Entrevista con el actor Sergio Caballero sobre sus proyectos actuales

Hablamos con el actor y director escénico Sergio Caballero, que acaba de estrenar con gran éxito de audiencia "Després de tu", la nueva serie producida por À Punt, TV3, IB3 junto a Albena Produccions y Minoría Absoluta.

A.E.: ¿Cómo has recibido el éxito de "Després de tu"? La audiencia la está respaldando con muy buenos datos.

S.C.: Siempre soy escéptico con los números, porque dependen de muchas cosas. Ya llevamos un tiempo en la profesión para saber que hay muchos condicionantes, que a veces detonan que un proyecto se vaya a un lado o hacia otro. El resultado ha sido muy positivo. El proyecto en sí es bueno y grande. Unir tres televisiones y que sean siete semanas de rodaje. Ha sido muy intensivo, demasiado intenso (risas). Lo bueno es que todos hemos remado al mismo puerto y el resultado ha acompañado. TV3 por ejemplo ha retrasado el horario y hace que se resienta un poco a nivel de audiencia. No puedes esperar los mismos números a las 22:00h que a las 22:50h. 

Dicho eso, para aquí, para nuestra tele, es un aire fresco que ha entrado en À Punt, necesario, por la manera de narrar, por temática, hasta por tono de serie, que es diferente. Y si los números acompañan ojalá que haya una segunda temporada para dar más trabajo a más profesionales.     

A.E.: ¿Cómo ha sido trabajar en un proyecto en el que participan tres televisiones, À Punt, TV3 e IB3? ¿Cómo ha sido el día a día en el rodaje? Además llevas el papel protagonista, Pau.

S.C.: Ha sido tan intenso que no he querido darme cuenta hasta después, cuando ha pasado todo. Me ofrecieron el poder hacerlo porque por situaciones de la vida me presentaron al cásting, a las cadenas. Las cadenas tenían que decir que sí. Las tres, juntamente con Carles Alberola y con Chon González, creadores de la serie, decidieron apostar por mi. Supongo que también buscaban a un actor que entendiese el tipo de humor, que entendiese el lenguaje televisivo, el ritmo que íbamos a llevar, y la carga de trabajo que supone hacer esto. 

Cuando me lo ofrecieron, tuve dos días de "necesito saber si puedo hacerlo" porque era como si un ovni me hubiese abducido septiembre, octubre, noviembre y las primeras semanas de diciembre, porque ya no tuve contacto con ser humano, y no era por la pandemia, era porque durante todo septiembre me encerré para estudiar. Dejé de tener quedadas con nadie porque no me podía permitir el lujo de... yo sabía que tenía una responsabilidad muy bestia encima de mis hombros a nivel de programación, de planificación, de texto, de presencia... 

Entonces yo me tiro a la aventura, empiezo a bucear en este océano y no tuve tiempo de parar. Estaba en todas las secuencias de la planificación, en siete semanas, desde las 7 de la mañana hasta las 19h de la tarde que entraba, no tenía una secuencia de descanso. El ritmo durante siete semanas ha sido muy frenético. No he tenido tiempo de pensar. Yo tengo un punto inconsciente, abogo a él, si piensas mucho las cosas acabas no haciéndolas. 

Lo primero que pedí fueron los guiones, reuniones con Carles y con Chon, más allá de lo que me venía encima porque la planificación era bastante monstruosa (risas). Es cierto que por una cuestión económica no se puede hacer una planificación más holgada. Chon ha sido el eje primordial en plató. El que me ha dado seguridad y confianza. Es un ser inteligente y cargado de sensibilidad. Esta serie ha salido tan bien por la buenísima voluntad de todo un equipo profesional valenciano, que nos hemos echado a tirar hacia delante sin pensar nada más. En mi caso, sí que es verdad que recaía el peso más titánico de lo que es la serie, no me podía despistar. 

Ha sido muy gratificante volver a trabajar con Vero (Verònica Andrés). Trabajé con ella en el teatro, y es una actriz que valoro, admiro, y una compañera que respeto mucho. Y volver a trabajar con ella me hacía muchísima ilusión. Son como alicientes. "¿Qué puedo sacar en beneficio de mi trabajo?", ya no tanto en lo económico sino en lo personal. Luego hemos tenido la suerte con Carla Pascual, que hace de Alba, y Roberto Hoyo, de mi hijo, y Amparo Moreno de la madre, que el núcleo familiar se ha blindado mucho. Nos hemos querido y nos hemos respetado muchísimo respecto a otras carencias a nivel de tiempo que hemos tenido. 

A.E.: Además son personajes con los que empatizas. Te puedes sentir identificado. Es una familia, con los problemas cotidianos de cualquier familia. Quería preguntarte por Pau, ¿Cómo es ese padre de familia que tiene toda esa carga encima?

S.C.: Pobre Pau (risas) Siempre lo defino así. Él es dibujante, pero se ha quedado en blanco. Como una de sus viñetas. Como que se ha quedado sin trazo. Que ha perdido incluso el color después de la muerte de Raquel. Y tendrá que volver a redibujar su propia vida junto con sus hijos y con su trabajo. Porque piensa que incluso hay un capítulo sobre las musas, a esta especie de existencia entre el talento que puede tener y que lo pierde debido a una situación bastante traumática. El punto de partida es doloroso y traumático, pero evidentemente siempre tratado con humor. Tratarlo siempre con humor. 

Últimamente no sé qué me pasa que estoy tratando bastante el tema de la muerte, también desde el humor, con "L'abraçada dels cucs" y "Els tardígrads". Supongo que me hago mayor o soy consciente de otras partes de la vida. Yo creo que también Pau es más que un personaje de ficción. Creo que es como la realidad de muchas personas, de intentar continuar hacia delante después de haber perdido lo que más quieres. 25 años de amor y de matrimonio cuando el amor es amor y no es rutina. 

Todos en algún momento de nuestra vida hemos podido estar enamorados, o querer, pero cuando cierras los ojos y te imaginas eso potenciado en amor y te lo arrebatan. Debe ser muy fuerte y muy duro volver a engancharte a la rueda de la vida. Lo que es precioso y lo que me atrajo mucho del personaje es el arco que hace durante 20 capítulos. Se irán descubriendo. De la torpeza emocional del propio personaje a la reconstrucción de aquello que él quiere y admira, con la incapacidad de afrontar la adolescencia de sus dos hijos o la vuelta a la inspiración con todo el jaleo que le rodea. 

Es un personaje muy apasionante de hacer con todo el arco tan bonito que le rodea, y otros personajes que irán haciéndole rotar como si fuera una mesa de billar, donde la pelota está en el centro, y hay otros personajes que le irán haciendo rebotar hacia otros lados. Irán sacando cosas de él. Creo que al espectador le va a sorprender.                  

A.E.: Tras el estreno, llevamos tres semanas, la audiencia responde. ¿Qué feedback has tenido?

S.C.: He tenido muy buenos comentarios de la profesión catalana. Los he notado más cerca, también. Y eso que están más lejos. No soy mucho de redes, pero es la primera vez que adquiero un compromiso con un personaje y con una producción mucho más bestia. Solo vivía por y para la serie durante siete semanas, llegué a perder ocho kilos. 

Quise cambiarme las rutinas y los hábitos en mi día a día. Empecé a tener como una disciplina de estudio, de levantarme cada día media hora más tarde, hasta levantarme a las 6 de la mañana cada día. Esto hace años que no lo hacía, llevaba una vida más contemplativa y más tranquila y más puntual a nivel de trabajo. Ha sido como una vuelta al cole, donde tenía que sabérmelo todo. No podía fallar en los guiones ni en las indicaciones de dirección. 

Ver que el resultado final ha sido tan positivo a nivel de audiencia y a nivel de redes valorar este aire fresco, esta manera diferente de hacer televisión en À Punt. La verdad es que muy contento. Los compañeros valencianos a nivel individual me han podido dejar algún mensaje y lo agradeces, porque no lo esperas sinceramente. Hay una cosa que en Valencia no está instaurada todavía, que es el apoyo entre los propios compañeros de profesión.

A.E.: Todos los domingos "Després de tu" en À Punt, con doble capítulo, a partir de las 21:45h. Quería preguntarte también por teatro, sé que estás con otros proyectos. Uno de ellos, "Els tardígrads", la pude ver en la Sala Ultramar, de Al Anochecer Producciones. Segunda obra de la compañía. Con Pablo Díaz del Río y Helena Font. En este caso tocas el tema de la muerte, también el del fin del mundo. Es como una tragicomedia al final. Además con un toque de ciencia ficción.     

S.C.: "Després de tu" es una comedia dramática de pellizco en el corazón. Es un producto que respira una vitalidad, un humor y una ternura, que sorprende por esta naturalidad que bascula el drama y la comedia. No es buscar comedia al 100% ni buscar un drama al 100%. Es como dejar las cosas en standby. Dejarlas pulular encima de la mesa, sin apretar las cosas. Evidentemente que hay personajes que son más cómicos, más absurdos. Que también son necesarios, porque en la vida también hay personalidades diferentes como más arrolladoras o menos. 

El éxito de "Després de tu" es un recorte de vida. Como agridulce. Todos estamos representados. En las últimas cosas que he estado haciendo, es importante reconocerse, aceptarse, estar unidos, y empezar a comenzar de nuevo. Y esto lo tiene también "Els tardígrads"

"Els tardígrads" empieza como una anécdota de unos microorganismos, que son dos tardígrados, que el día que reviente el mundo continuarán en la Tierra, porque tienen unas características de resistencia y de resiliencia bastante bestias, a nivel de temperatura, de condiciones vitales. Siempre lo defino como a partir de una fábula, no dejan de ser unos animales, casi como un cuento. Te ponen a unos personajes, en este caso a dos tardígrados. El zorro y la cigarra. Para contarte una historia, o el planteamiento de algo para que luego saques una reflexión. 

Creo que estos dos seres, de alguna manera, han querido o han admirado tanto al ser humano, y han podido pasar por diferentes animales, como perros, delfines, todo el abanico por donde van, pero acaban en estos animales tan admirados por su inteligencia, pero que se dan cuenta que han sido el único animal que ha destruido a su propia raza. En 10 años, donde están únicamente solos en el mundo, son indestructibles frente a la muerte, empiezan a aflorar cosas.

Por un lado, está el personaje de Pablo Díaz del Río, que ha desarrollado más la parte humana a nivel sentimental, habla de los sentimientos, de la afectividad. De la dependencia afectiva, de la empatía. Y también el personaje de Helena Font, que no dejan de ser como dos clowns. Es la parte como más racional. Más desengañada del ser humano. Donde también aboga por un grito necesario en la vida del ser humano, que es el derecho a morir tranquilo y libre, la eutanasia. 

Hacemos como un replanteamiento. Llegado al punto final de tu vida, que tu consideras que es final, porque el de delante considera que no es el final, pero yo soy el propio amo de mi ser, de mis sentimientos, de mis circunstancias, para decidir qué debo y qué quiero hacer con mi cuerpo y con mi mente. En esta reflexión absurda, en esta necesidad de pareja sin ser pareja, en esta especie de lucha continua por sobrevivir... 

En el caso de Pablo por querer estar siempre al lado de alguien que quiere y admira, y en el de Helena por huir hacia una salida. El personaje de Pablo desarrolla más la empatía y ella se lo dice en un monólogo. Y esto no deja de ser una reflexión del ser humano a nivel de cómo somos capaces o no de empatizar con gente, o de ayudar en los problemas, o de saltar a la torera. 

El personaje de EL ha creado una dependencia casi familiar. Se habla de la familia, de tipos de familia. "No somos pareja, pero algo somos"... También se aboga por el amor absoluto. Creo que si de verdad quieres a alguien tienes que dejarle marchar, sea en vida porque necesita experimentar otras cosas, o sea porque quiere buscar la muerte y necesitamos respetar al que tenemos delante.           

A.E.: Es la segunda producción de la compañía. La primera fue "Al Anochecer". ¿Hay alguna línea de trabajo, a nivel de temática?

S.C.: En Al Anochecer me llaman como director escénico. Nacieron con la necesidad de contar cosas de autores valencianos en castellano. Fue como el pistoletazo de salida, 'Al Anochecer' fue una producción con bastante calidad. También vino la pandemia y los bolos brillaron por su ausencia. Los programadores solo programan aquellas cosas que consideran que a veces están cerradas dentro de un circuito, y no dan la posibilidad a compañías... he tenido dos compañías, y sé lo que es picar pared y puerta para que te abran, y parece que siempre tienes que estar demostrándolo. 

Es verdad que me da un poco de lástima que "Al Anochecer" ha sido un espectáculo que prácticamente no se ha visto. Ahora hemos estado en el Centro Caterina y en Russafa Escènica con la pieza, que eran 25 minutos, y ahora que se ha ampliado, la ausencia total de programadores o de gente de la profesión, debemos apoyarnos unos a otros.      

En estos ocho bolos que hemos tenido en la Sala Ultramar, ha ayudado a afianzar la función, a ver que la gente responde, que llora y que ríe, porque hay situaciones muy absurdas y muy abstractas. Roza una cosa casi "beckettiana". Están esperando... A mí me ha gustado como recrear, porque la puesta en escena la suelo llevar de la mano de la dirección de actores. Para mí no solo es dirigir y dar cuatro notas, sino traerlos al universo que se me plantea a mi una vez yo leo el texto. Un texto bastante inteligente de Pablo Díaz del Río, donde se habla de muchísimas más cosas, de la reflexión sobre el ser humano, de la vida, de la muerte, o si somos una especie que en mi opinión deberíamos desaparecer y que viniera otro a hacernos un poquito mejor. 

El ser humano es extremadamente torpe con sus semejantes y la historia nos lo demuestra. Las guerras. No aprendemos nada. No soy una persona pesimista, y vivo la vida con intensidad. Con ganas, con cariño, con tesón, también porque me dedico a una profesión donde la constancia y resistencia, y la pasión, tienen que estar. La vivo así. Pero sí que es verdad que por el deterioro de la vida, o por parejas que has tenido, amigos, las decepciones, la profesión, te das cuenta de la falta de humanidad del ser humano, quizá quitar esa parte humana y dejarnos en animal. Creo que nos creemos demasiado inteligentes y no lo somos. 

A.E.: Además estás con otro espectáculo, que podremos ver dentro de nada, de 31 de marzo al 3 de abril, en la Sala Russafa, "El abrazo de los gusanos", de Cactus Teatre, junto a Paula Llorens.

S.C.: El otro día hicimos un bolo en Buñol, en Cheste, de alguna manera para salir de estos 35 bolos, que se dicen pronto, en menos de un año. En las fechas que corren hacer 35 bolos, para mí es como cuando se hacían 50 o 60 al año. Ahora veremos cómo responde el público en castellano aquí en Valencia. La verdad es que muy satisfecho del resultado. Cuando Paula me presentó el proyecto, ella es el segundo dentro de Cactus Teatre, ella había hecho una dirección y un texto más, pero quería a nivel de compañía como subir un escalón, a nivel también de magnitud del espectáculo. No deja de ser un espectáculo de pequeño formato. Se ha ampliado a nivel de puesta en escena, donde ahí soy responsable, porque sí que le he pedido un poco más. 

Ha sido un proceso de producción por parte de Cactus Teatre y de Paula Llorens muy suave. He tenido todas las facilidades del mundo, y eso como director se agradece. No me ha puesto límites. Le pregunté si me dejaba soñar, y me dijo que sí. Junto a un equipo que se han volcado dentro de mi universo. He podido ver ahora que nos están haciendo sesiones de fotos, o el vídeo... yo durante el proceso no veo lo que estoy haciendo porque me produce rechazo. Me dejo llevar por mi intuición, por voces interiores, y por comentarios que me pueden decir. Los comentarios también son bastante subjetivos. Para subjetividad tiene que ser la mía que decido dirigir esto de una manera y no de otra. No me gusta criticar sino es de manera constructiva. 

Foto: Daniela Cristina

Además con Paula, tratar el tema del suicidio, desde el punto de vista del humor y del respeto que lo ha hecho, una función de hora y media, dos actores encima de un escenario, donde recibimos constantemente la calidez del público en el aplauso. Además, luego se quedan a poder decirnos cosas, a darnos las gracias por hablar de un tema tan aparentemente delicado. Y digo aparentemente porque soy de los que piensan que desde la educación, al igual que "los tardígrados" hablamos de la muerte, se debería hablar de muchas cosas... le tenemos demasiado miedo a las palabras y a los sentimientos. Soy una persona que no teme decir lo que piensa con educación, con respeto, con humor, aunque a veces no se entienda. Reivindico el humor, tanto si es mordaz, como irónico, como humor negro, humor blanco, el socarrón, el sutil, el directo... 

Un rasgo inteligente del ser humano es el humor. El humor se lleva todo, porque es un bálsamo para el alma. Hablar de estos temas es mucho más que necesario. Darle un reflejo a la sociedad para poder mirar, y el teatro no deja de ser eso. Nosotros planteamos algo encima del escenario para que el espectador pueda reflexionar sobre ello. Que haga su balance y romper barreras. Es como esa crisálida, esos gusanos que quieren abrazarse pero no pueden, porque no saben, y se refugian dentro de ella. Dentro de la escenografía he querido romper, hay un efecto que no voy a desvelar que es final, que es como volver otra vez al mundo. Esa especie de crisálida, de bombonera donde se mete el gusano, se rompe para volver al exterior, con aprendizaje, y con ganas de seguir caminando donde tengamos que llegar.                                      


Gracias a Sergio Caballero por esta entrevista y apoyar siempre la labor de A Escena Valencia.

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