Entrevista con Juan Ramón Lucas. "La maldición de la casa grande" (Parte 1)

Periodista, escritor, comunicador con una dilatada trayectoria en radio, prensa y televisión. Es uno de los grandes y premiados profesionales de la comunicación, y es un placer poder charlar con él. Cercano, feliz por vivir al máximo cada instante, siempre nos sorprende con nuevos retos y proyectos. 

Director y presentador de informativos, y de programas de entretenimiento y divulgación de distintas temáticas y formatos. Algunos proyectos en los que ha participado en radio y televisión son "En noches como ésta", "Todo Madrid", "La Naranja Metálica", "Más de Uno", "En días como hoy", "Código Emprende", "Estudio de Actores", "El ojo público del ciudadano" y "De buena mañana". Actualmente, presenta todas las semanas "La Brújula" en Onda Cero: hablamos de Juan Ramón Lucas

Hace unos meses presentó su primera novela, "La Maldición de la Casa Grande". Un éxito editorial, del que hemos podido hablar con él en A Escena Valencia. Actualmente está preparando su segunda novela. Apasionado de Asturias, le encanta disfrutar de la equitación, una pasión que comparte con su pareja, Sandra Ibarra, con la que además escribió un libro que os recomendamos leer, "Hablemos sobre felicidad", que recopila unas interesantes reflexiones junto a Javier Fernández Aguado. Además disfruta del buceo, de ir en moto, y de participar en carreras solidarias.

A.V.: Juan Ramón Lucas un placer hablar contigo de tu novela "La Maldición de la Casa Grande",  una obra que cuenta una gran historia. Llena de amor, odio y sentimientos a flor de piel. Además, está basada en personas reales. Miguel Zapata "el Tío Lobo", que existió, y María Adra, que se inspira en María "La Guapa" que fue una persona que existió. Es un retrato de la minería, de una época, de Cartagena y de la Unión... ¿cómo llegó a ti esta historia y cuándo decidiste que ahí había una historia que merecía la pena contar? 

J.R.L.: Lo primero, gracias por contar conmigo y pensar en mi novela. Para mí, es la primera. Ha sido un trabajo de muchos años, importante. Ahora, además, estoy terminando la segunda novela, y me hace especial ilusión volver a ella. La historia de "La Maldición de la Casa Grande" cuenta una época determinada, que es real. Y unos personajes que actúan en una trama de ficción, pero que son reales. Fundamentalmente, María Adra, que es la narradora en primera persona, como sabes; y Miguel Zapata, "el Tío Lobo". A mí me llega la historia del Tío Lobo en la Unión, en el Festival del Cante de las Minas, una noche cenando, el alcalde Paco Bernabé y con María Dueñas, entre otras personas, me cuenta una anécdota del "Tío Lobo", y quién es ese personaje. Una anécdota bastante siniestra. De un latigazo que le pega a un niño minero, que estaba con su padre, que era capataz de una de sus minas. "Este niño será buen minero". Y este personaje es un personaje clave en la historia de la minería... en España, en Europa... y muy poco conocido. Y empecé a investigar... María Dueñas conocía al personaje. Tenía una biografía de José Maestre en la que aparece. En la poca documentación que existía sobre Miguel Zapata, está ese libro sobre José Maestre. Me lo regaló. Empiezo a tirar de él. Y voy pensando en una historia, que al principio la idea era que la contará él en primera persona, un tirano, en aquella época un explotador, un capitalista en el sentido más amplio del término. La situación de los mineros le importaba bien poco, mientras fuera rentable el trabajo. A partir de ahí, empiezo a investigar... y finalmente, surge la novela. Una voz en primera persona, que es María. Eso añadió una dificultad a la elaboración del relato. Estoy satisfecho con el resultado.  


A.V.: ¿Qué es lo que más te impresionó del personaje de Lobo? Quizá el contrapunto sea su hija, Visitación. Recordando la novela, ese pasaje tan intenso de la explosión dentro de la mina, llevando al trabajador moribundo a la finca. Digamos que ahí claramente se ven los dos personajes, el de su hija y el suyo.         

J.R.L.: Su hija, que es pequeña todavía, pero que empieza a apuntar maneras. Es uno de los personajes que más me gustan. Yo me enamoré de Visitación Zapata escribiendo la novela. También es un personaje real. No sé cómo era realmente, no sé si responde a este perfil, pero por los datos que tengo, por la manera de ser, las informaciones periodísticas que hay sobre ella, por la forma en que habla de ella José Zapata en la biografía que yo manejé sobre él, me da la sensación que tiene que ver con ese personaje. De modo que, durante la elaboración y durante la pensada que le das al papel de cada personaje, fui creando y ella fue cobrando también un papel muy cercano a alguien admirable, una persona cercana, inteligente, muy inteligente, divertida, alegre... y como digo en la novela, si hubiera sido hombre habría sido ella la heredera del imperio Zapata, porque era muy lista y conocía muy bien el tema de la mina. Le gustaba leer, estaba atenta a la cultura, y es el contrapunto dentro de la misma familia de los Zapata.     

A.V.: ¿Qué es lo que más te atrapa de esta época, de ese lugar, de Cartagena, de esas minas... de la Unión?

J.R.L.: Desde el punto de vista de lo que puede resultar grato, prácticamente nada. Me resulta muy interesante bucear como he hecho en la forma de vida, la enorme diferencia de clases sociales. En la forma tan descarada y deshumanizada de explotación de los niños, la semiesclavitud en la que se produce el trabajo de los mineros. Toda esa época, toda esa realidad, me interesa mucho destacarla, y además la cuido, en el sentido de que trato de ser muy preciso en el relato, en la descripción. En el mosaico, procuro que encajen piezas y sea lo más variado y colorido posible, porque esa es una de las ambiciones de la novela, el retrato de esa época que es a la vez muy española, una España rural, típica, de caciques, y también la imagen idílica que tenemos del western, que también se producía en esa época. Cuando los vaqueros iban armados en el oeste de Estados Unidos del siglo XIX, en España había gente también en aquella época que iba armada y a caballo, y que eran los guardias de las minas, en concreto Zapata tenía unos cuantos, sobre todo el asturiano, que es un vaquero, no es un cowboy, pero no es un vaquero armado. Esa mezcla de western y España rural me gusta mucho, y es un poco lo que intento retratar. Recuerdo que cuando la estaba escribiendo, Pérez-Reverte conocía al personaje. Yo conozco al personaje, y como cuento al final de la novela le pregunté si él iba a escribir sobre el personaje, sobre Lobo, porque entonces mi esfuerzo no tendría sentido. Él me dijo "los personajes eligen a uno, no uno a los personajes", y también me dijo "tiene que ser un western". Esa novela, en esa época, en esa zona, tiene que ser un western. Y efectivamente, me salió un western.  


A.V.: Estamos hablando de una novela, de su contexto, está descrito desde la mirada de una mujer en este caso, de María Adra. ¿Cómo fue esa decisión como autor, de contar esta historia a través de su mirada?

J.R.L.: No encontraba la forma. En principio, pensé que Zapata lo contara en primera persona. Escribí varios folios, y me quedaba como una narración muy justificativa de la personalidad de un tirano. No encontraba el relato. El narrador omnisciente, en tercera persona, me parecía flojo, tenía que encontrar algo. Que se contara desde el conocimiento de aquella época, y después de mucho pensar decidí que había un personaje real, que había pasado por todos los niveles sociales de esa realidad. Desde el más bajo hasta el más alto, como amante, y luego concubina al final de su vida de Zapata. Era María Adra. Y me permite dos cosas: un retrato fiel sobre cómo se ve desde todas las perspectivas posibles esa realidad, que al contarlo en primera persona una mujer mayor, y no muy culta, me permite tener lagunas. Ir y volver. Y me permite un relato bastante caótico y desordenado, que era lo que me estaba saliendo. De esa forma se justifica y se consigue. Al final fue un hallazgo feliz para contar lo que quería contar.      

A.V.: A los seguidores de A Escena Valencia les recomiendo zambullirse en esta apasionante historia, "La Maldición de la Casa Grande", un éxito de ventas y una lectura que no te puedes perder. 

J.R.L.: Muchas gracias.

A.V.: Muchas gracias a ti por estar en A Escena Valencia. Tenía muchas ganas de hacer esta entrevista. Para tu siguiente novela, volveremos a esta época, a Cartagena, o será algo diferente...

J.R.L.: Es algo completamente diferente. Quería descansar un poco, porque la novela de Zapata fueron cuatro años de trabajo y mucha documentación. Mucho archivo, mucho viaje a Cartagena. En este caso, también he buscado una cosa, me ha requerido documentación, pero que no tiene nada que ver. Es contemporánea, en presente. También trabajada, que no tiene nada que ver. Va sobre una familia, y un problema que es muy común. No tiene nada que ver en este caso, pero sí tengo en mente una segunda y hasta una tercera parte de "La Maldición de la Casa Grande". De momento, está "en nevera", y alguna idea...
      
Fotos: RRSS. Juan Ramón Lucas / El Correo. Jordi Alemany

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