"Indústria", por José Vicente Peiró. Insula Dramataria Josep Lluís Sirera

Xavi Puchades, autor y dramaturgo de "Indústria"

La 3ª edición del Laboratorio de Dramaturgia "Insula Dramataria Josep Lluís Sirera" finalizó con la lectura dramatizada de "Indústria" en el Teatre Rialto de València. Una pieza escrita por Xavi Puchades, fruto de su trabajo en este laboratorio de creación.

INDÚSTRIA
Autor: Xavier Puchades. Dirección: Carles Sanjaime. Reparto: Álvaro Báguena, Dani Mac
hancoses, Lucía Poveda, Gloria Román, Silvia Valero, Guille Zavala. Con la coordinación de Paco Zarzoso.


Indústria, de Xavi Puchades

El colofón al ciclo lo puso ‘Indústria’ de Xavi Puchades. El texto se encuentra en la línea sobria del autor, con reminiscencias al teatro de la muerte y el de la crueldad, pero también en una línea muy contemporánea. En la presentación, Laura Sanchis lo relaciona con ‘Woyzeck’, el mítico texto de Büchner y no le falta razón: el expresionismo en la construcción y en la formación de la realidad desde el interior del personaje, más los efectos deshumanizadores del protagonista Gómez son su signo. Puchades explora con cierta complejidad en temas semejantes como la pobreza, lo moralmente repudiable, la explotación y la locura. Ya el principio es un diálogo entre el Capitán y el soldado Gómez donde hay resonancias a la obra de Büchner, como un juego de espejos.

Pero Puchades toma ese soldado y lo sitúa en las guerras actuales, desde el momento en que se han privatizado los ejércitos. Gómez es una persona que ha vivido unas condiciones adversas y para salir de la pobreza es contratado por una empresa militar. Cada escena discurre en un espacio real distinto donde ha habido guerras desde los años noventa: Bosnia, Haití, África central, Irak y Afganistán. Todo hasta volver a su Colombia. Se enfrenta a su propia degradación, a su cobardía y a la necesidad.

Puchades aprovecha para señalar a la industria de toda índole como la culpable de la explotación del individuo actual. No se queda en la superficie sino que penetra en el fondo: la necesidad del hombre para sobrevivir le lleva a aceptar oficios degradantes de un poder sin alma y con ramas comerciales diversas. La militar es una capa oculta que, a su vez, esconde lo existente.

Una primera escena excelente del capitán, un Álvaro Báguena majestuoso, y Gómez abre el camino. A partir de ahí, Gómez, representado por un excelente actor joven como hemos dicho en otras ocasiones, Guille Zavala, irá penetrando en submundos en un recorrido donde su planicie inicial va ensanchándose hacia la tortura. Se encontrará con Gloria Román, prometedora actriz que interpreta correctamente a la joven que revela los abusos a mujeres y niñas de los cascos azules, “los franceses”, donde Gómez quedará sometido a un dilema entre la ética y el deber. En el fondo busca el cariño que no tuvo de su madre. En el centro de la obra, se produce el encuentro con la jefa de recursos humanos y un posible despido. Silvia Valero ha vuelto a los escenarios, aunque sea como lectura, para demostrar que no ha perdido su capacidad y el ser una de las actrices más valiosas de nuestros elencos. Como lo es Lucía Poveda, capaz incluso de apagar al protagonista interpretando a Inanna, la diosa sumeria del amor y de la guerra (equivalente a la diosa Ishtar de los acadios), venerada en el templo de Uruk, que espera la destrucción por parte de las tropas que arrasarán el museo de Bagdad y así ser convertida en polvo para dejar de vagar por el tiempo. El diálogo de ambos es un momento cumbre de una obra donde se aprecia la sabia mano en la dirección de Carles Sanjaime.

Y no podía faltar el mercenario en Afganistán, interpretado por un correcto Dani Machancoses, para culminar el paseo completado por otros personajes como el niño, también interpretado por Poveda, y rematar el eco de voces que Gómez escucha en su interior. De esta forma, Puchades logra infundir una excelente profundidad a su texto con una alta dosis de teatralidad final que complementa un libreto interesante y que valdrá la pena leer cuando se publique. Sin olvidar la simbólica canción de Tom Waits que adorna un texto muy firme de Puchades y que supera sus anteriores Saqueig y Èxit.


 Fotos: Vicente A. Jiménez. Institut Valencià de Cultura.

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