


A Escena Valencia: ¿Qué comentarios te han llegado del espectáculo estos dÃas? ¿Cómo ha sido prepararte para el musical y sobre todo cantar?
Sergio Caballero: Tengo estudios de solfeo, estuve en una orquesta de plectro, en una coral, tuve grupo de música donde era vocalista y guitarra… pero esto fue en Vila-real, en mi adolescencia, en el pleistoceno y habÃa que rescatar todo lo aprendido. Primero autodidacta; lo segundo que hice fue buscar ayuda extra ya que suponÃa que Ãbamos a tener pocos ensayos. Rebeca, una buena amiga y actriz (que también hace musicales) me puso en vereda. Ejercicios de respiración, trucos, nuevas técnicas para relajar toda la zona de las cuerdas vocales, y confianza. Mucha. Pero sin mentir. Es importante reconocer tus lÃmites y carencias y atacarlas. Ella fue la que me animó a cantar una octava por arriba de cómo me lo habÃa preparado. Y el trabajo culminó. Con la ayuda de Carmina (coach de los niños) donde todos los dÃas hacÃamos un calentamiento y ella me exponÃa las superaciones diarias. Eso sÃ, la primera semana con el esfÃnter bastante apretado, pero si uno se relaja, aprende a disfrutar de todo.
Me llevo las palabras y sensaciones de los músicos que nos acompañan en la función que han visto a más “Rachines” y del público fan que ha venido a ver la función por las novedades, o los padres y madres de los niños que han venido cada dÃa y se han encontrado un Rachin que no habÃan visto jamás antes. Contundente en la parte de interpretación, con otras aristas: estricto, duro, con su humor e ironÃa, pero cargado de un trasfondo de dolor que hacÃa soltar la lágrima y el aplauso.
Compañeros de profesión que se han acercado al Olympia y me han redescubierto en otra faceta que tenÃa menos mostrada. Sus comentarios me han llenado de seguridad para ir creciendo en escena. Ha sido una catarsis de positivismo.

A Escena Valencia: Te acabas de incorporar a otro fenómeno teatral en Valencia, 'Escape Room'. ¿Cómo es tu personaje en este caso?
Sergio Caballero: Me meto en otra aventura arrolladora. Cojo el testigo de Xavi Mira, que junto a las productoras (Olympia Metropolitana y Albena Produccions) me ofrecen la posibilidad de interpretar a Edu. La función es un metrónomo exacto de palabras, gags, momentazos, sensaciones diversas para el espectador; y formar parte de eso es una fortuna. Hace un año cuando vi la función pensé desde el patio de butacas “ojalá la pudiese hacer” por su complejidad de ritmo y porque ejerce en el espectador el efecto deseado: una comedia que descarna la personalidad de los cuatro personajes de manera muy divertida. Edu es ese quiero y no puedo, medio pagafantas medio tierno, que se ha dejado arrastrar por su entorno para muchas cosas y reflexiones, pero conoce a Marina y esa noche con la excusa de hacer todos un Escape Room aflora la verdad. Tiene miedo todo el rato. De las reacciones del resto, de todo lo que va a salir a la luz pero quiere cambiar radicalmente y es su oportunidad de demostrarlo.
A Escena Valencia: ¿Qué te aporta el teatro como actor?
Sergio Caballero: A parte de felicidad plena porque es mi oficio elegido y me siento afortunado de poder vivir de él ya hace 30 años, el aprendizaje, las experiencias vitales y artÃsticas que me ofrece no me las da un viaje, o una relación. El ser actor es una aventura continua sin retorno donde ese periplo te hace crecer como persona y profesional. Si sabes aprovecharlo, claro. Pocos oficios te ofrecen esa posibilidad y en mi caso hay creencia en ello. No es casual, es elegido y tengo que apechugar en todas las caras de esta profesión. Estar conectado a la vida con algo es importante. Algo que te nutre y te hace querer avanzar y experimentar todo. Ya que todo forma parte de ello y para ello.
Cuando era pequeño tenÃa la inconsciencia y el deseo de ser uno de aquellos miles de personajes que veÃa en el teatro o en las pelÃculas, y un dÃa tuve el empuje de pasar al otro lado, no ser mero espectador, sino parte activa de un oficio. Como su propia palabra indica: actuar. Saltar a las tablas, estar entre bambalinas, tramoyas, cables y cámaras. Atravesar el espejo y quedarme allÃ. Más allá de los lÃmites y traspasarlos. Eso es adrenalina, cosquilleo… eso es sentirse vivo.
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