), en 'Cavallers de Neu'.
Como su propio nombre indica, este local estaba situado en el número 19 de la calle Cavallers, y se trataba de algo absolutamente novedoso, nacido del impulso de Uberto, su socio Ignacio Lerma y un largo etcétera… Un “café-librería-centro de reunión de artistas de todo tipo…”, en el que además de servirse copas, bullía un amplio movimiento contracultural.
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A Escena Valencia: Era algo insólito y novedoso en ese momento...
Francisco Fernández Meneses: Sin duda. El Carmen no era ni mucho menos como lo conocemos en la actualidad. No había comenzado, ni de lejos, eso que se viene definiendo últimamente como gentrificación. No se podía ni siquiera imaginar el desembarco del turismo de masas actual… Deciden instalar ahí algo absolutamente diferente. Por eso celebramos hace poco, en el Sporting Club de Russafa, el aniversario* de aquel mítico local en el que muchos de nosotros empezamos a presentar publicaciones y a recitar. Lo hacíamos de una manera bastante voluntariosa, éramos jóvenes. No nos sobraban los medios…
* El 40 aniversario del café-bar y librería Cavallers de Neu (1984-1992) se celebró en la primera semana de octubre de 2024 en el Sporting Club Russafa de Valencia. Los eventos incluyeron mesas redondas, lecturas y una exposición que recordaron este icónico punto de encuentro cultural valenciano (www.enmitg.com) https://www.enmitg.com/, Link: Facebook.
'Cavallers de Neu' marcó un antes y un después en la cultura joven del barrio del Carmen y la ciudad de Valencia
A Escena Valencia: ¿Cómo fue ese momento en el que decidiste que querías escribir y que lo querías publicar y mostrar?
Francisco Fernández Meneses: A ver… muy joven. En torno a los diecisiete años ya empecé a escribir con una cierta intención literaria. Son tanteos, balbuceos, que cuando caen en mis manos, al encontrar por casualidad algún resto de ellos, entre carpetas olvidadas, me producen una enorme ternura.
A Escena Valencia: De hecho, quería preguntártelo, porque claro, cuando planteé la entrevista me fijé más en la parte de poesía. Hay gente que escribe en diferentes géneros, en diferentes formatos y no pasa nada, pero en este caso quería preguntarte por la escritura en prosa o si te sientes más identificado con la poesía, ¿no?
Francisco Fernández Meneses: Sí, absolutamente. Desde siempre he sentido una mayor inclinación hacia la poesía y con el paso del tiempo esto ha ido en aumento. Y no solo en cuanto a la escritura, sino también en lo que respecta a la lectura, incluso, digámoslo así, un poco al estudio... tal vez para mantener al profesor que he sido durante tantos años un poco en pie. Pero, sobre todo, se trata de una cuestión de tiempo libre. Muchos compañeros, una vez jubilados, se matriculan otra vez en la universidad. Yo, por mi parte, tenía claro que mi tarea principal sería retomar mi propia poesía y conocer más a fondo la de mis contemporáneos y alrededores. Y ya que hablamos de poesía y tiempo libre, ahora puedo disfrutar de asistir a las presentaciones y todo tipo de actos relacionados cualquier día de la semana, al no tener la obligación de madrugar al día siguiente por el trabajo.
En cuanto a la prosa, la narrativa, con unos 15 años, una locura, de la biblioteca de mi colegio saqué prestado 'Los hermanos Karamazov', y lo devolví después de haberle echado unas cuantas ojeadas durante semanas, sin entender gran cosa. Sin embargo, sobre los 17, volví al lugar del crimen y en unos pocos meses me leí prácticamente toda la obra de Dostoyevski, compulsivamente.
De todos modos, aunque esta inclinación a la lectura de la narrativa no ha desaparecido, sí que se ha mitigado mucho porque lo de la poesía fue una especie de enamoramiento juvenil, una iluminación. Nunca ha desaparecido desde ese momento inicial, iniciático, podríamos decir. Y, la verdad, nunca me he sentido especialmente preparado para construir artefactos narrativos. Se trata, pues, de tener una clara consciencia de las posibilidades y los propios límites…

A Escena Valencia: ¿Pues ya que lo comentas, cómo nació esa afición por la poesía que, según parece, te ha acompañado toda la vida?
Francisco Fernández Meneses: Verás, lo recuerdo perfectamente. En un bachillerato antiguo, anterior al BUP, descubro sucesivamente las Coplas de Jorge Manrique, con esa primera estrofa que todavía resuena en mi cabeza: “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte…”, en 5º (1973-1974); y ya en 6º (1974-1975), el curso anterior a COU, el arte poética de Verlaine: “Busca la música ante todo y el verso impar que en la luz se hace más vago y soluble de forma que nada pese, pose o pase…”. Y aquello fue como un aldabonazo, una especie de mandato para mí.
A Escena Valencia: Quería preguntarte, porque claro, si hablamos de tus destinos como docente, hay lugares tan distintos, además de muy distantes entre sí... Estamos hablando de Madrid, Zurich, Berna, Lausana, Chartres, París, Alicante, Valencia... imagino que en tu bagaje personal también sería como una evolución, porque son diferentes lugares y además hasta lo que significa la cultura, la enseñanza... lugares en los que se vive de diferentes maneras, ¿no?
Francisco Fernández Meneses: Nazco (o me nacen) en la calle de Vizcaya, muy cerca de Atocha; y vivo hasta los cinco años en la del Ferrocarril. Desde entonces hasta casi los 26, en barrios de la periferia de Madrid. Mis padres eran originarios de Navalmoral de la Sierra, un pueblo de Ávila, en el Valle del Alberche, muy cerca de la Sierra de Gredos, un enclave maravilloso. Con escasos meses, me llevan por primera vez a este lugar, al que siempre acabo volviendo aunque nunca haya residido en él de forma permanente. Allí se encuentra, precisamente, el ‘Paisaje de troncos segados’, título del libro publicado en 2019, que nos remite a la casa familiar, al solar, al huerto abandonado tras la desaparición de los progenitores, a las raíces, en suma.
Como te decía, desde 1984 a 1989 el destino me lleva sucesivamente a Suiza y Francia. Durante estos años, sigo volviendo constantemente a Valencia. Estas visitas incluyen la ya comentada presentación en Cavallers, en 1986. Y al final, lo que ha resultado trascendental en el devenir de mi vida, en junio de ese año, me instalo definitivamente aquí tras haber conocido a Victoria, mi mujer, a través de estos amigos comunes por los que venía con tanta frecuencia.
En el 89 me instalo definitivamente en Valencia, tras haber conocido a mi mujer a través de este grupo de amigos comunes.
A Escena Valencia: Es como una evolución, ¿no?
Francisco Fernández Meneses: Efectivamente. Esa evolución se desarrolla por capas sucesivas que se van añadiendo. Durante mi época de estudiante en Madrid, a través de las emisoras de FM y por otros medios, voy tomando conciencia de la existencia de otros mundos. Al Francés como asignatura escolar, se le añade toda la música, fundamentalmente en inglés, con Beatles, Rolling, Bob Dylan y un largo etcétera. Pero también tengo acceso a la música y las letras de los llamados cantautores: Aute, Paco Ibáñez, Luis Pastor, Labordeta, Pablo Guerrero… Amancio Prada, con la canción ‘Libre te quiero’, poema de Agustín García Calvo, uno de los muchos profesores universitarios represaliados por el franquismo, como el célebre Tierno Galván… A esto se añade el descubrimiento de la Nova cançó catalana, y el de Kavafis a través del ‘Viatge a Ítaca’ de Llach; o el de la canción de Maria del Mar Bonet, ‘Alenar’, que curiosa y casualmente, ¿premonición?, habla del carrer dels Cavallers. Además, también tuve acceso a la poesía en catalán y francés por los fondos de una biblioteca municipal situada en aquella época cerca de la Plaza Mayor.
Por otra parte, la experiencia profesional y cultural que me proporcionan estos lugares diversos en una etapa de crecimiento personal, en plena juventud, suponen un enriquecimiento al que doy mucho valor. Imagínate, que en el momento en el que España se incorpora de pleno derecho a la Unión Europea, 1986, me encuentro en Francia. Todo el mundo, allí, me preguntaba con mucho interés por la nueva España que luchaba por consolidar su tierna y tambaleante democracia…
A Escena Valencia: En la Feria del Libro, me di cuenta de que te buscaban en algunas presentaciones como figura de referencia, para que les ayudaras a presentar. No fue una vez, sino varias. Quería preguntarte sobre qué temas te gusta escribir y si ha habido, me imagino que sí con los años, una evolución en ti a la hora de abordar estos temas.
Francisco Fernández Meneses: No sé si se puede hablar de mí como referente, la verdad, pero sí que formo parte de una red de amigos y amigas poetas con quienes tengo mucha afinidad y comparto parecidos gustos e intereses; pero, sobre todo, una gran amistad, que en algunos casos, como habrás visto, se remonta a nuestra primera juventud. Esto implica una complicidad que facilita que podamos comprendernos, interpretarnos y, por lo tanto, colaborar en la presentación de nuestras respectivas obras…
En cuanto a lo de los temas, quizá yo hablaría más bien de tonos, de tonalidad, y también de la manera en que publicábamos entonces, el aspecto formal. La primera parte de mi obra está publicada, como ves, de forma colaborativa con los amigos, con mucho voluntarismo. Mi escritura era mucho más salvaje entonces, torrencial podríamos decir, con poemas río, en los que se superponían multitud de imágenes en muchos casos irracionales, todo ello impregnado de un profundo surrealismo...
Los temas, si bien lo pienso, supongo que son los de toda obra literaria, “nada de lo humano me es ajeno…”, no hay tantos, al fin y al cabo…
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A Escena Valencia: ¿Cómo decides, como poeta, cuándo un poema se puede publicar? Porque me imagino que habrá poemas que has escrito y que no se han publicado.
Francisco Fernández Meneses: Sí, unos cuantos, je, je… Normalmente, como la mayoría, creo, lo dejo reposar un tiempo, vuelvo a él, lo reviso, hasta que creo que se acerca a aquello que me gustaría transmitir. Pero de hecho, hoy en día, los sigo revisando todos, aunque se trate casi siempre de pequeños detalles. Esto es muy ilustrativo de cómo entiendo la creación literaria y, más en particular, la mía propia, restringida casi exclusivamente al ámbito poético. No pienso estrictamente en tiempos del ahora, inmediatos, sino con una visión más a largo plazo y global.
Los poemas, con sus temas correspondientes y su tonalidad, vienen un poco cuando quieren y en cualquier momento y lugar. A veces, podría decir que se te acaban imponiendo. Llaman a tu puerta, cada vez más fuerte, hasta que te ves obligado a hacerles caso. Lo que no puedes es forzar, algo que tal vez sí consigan los prosistas, a base de trabajo. En la poesía prima la inspiración y, como te decía, generalmente viene cuando ella quiere. Lo que sí te puedo decir, sin ninguna duda, es que, en mi caso, mi mayor fuente de inspiración es la música. La escucha compulsiva y repetida de diversas obras musicales, de todo tipo de estilos, con mucha frecuencia, me ha hecho sentir como si entrara en una especie de trance… Además de la música, el cine y las artes plásticas, incluyendo entre ellas la fotografía, han sido desde siempre mis otras fuentes fundamentales de inspiración.
De joven escribía, por decirlo así, a mano suelta… La escritura automática propia del surrealismo, vamos... En los últimos años, los poemas cada vez me vienen menos por la vía de la escritura y suelen ser más bien cortos, muy a menudo de tono existencialista. Digamos que los compongo de cabeza… Poco a poco, y los voy memorizando. Si al cabo de unos días han quedado impresos en mi mente, pruebo a pasarlos al papel o directamente en el ordenador, incluso en el teléfono portátil (en las notas o en el correo…), y ahí ya comienzo el proceso para dejarlos más o menos acabados. Luego viene un periodo de maduración más o menos largo, en el que vuelvo una y otra vez a revisarlos.

A Escena Valencia: ¿Qué es para ti la creación poética?
Francisco Fernández Meneses: Ya…, evidentemente, se trata de una pregunta tremendamente difícil de responder y, al mismo tiempo, tal vez sencilla. Para mí, la creación poética es sobre todo búsqueda. Intentar heredar el glorioso pasado que nos han legado, aprovechar los recursos, de carácter técnico y de cualquier otro tipo, que se nos han transmitido y tratar de encontrar por el camino, en la medida de lo posible, conociendo las dificultades que esto implica, una voz que consiga ser en cierta forma diferente y, sobre todo, personal. Si tuviera que decirlo en una sola frase, lo enunciaría así: “la principal obligación de los poetas es reinventar las palabras”.
La mía ha sido desde siempre una poesía versolibrista, ya que he seguido casi al dictado la advertencia de Verlaine: “huye de los peligros de la rima”. Pero eso no significa que no haya un trabajo para domar ese potro salvaje que puede llegar a ser el verso libre. Sigo muchas veces, instintivamente, una cierta métrica, no demasiado estricta, pero en la que suele predominar el verso impar. A veces, digo a modo de broma que, casi sin darme cuenta, se me caen los endecasílabos de los bolsillos. Lo que sí que hay es una búsqueda permanente del ritmo, de la sonoridad, un trabajo constante. Podría decir con pleno convencimiento que mi poesía son versos con banda sonora.
Tengo
claro que cualquiera de mis dos poemarios recopilatorios, tanto
‘Paisaje’ como ‘Amantes’, son libros con banda sonora
A Escena Valencia: ¿Cómo te defines como poeta?
Francisco Fernández Meneses: Uff…, imposible, no me creo capaz de hacerlo… Como te decía antes, tiene que haber un esfuerzo por conseguir plasmar algo más o menos diferente, y eso, me parece que solo se puede llegar a conseguir mediante un trabajo consciente de búsqueda, utilizando todos los recursos expresivos a nuestro alcance y, si se puede, alguno más. Me remito a la frase un tanto lapidaria comentada más arriba sobre lo que espero de los poetas. Hay que estrujar, retorcer las palabras, llevarlas hasta el extremo, hasta el borde de sus límites, o incluso más allá, hacerles sangrar, para que digan cuanto más mejor. Lo que no significa, precisamente al contrario, que no se pueda conseguir esto a través de un cierto minimalismo. Como decía mi querido Verlaine, “retuércele el cuello a la elocuencia”. Para mí, en definitiva, la poesía es sobre todo búsqueda… De los recursos expresivos heredados y de aquellos que se puedan encontrar buscando en los límites del lenguaje.
Y como ejemplo de esa búsqueda, me viene a la memoria uno de mis poemas más recientes, publicado en el libro colectivo con carácter solidario citado en la introducción. Este poema se incorpora a la reedición (corregida y aumentada) de ‘Paisaje…’, a punto de aparecer…
Se trata de un ejemplo de cómo el hecho de llevar la expresión lingüística a sus límites puede obligar al lector a un esfuerzo provocado por la posible polisemia que la utilización de ese recurso implica.
El poema en cuestión lleva por título ‘Una sombra que acaece la tarde’… Cualquiera me diría que eso no es gramaticalmente correcto,“usted ha sido profesor de Lengua y ya debería saberlo…”. Sí, efectivamente, pero es que la poesía no puede o no debe ser siempre perfecta gramaticalmente, sino que puede incluir también el resultado de haberle buscado los límites al lenguaje, las costuras. La explicación más o menos lógica de esa irracionalidad, dentro del marco poético, sería que el hecho de que el verbo ‘acaecer’ tenga un carácter intransitivo, no debería impedir al poeta, crear un contexto propicio en el que esa transitividad forzada funcionase y pudiese aumentar así la capacidad expresiva del lenguaje. Intento, de hecho, provocar en el lector la duda sobre qué elemento se produce en cuál, o cuál de ellos provoca, por decirlo así, el otro. Sí, ya sé que se me dirá que es un ejercicio de un cierto funambulismo, extremo tal vez, pero…

A Escena Valencia: Hemos hablado de la obra publicada, pero también de otros proyectos, por ejemplo, de 'Los Amantes del puente de Tolbiac'. Digamos que es un poemario inédito.
Francisco Fernández Meneses: Ni sí, ni no, en realidad. ‘Amantes…’ es el conjunto de mi poesía reunida desde finales de los 70 hasta la actualidad, todavía por publicar como tal. El contenido de ‘Paisaje… (2026)’ supone una parte representativa en cuanto a extensión e importancia dentro del conjunto del que se extrae como muestra. Después te explico algunas peculiaridades sobre esa obra extensa. En cuanto a inédito absoluto, hay un poemario que va por libre, que llevo en marcha al menos desde el 2013 y que carece de título por el momento. Sí que es, sin embargo, el que tiene un carácter más unitario, una cohesión temática mayor que el conjunto de mi obra. Todavía hoy, mantengo la duda sobre si permanecerá completamente aparte de la poesía reunida, o si incorporaré algún poema representativo a esta…
A Escena Valencia: Sí, de hecho, me parece muy interesante porque dices que es un trabajo de selección que has hecho, además, durante más de una década, ¿no?
Francisco Fernández Meneses: Efectivamente, si hablamos de ‘Amantes…’, hay que recordar que mi obra no ha sido nunca excesivamente extensa y ha permanecido inédita en su mayor parte durante muchos años. Las razones son diversas, pero la mayor de ellas es que observé una especie de voluntario retiro después de las publicaciones juveniles, al encontrarme centrado en mi vida familiar y profesional. No lo lamento, ni mucho menos. Antes al contrario.
‘Los
Amantes del puente de Tolbiac’ constituiría
algo así como mi
autobiografía poética
La verdad, es que en el momento que nos acercábamos a la época de una futura jubilación y nuestros hijos tenían ya la suficiente edad, formación y madurez como para volar por sí mismos, me pude plantear la vuelta al mundillo literario, con la intención de publicar los poemas que había ido escribiendo, por goteo, durante todo ese largo periodo.
Ahí me surgió el gran dilema de decidir cómo articular mi obra. No he sido, por desinterés y carácter, un poeta prolífico que haya podido componer poemarios con una cadencia regular. Por lo tanto no tengo esos libros como cantera para formar parte, cronológicamente, de unas llámalas obras completas, poesía reunida, o como quieras…
En los meses anteriores al verano de 2015 comencé a darle vueltas a cómo articular toda esa obra dispersa, de distintas etapas, mayoritariamente inédita, y con poemas garabateados en todo tipo de materiales, como papeles sueltos, agendas, cuadernos, libretas, ordenador… Finalmente, encontré o creí encontrar un hilo conductor para articular todas esas piezas; y, desde luego, quedaba absolutamente descartado el habitual recurso a la cronología. Para hablar de ese hilo conductor, probablemente necesitaríamos otra entrevista, je, je… Así que, si no te parece mal, lo dejaremos para la próxima, que espero que no se haga esperar demasiado.

A Escena Valencia: Cuando escribes y tras todos estos años, sigues teniendo tus referentes...
Francisco Fernández Meneses: Así es. Como te decía al principio, mis referentes comienzan con Manrique como autor clásico y Verlaine como puerta de entrada a la modernidad (y no solo en poesía, sino en todas las ramas del arte). Su poesía simbolista me lleva a las fuentes, y ahí encuentro al gran Charles Baudelaire. Evidentemente, en ese momento, aparece también la figura de Rimbaud. Inmediatamente después, caí deslumbrado por el surrealismo… Por ese camino, viene el descubrimiento del Lorca de ‘Poeta en Nueva York’… Después, y ahora que lo pienso, siempre inspirado por la corriente surrealista, llego a Vicente Aleixandre, premio Nobel en 1977; también a Cernuda y al resto de autores del 27, con especial impacto del Dámaso de ‘Hijos de la ira’, y su maravillosa mujer con alcuza que todavía hoy me persigue; y los llamados poetas profesores, Guillén y Salinas, que dejan una profunda huella en mi poética. Guillén y su edición bilingüe de ‘El cementerio marino’ de Paul Valéry, me llevan de nuevo a Francia, con ese verso suyo que me ha quedado para siempre como una especie de lema: “La mer, la mer, toujours recommencée”.
En ese momento de despegue juvenil, reitero la importancia de los cantautores y, en particular el disco del concierto de Paco Ibáñez en el Olympia de París, que escuchaba una y otra vez en mi juventud. Curiosamente, durante mi estancia en París, acudo a ese olimpo, que en realidad es un teatro más bien pequeño (desde mi habitación del barrio, lo imaginaba enorme), para ver la actuación de otro de mis referentes y fuente de inspiración, Tom Waits.
En una época inmediatamente posterior, me sentí muy próximo a autores como Luis Rosales (1910-1992), el Vicent Andrés Estellés (1924-1993) de ‘L’Hotel París’, José Ángel Valente (1929-2000), Paco Brines (1932-2021), Claudio Rodríguez (1934-1999) y Antonio Colinas (1946); pero la lista de poetas, mujeres y hombres, que me han interesado e influido en todos estos años es prácticamente infinita.
Me faltaría, para cerrar el círculo, citar a gente de mi generación… Por ejemplo, alguien como Antonio Cabrera (1958-2019), nacido en el 58 como yo, a quien he tenido el honor y el placer de tratar personalmente y que, por desgracia, ha fallecido demasiado pronto. Profesor de Filosofía, grandísimo poeta, premiado, reconocido, atinado articulista y ensayista, muy aficionado a la ornitología. Te cito un fragmento de uno de sus poemas que siento más cercanos:
De ‘Conducción nocturna’ (‘En la estación perpetua’, XII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor, Madrid, 2000), las últimas estrofas:
“(…) No tengo prisa/por llegar, ni me asusta la tiniebla/cerrándose a mi espalda definitivamente./Este pinar callado, estas rocas dispersas,/inmortales santuarios del liquen y del tiempo,/todo lo que se muestra fugaz y sorprendido/en su vida secreta o en su paz derrotada/y hermosa/yo no lo conocía.//Busco en la radio/la música oportuna que celebre/tantas cosas ocultas.”
Y ya que nos encontramos dentro del ámbito generacional, no puedo dejar de citar a Blanca Andreu (1959) y su “De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall” (1981), siempre con la afinidad de una cierta tonalidad surrealista de fondo...
amor mío,
amor mío, mira mi boca de vitriolo
y mi garganta de cicuta
jónica,
mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere
por
los desiertos de tomillo de Rimbaud,
mira los árboles como
nervios crispados del día
llorando agua de guadaña.
Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril,
también en la capilla del espejo esto veo,
y no puedo pensar en las palomas que habitan la palabra
Alejandría,
ni escribir cartas para Rilke el poeta.
(…)
amor de los incendios y de la perfección, amor entre la
gracia
y el crimen,
como medio cristal y media viña blanca,
como vena
furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las
cerraduras de la muerte.
Y para terminar, fuera del ámbito generacional, otra mujer poeta, de la que soy absoluto devoto (nacida un año después que mi madre), Alejandra Pizarnik (1936-1972):
La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo
Septiembre de 1972
A Escena Valencia: Ha sido un placer de charla Francisco. ¿Cómo resumirías tu peripecia vital como poeta?
Francisco Fernández Meneses: Igualmente, Pablo. Muchas gracias. Ha sido un placer también para mí. Bueno, pues te diría que empecé con mucha ilusión en aquellas aventuras juveniles con amigos, después me desconecté, pero seguí escribiendo. Siempre ahí, en un rinconcito y reuniendo mi obra. En un momento dado, supe que tenía que poner todo eso en un volumen, que decidí llevara por nombre ‘Los Amantes del puente de Tolbiac’ (título polisémico que también tiene una explicación que dejaremos sin desvelar, por el momento). He trabajado a fondo en él durante estos últimos diez años, me gusta cómo va, me gusta cómo progresa. Es importante.
Hay toda una gama de tonos y temas, forma de escribir, forma de sentir, por supuesto, las diferentes edades a lo largo de los años, y al final, podría decir sin miedo a equivocarme, que es el poemario de mi vida... Es como una especie de autobiografía poética. Siempre estoy trabajando, diría que hasta en sueños y haciendo siempre todo lo necesario para conseguir que sea el mejor 'Los Amantes del puente de Tolbiac' posible. La próxima edición de 'Paisaje de troncos segados' supone, como te decía anteriormente, una muestra muy significativa de ese conjunto más amplio.
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