
Hablamos con el actor Manuel Minaya sobre uno de los estrenos más esperados de la cartelera valenciana, 'Los locos de Valencia'. El clásico de Lope de Vega vuelve a las tablas valencianas de la mano de Jorge Picó.
"¿Qué locura nos salvará de esta locura? Floriano, un joven filósofo que llega de Zaragoza para escapar de un lance, se hace pasar por loco para ser internado en el hospital de alienados de Valencia. Allà se encuentra con ErÃfila, quien ha sido internada también tras ser hallada medio desnuda y gritando en la puerta del hospital. Ambos se ven obligados a fingir locura para escapar de sus respectivos problemas. Este juego de identidades fingidas creará una trama de equÃvocos y despertará la locura en otros personajes dentro del mismo hospital en esta comedia gobernada por el erotismo, la pasión y la folÃa".
A Escena Valencia: ¿Cómo estás viviendo toda la experiencia de 'Los locos de Valencia'?
Manuel Minaya: Está siendo una experiencia muy intensa, como no podÃa ser de otro modo. Nos sumergimos de lleno desde que comenzó el proceso de ensayos. Aparcas inevitablemente el resto de tu vida para sumergirte en el proceso de creación y en este universo que propone Jorge. Son procesos intensivos que "te raptan" y para mi más, porque además resido en Madrid actualmente.
Me he desplazado a Valencia durante esta temporada, lo que hace que esté más absorbido por el proyecto, ya que estás fuera de casa. Toda tu vida semanal gira en torno al proyecto. Estos dÃas hemos tenido los últimos pases, ensayo general con público, invitando a gente para ir testando el trabajo, pruebas de vestuario, luces.... Hemos estrenado con muchas ganas, la verdad. Ha habido mucho trabajo detrás y se siente ya en este momento que el público es necesario, esas respiraciones en el patio de butacas...

A Escena Valencia: ¿Cómo es Floriano, tu personaje en la obra?
Manuel Minaya: Floriano es el personaje que prácticamente desencadena o sobre el que giran todas las tramas de la obra. Es un filósofo que viene huyendo de Zaragoza. Se encuentra en Valencia con un amigo que lo interna en el hospital de los locos para salvarlo de la persecución que viene sufriendo. Dentro de este hospital, aparte de salvarse, encuentra un nuevo comienzo. Se sumerge en la locura para encontrarse a sà mismo y lo hace a través del amor. El amor en esta obra es el motor principal, como ocurre con tantas comedias de Lope y del Siglo de Oro. El amor acaba enredándolo todo y es el que mueve todos los hilos.
Floriano una vez internado en el hospital de los locos empieza a relacionarse con los personajes que lo habitan. Esto va generando toda la trama de la obra. Su amigo, al principio, para internarlo, le dice que para fingir le basta con ser amante, y esa es la frase que resume mucho lo que ocurre durante el resto de la obra. El fingimiento para hacerse pasar por loco le hace ser raptado por el amor, porque justamente internan al mismo tiempo a ErÃfila, que también viene huyendo y la encuentran en la puerta del hospital semidesnuda. La internan también y hace el mismo juego que Floriano para pasar desapercibida y poder integrarse en el hospital. Ese encuentro es crucial para ellos porque surge el enamoramiento y también es el devenir de relacionarse con los locos. Van surgiendo nuevos amores, folÃas y pasiones, que hacen que el motor de la comedia se active.

A Escena Valencia: ¿Cómo ha sido el trabajo con el texto de Lope? Acercarte al clásico y el trabajo de Jorge con el verso, que habrá sido, imagino, muy personal.
Manuel Minaya: El trabajo del verso siempre es una oportunidad, no tanto una dificultad, que también lo es. En mi trayectoria teatral ha habido sobre todo prosa. Con el verso habÃa trabajado en algún montaje, pero mi carrera no ha estado centrada en proyectos de verso. El verso siempre es un gigante al que al principio te enfrentas con mucho respeto, y luego poco a poco, como asà nos lo han transmitido Jorge Picó, Carles Sanjaime, el asesor de verso, y Vicent Montalt, el dramaturgo, es verlo como una oportunidad.
En las palabras de Lope está todo. Hay que trabajarlo para que el verso pueda fluir y no te absorba. La narrativa se tiene que entender. El verso tiene una sonoridad propia, tiene su métrica y su construcción propia. La clave es no ir en contra de eso, sino aprovechar esa oportunidad. Casi como si fuera una pieza musical. El público lo tiene que recibir y con esa sonoridad y esa especie de música ya se van contando cosas y te va llevando. Los actores, a través de la propuesta, podemos con nuestro cuerpo, con nuestra voz, con nuestros ritmos, pero confiando mucho en el texto original, en la propuesta y en la dramaturgia que han hecho de la obra de Lope.

Muchas gracias a Manuel Minaya por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.
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