
Hablamos con Julio de la Iglesia, TEDAX, conferenciante y coach personal, además de amigo, sobre su libro "El miedo es de valientes" y sobre sus charlas y conferencias que tanto están ayudando a personas y a empresas a enfocar y vencer sus miedos. Una entrevista muy enriquecedora que no debéis perderos y que os ofrecemos a continuación.
A
Escena Valencia: Julio, muchÃsimas gracias por estar en la revista A
Escena Valencia.
Lo
primero que querÃa preguntarte es cómo vives este concepto del que
hablas en tus charlas y en el libro: el miedo. Ese miedo que muchas
veces nos paraliza para hacer cosas que realmente somos capaces de
hacer, pero que no gestionamos bien por no dar el salto hacia lo que
queremos conseguir y porque tenemos ese miedo o esos prejuicios,
muchas veces mentales, que nos paralizan a la hora de hacer las
cosas. ¿Cómo nació todo esto, este interés por este concepto, el
miedo?
Julio
de la Iglesia:
Nació un poco del miedo y del dolor. Del dolor después de una
separación y del miedo a no afrontar algunas situaciones de mi vida,
como era separarme de mis seres queridos. Es verdad que para mà el miedo
siempre ha sido como un interruptor rojo en el salpicadero, donde me
ha avisado de que algo va mal pero a la vez ha puesto el énfasis en
donde yo tenÃa que mejorar. Y cuando yo descubrà que el miedo me
servÃa para eso, para ser esa persona que habÃa soñado con ser o
para aprender más, o esforzarme más, o ver las debilidades o los
riesgos, o las carencias, me di cuenta de que el miedo realmente es
una emoción muy necesaria, muy práctica y que me ha ayudado a ser
mejor persona en general. Hasta donde llego y desde la mayor
humildad, creo que el miedo está ahà para salvarnos la vida en
todos los sentidos.

A
Escena Valencia: ¿Cómo empezó en ti esta etapa, por asà decirlo?
¿Ese cambio de gestionarlo para ti a de repente transformarlo en una
herramienta de desarrollo personal, de formación, de dar
conferencias?
Julio
de la Iglesia: Hace
muchÃsimos años me separé y a raÃz de esa separación necesité
nuevas herramientas para gestionar esa separación, ese duelo y ese
fracaso a nivel personal, que era para mà una separación. Y ahÃ
acabé en el coaching.
A
raÃz del coaching empecé a gestionar una de las emociones más
importantes como es el miedo, y el propio mercado, los propios
clientes, es donde yo veÃa que les impactaba más por mi experiencia
previa como TEDAX, como desactivador de bombas y porque durante toda
mi vida he sido, durante muchÃsimos años, ya no, claustrofóbico.
No se entendÃa muy bien lo que era una fobia, cómo se sentÃan
estas personas y esas experiencias personales fueron las que me
llevaron a luego hacerme, en cierta medida, experto en la gestión
del miedo.
Es
verdad que por mi vida, en muchas circunstancias, me he visto en
situaciones donde habÃa un peligro real, tanto en la náutica, como
en la montaña, como de policÃa, como en las boinas verdes, como de
pescador, de altura... En fin, ha habido situaciones que me han hecho
ver el miedo muy de cerca y desde luego no hay nada que concentre más
que la percepción de que puedes llegar a morir en ese instante.

A
Escena Valencia: Quiero preguntarte por tu experiencia como TEDAX,
¿cómo te preparas para una situación asÃ?
Julio
de la Iglesia:
Es cierto que cuando adquieres el compromiso de ser policÃa, algunos
riesgos ya los asumes, porque nuestro servicio siempre es en
situaciones, o la mayorÃa de las veces, donde hay una crisis, hay un
conflicto, hay una pelea, hay un riesgo, hay una agresión. Tu
trabajo ya va a ser, en ese sentido, muy enfocado a gestionar
situaciones de crisis y, en muchos casos, de peligro y de riesgo para
tu vida.
Llegar
a ser TEDAX fue por una experiencia personal que tuve en la calle,
viendo a un TEDAX trabajar, donde me di cuenta de que la
responsabilidad que asumÃa ese profesional, ese policÃa, ante esa
incidencia, era muy diferente a la que asumÃa yo desde otra unidad
en la que estaba y eso me llamó mucho la atención. También con el
aplomo, la templanza y la profesionalidad que trabajó tanto él como
todo el equipo que lo acompañaba.
Para
mà eso fue muy atractivo. Es verdad que estás muy bien considerado
dentro de la policÃa, la sociedad también tiene un concepto de
nosotros muy elevado y es una unidad donde siempre estás en continuo
aprendizaje y eso también puede parecer, a mà me lo parece,
atractivo, por el hecho de no saberlo todo siempre y si quieres
profundizar o ampliar, puedes seguir. No tienes un techo profesional.
Aquà no. La verdad es muy exigente. Los equipos que están formados
dentro del TEDAX son profesionales con un grado alto de motivación,
de excelencia y eso también es muy de agradecer cuando vas a
trabajar.

A
Escena Valencia: QuerÃa preguntarte cómo fue ese cambio, es decir,
dedicarte más hacia esa docencia, hacia el coaching... ¿Algún
punto de inflexión sobre lo que me estás comentando ahora o alguna
experiencia que te dijiste que necesitabas transmitir?
Julio
de la Iglesia:
La verdad es que sigo trabajando, sigo operativo, sigo siendo TEDAX y
también soy coach y doy conferencias. Doy formación y escribà un
libro que me encargó Planeta, ‘El
miedo es de valientes’.
Fue
un poco por esa necesidad mÃa de solucionar mis problemas
emocionales y luego era un momento de crecimiento del coaching y un
poco el mercado también reclamaba profesionales como yo y desde la
propia escuela donde me formé, pues a mà me invitaron a tener esta
doble profesionalidad.

A
Escena Valencia: Sobre el libro “El miedo es de valientes” ¿Qué
me puedes contar?
Julio
de la Iglesia: El
libro llegó con el COVID y la verdad es que durante el COVID todos
los coaches, mucha gente, todos los formadores, ponentes, nos
quedamos sin trabajo. Las empresas cerraron, no se podÃa salir a la
calle y congregar a personas dentro de un auditorio o teatro ya no
era posible. Pero sà es verdad que en concreto, en la especialidad
mÃa, la gestión del miedo se hizo muy popular en todos los sectores
de la sociedad y fue asà desde la primera entrevista que me hizo el
mismo 14 de marzo el periodista Juan Ramón Lucas, en Onda Cero. A
partir de ahà no dejaron de llamarme empresas profesionales y
particulares. La verdad es que es un tipo muy solidario, muy social,
muy comprometido, muy humano, muy sensible y a mà me parece un gran
profesional que basa su trabajo en valores y tanto él como su mujer,
como su hijo, en fin. He trabajado ya con ellos en tres ocasiones y
la verdad es que tengo un recuerdo de ellos siempre muy grato.
Hizo
un reportaje a los TEDAX también. A partir de ese momento, es verdad
que también ocurrió la pandemia y entonces habÃa muchas
necesidades de saber cómo gestionar el miedo. Porque si habÃa una
emoción que estaba contaminando y contagiando, yo lo llamaba el
“coronamiedo”, era eso.
Esa
emoción del miedo que entró en todas las casas, que todo el mundo
lo sentÃa en persona, en primera persona, también por sus queridos
hijos, padres... Una editorial, en este caso la Editorial
Alienta
del Grupo
Planeta,
me escribió y me dijo que necesitaban que hiciera un libro sobre la
gestión del miedo y que habÃan pensado que yo era el más
representativo.
La
verdad es que a raÃz de ese libro, también surgieron nuevas
alianzas y oportunidades de negocio y de impartir este conocimiento
que les he dado.

A
Escena Valencia: Por ejemplo, cuando una empresa te pide un curso o
una charla con empleados, ¿cómo sueles gestionar lo que son esas
jornadas? ¿Qué ejercicios les sueles proponer? ¿Qué herramientas
les sueles marcar más a la hora de enfrentarse a un trabajo que a lo
mejor le suponga algún obstáculo? Porque muchas veces creo que el
miedo también es un poco a no expresar lo que realmente uno siente o
quiere o a no saber expresarlo correctamente.
Julio
de la Iglesia:
Es verdad que hay un paralelismo entre mi trabajo como TEDAX y el
trabajo de cualquier empresa. Al fin y al cabo, el miedo a fracasar,
a no ser suficiente, a la soledad, a la pérdida de poder, al cambio,
al despido... Pues todo esto es muy común en cualquier profesión.
Es verdad que si me equivoco, normalmente es una tragedia.
Normalmente alguien sale herido. Pero también es verdad que estos
profesionales, si es un CEO de una compañÃa, debajo de él hay
muchas familias que viven de su buena gestión, de sus decisiones.
Para mà eso es una gran responsabilidad. Al fin y al cabo, tanto
ellos como yo nos jugamos la vida. Si tú pierdes tu trabajo, pierdes
tu casa, pierdes... Es que al final pierdes tu vida. De una manera no
explÃcita, pero de alguna manera tu vida cambia.
Ellos
se encuentran en esa experiencia mÃa, cuando yo les hablo de
compromiso, les hablo de ser competentes, no solo de tener
motivación, sino de saber hacer las cosas. De no convertirte en un
tonto motivado, sino que seas un profesional, donde te has
capacitado, donde te has formado. Ellos lo ven importante. El
cumplimiento del deber, que yo lo tengo grabado a fuego, pues ellos
entienden que estas nuevas generaciones a lo mejor no lo ven igual
que ellos, que se quedaban sábados, domingos, que a cualquier hora
estaban trabajando. Ellos entienden que el cumplimiento del deber va
por ese sentido.
Les
repito que el cumplimiento del deber es ese compromiso previo que tú
has hecho y que cuando llega el momento de cumplirlo no te paras a
pensar si te apetece o no te apetece, sino que simplemente te centras
en hacer aquello que tienes que hacer sin pensar en lo que tienes que
sufrir. Este tipo de cosas, encontrar motivos para la acción,
encontrar ese objetivo que digas: lo primero es la misión y vamos a
cumplirlo; podremos ganar, podremos perder, pero no nos vamos a
rendir, y eso cambia todo el escenario. El no rendirte, el luchar con
todo lo que tienes, jugarte de alguna manera tu vida, el no medir el
esfuerzo, sino haber tomado esa decisión firme de alcanzar lo que
quieres, a toda costa, muchas veces tiene resultados, pero claro,
tiene un precio, tiene un precio alto, que es el compromiso al 100%,
la dedicación plena, esfuerzo máximo, atención completa.

A
Escena Valencia: ¿Qué es lo primero que les haces ver? Porque me
imagino que muchas veces hay gente que lo tiene claro, que es un
bloqueo por el miedo a algo concreto, pero hay gente que a lo mejor
no, que es algo inconsciente. ¿Cómo les haces ver que estamos
hablando de miedo y que desbloqueen?
Julio
de la Iglesia:
Vamos a ver, ¿qué te está impidiendo a ti, del punto A al punto B
llegar? ¿Qué te está impidiendo a ti conseguir tus sueños, tus
objetivos? Primero me tienes que definir qué es lo que crees que te
está pasando. Pues mira, es que “yo no puedo llegar a hacer esto”,
“no vendo”, “no soy suficiente”, “no me explico”, “no
me entienden”, “tengo miedo a perder esto”...
¿Cómo
se llama tu miedo y qué apellido tiene? Primero, hay que realmente
enfrentarse a la realidad que tú estás viendo, que no es la que yo
estoy viendo. Es la tuya, yo tengo que entender cuál es tu realidad.
Si ellos definen bien qué es lo que quieren conseguir y qué les
está impidiendo conseguirlo, a lo mejor en medio hay una creencia
limitante, antigua, pretérita, infantil, de “en un momento dado de
mi vida no fui capaz”, me he colgado ese cartel y ya jamás he
vuelto a coger una raqueta, jamás he vuelto a hablar en público,
jamás he hecho...
No
somos piedras, somos barro en constante proceso de construcción.
Vamos a trabajar esto, vamos a movernos un poquito, vamos a ver qué
necesitas, vamos a crear, a generar algunas habilidades y con lo que
tú ya tienes seguramente podrás hacer muchas cosas.

A
Escena Valencia: ¿Alguna experiencia que hayas tenido que te haya
impactado sobre ese tema?
Julio
de la Iglesia: Recuerdo
un taller que hice a bordo de un velero con una empresa donde dos de
los comerciales mejores que tenÃan se llevaban a muerte, digo a
muerte, que se habÃan amenazado fÃsicamente por Whatsapp y los metÃ
en un barco. En un barco no hay escapatoria, yo era el formador y a
la vez era el capitán, o sea que ahà el que realmente tenÃa
responsabilidad y digamos que el mando era yo. El mar hizo su
trabajo, el mar es verdad que te apacigua, el mar es verdad que te
conecta con una parte de ti mucho más primitiva, más humana, más
sensible y luego hubo un momento en que enfrentas a esas personas a
su espejo. Tanto uno como el otro eran muy parecidos y por eso
chocaban y rivalizaban. Por eso, hubo que reencuadrar y reenfocar
todo. “Admiro realmente como tú eres, tÃo, porque como tú eres
es como yo soy y es verdad que eres un competidor”. Esa hermandad
se fue haciendo, se fue construyendo y al final, pues no digo que
queden los domingos para echar una barbacoa pero ha bajado o
desaparecido el nivel de conflicto.
A
mÃ
llega gente con miedos que a veces me sorprenden... Por ejemplo,
miedo a las alturas y me está hablando un piloto de helicóptero.
Miedo a los perros, me está hablando un torero. Miedo a hablar en
público, si eres CEO de una compañÃa tienes que convencer,
motivar, hablarle a la gente… Es curioso que a veces se ve ese
contraste.

A
Escena Valencia: También es verdad que no es lo mismo una
comunicación interpersonal directa que a través de redes
sociales...
Julio
de la Iglesia:
Es verdad que compartir implica un esfuerzo e implicarte en una
conversación y en un espacio y dar espacio al otro. En cambio, desde
la red yo elijo lo que quiero ver y doy a lo que me gusta sin
esperar, sin tener respuesta.
Entonces,
es mucho más cómodo obtener ese reconocimiento a través de la red
y pensar que tu vida es mucho mejor que emplear tiempo y dinero en
quedar, en tomar, en hablar, en salir. Cuando a ti a lo mejor no te
apetece tanto escuchar la historia de tu amigo, de tu amiga o de ese
colectivo. Lo que te apetece es volver a tu mundo personal porque tú
cuando vas a trabajar, por ejemplo, tú no vas esperando que te
reconozcan como arquitecto. Tú vas esperando que te reconozcan como
Pepito, Juanita o Margarita. Siempre esperas que se apruebe lo que tú
eres más allá de tu profesión, sino a ti como persona, que te
validen. Y eso las redes sociales lo hacen muy rápido. En cuanto
aparece un corazón tú ya piensas, “¡ay, le ha gustado!”…
La
gente a partir de la pandemia ha encontrado que solo tampoco se está
tan mal. Yo tengo mi mundo y ya está. Netflix y las plataformas a
mucha gente la ha sentado en el sillón y sigue sentada en el sillón.
Está deseando llegar a casa para ver su serie o para ver Instagram.
Es un poco asÃ. Las relaciones sociales se han vuelto en algún
momento agresivas también. No es tan fácil hacer amigos porque cada
uno va a lo suyo.
Hay
veces que una persona te utiliza de “cubo de basura” para verter
sus problemas y a veces te apetece menos quedar y quizá mandar un
Whatsapp es mejor. Nos estamos volviendo muy individualistas, pero sÃ
es verdad que no se ha creado “el dÃa de la soledad no deseada”
y es muy necesario ese dÃa, porque si hay un problema es el de la
soledad. Las viviendas se están quedando con sólo una persona y hay
muchos singles y va a haber muchos espacios donde al final todas
estas personas que ya van creciendo y van siendo mayores tendrán un
espacio donde compartir, porque si no se quedarán solas en su casa y
no serán viudas, no, es que se quedaron solos y... realmente es un
problema el de la soledad, por eso las redes triunfan tanto porque de
alguna manera te sientes acompañado, porque perteneces a una
comunidad.
A
un grupo de personas les das una bandera, unos colores, un lema, un
logotipo y ya tienes una comunidad, un ejército, un paÃs, un
colectivo y ya no estás solo, ya perteneces a ese grupo. En
mi época,
fueron las tribus urbanas. Los heavys, los pijos… representaban un
poco a todo ese desengaño cultural que habÃa. “¿Y yo qué soy?
Espera, que primero voy a escuchar este tipo de música y luego me
voy a vestir como vamos todos los de ese tipo de música...” y eso
se ha perdido un poco, es como que todo el mundo ahà va... Yo ya no
veo esas diferencias, aunque todo el mundo se vea diferente y todo el
mundo quiera, pero al final yo no veo esas diferencias y es difÃcil
porque el miedo no lo siento. El miedo a ser diferente también es un
miedo que yo veo mucho y si no te diferencias es que no te ven.
Recuerdo
cuando empecé a dar las charlas que iba vestido como a mà me
gustaba vestir entonces. Me ponÃa un pantalón de camuflaje, unas
botas de combate porque me llamaba mucho la atención. Luego me ponÃa
una americana y una corbata, con una camisa blanca... Llegaba al
escenario y veÃa cómo las cabezas se juntaban y ya sabes que desde
el escenario se ve todo. Al principio, a lo mejor te podÃan ver como
un friki por la vestimenta, pero al final de la charla querÃan
hacerse una foto contigo. Me ha encantado esa diferenciación. Es
verdad que a mà me ha ayudado también a tener más trabajo, porque
lo ves en cualquier foto mÃa, te puede gustar más o menos la
indumentaria, pero no voy con las tÃpicas zapatillas blancas,
pantalones vaqueros, la camiseta negra de Steve Jobs... Desde el
primer momento, salà con un crono que nadie lo hacÃa. SalÃa con
una cuenta atrás en el escenario. Eso ha supuesto para mà también
un esfuerzo grandÃsimo porque debÃa terminar en los últimos
segundos de la charla.

A
Escena Valencia: Al final es una gimnasia, un ejercicio de
transmitir. ¿Cómo sientes desde ti esas charlas, esas ponencias,
ese feedback de la gente?...
Julio
de la Iglesia: No
habÃa dado una charla en mi vida. HabÃa sido profesor de artes
marciales, pero eso de subirte a un escenario y que te miren 300
personas no lo habÃa hecho nunca. La primera charla que di fue con
250 o 300 personas, en un escenario redondo. La espalda no la tenÃas
cubierta que es, por lo menos para mÃ, muy incómodo estar
circulando. En esa charla, estaba la gente que yo más querÃa del
mundo. O sea que si fracasaba iba a fracasar delante de toda mi
comunidad. Lo vivà como un gran reto y me escribà una charla de
7.234 palabras. Creo que me la aprendà absolutamente de memoria.
Acabé en los últimos segundos de 60 minutos. Ensayé durante meses
en casa con peluches de mi hija. Los ponÃa en el salón y les iba
hablando a los peluches. HabÃa un peluche que no me gustaba nada y
yo me decÃa: “seguro que me encuentro con alguien que me mira
mal”. Este va a ser el peluche malo y luego me grabé. Luego me vi
en el escenario y lo conseguà con trabajo, trabajo y más trabajo.

A
Escena Valencia: QuerÃa preguntarte, ahora que ya tienes experiencia
en la formación, en el coach y en las charlas, qué es en lo que te
gustarÃa profundizar más de lo que has podido vivir o de lo que has
podido estudiar. Algo que pienses que da para más, que puedes
desarrollar más o profundizar más.
Julio
de la Iglesia:
Es verdad que los talleres que llevo ya un tiempo dando de liderazgo
valiente, de equipos comando, todo eso veo que a la empresa le gusta.
Tengo formación en supervivencia y estoy preparando algunos talleres
en ese sentido. De supervivencia urbana, de técnicas, de mentalidad
ante diferentes situaciones, y es un poco a lo que estoy derivando.
No quiero desatender mi vida. Tú me has visto aquà con una cámara
de fotos, me gusta la moto, me gusta navegar, me gusta dibujar… Me
gustan muchas cosas que van más allá del coaching y van más allá
del TEDAX. Soy muy disfrutón y muy de mis hobbies. La verdad es que
a mà el dÃa se me queda corto. Me levanto pronto y me suelo acostar
a las 11 o asÃ. Siempre tengo cosas en la cabeza y me gusta vivir
asÃ. Estar con gente también, me gusta hablar y hacer muchas cosas.

A
Escena Valencia: QuerÃa preguntarte por eso, porque sé que te gusta
la fotografÃa también. Hemos hablado de tema de motos. Supongo que
son esas parcelas que acabas de decir ahora. Ese disfrutar de tus
aficiones. ¿Qué le encuentras a la fotografÃa o a la moto en tu
vida?
Julio
de la Iglesia:
La foto es una manera de ver el mundo tal y como tú eres. Si yo te
digo: “Vamos a hacer la foto de un tenedor”. Te pongo ese
ejemplo. Seguramente, cada uno lo imagine de una manera en un
escenario. Algunos sobre un mantel, otros pinchando una patata, otros
como tridente, otros como una nave. La fotografÃa me permite ver el
mundo realmente con presencia. No pasar por encima de él. Buscar
aquello que a mi me interesa. Buscar el encuadre. Buscar la luz. Es
como estar muy en la tierra. La moto me da esa sensación de
libertad, de velocidad, de peligro, de adrenalina, de inmediatez. En
Madrid, de rapidez, de comodidad. El barco es como un sueño infantil
que me ha acompañado toda la vida. Para mÃ, navegar es de las cosas
que más me gustan. Tener un barco es como tener un hijo, es algo
para mà muy especial. Es un objeto que trasciende lo material. Es
algo espiritual para mÃ. Es algo mágico navegar en contacto con el
mar y estar detrás de un timón. Si me tengo que imaginar en un
sitio feliz serÃa ahÃ, detrás de un timón, navegando.

A
Escena Valencia: Hay que disfrutar del instante.
Julio
de la Iglesia: Me
gustarÃa que la gente se diese cuenta que lo que tenemos en la vida
no es más que esto. Este instante que ahora tenemos. Yo me muevo en
moto y Dios no lo quiera, pero la moto es un medio de locomoción muy
peligroso. En cualquier momento te puedes caer y siempre te haces
daño, siempre, aunque sea parado en un semáforo. Siempre te haces
daño, ya no digamos si te caes de verdad a velocidad. Me gustarÃa
decir que si realmente tú tienes algo en tu corazón que te hierve,
no dejes de hacerlo. Ponte un plazo, a lo mejor no es el momento,
pero no renuncies a ese sueño, porque el de la vela, por ejemplo,
que yo ya lo retomé siendo mayor, cuando pude me compré un barco.
Alguna vez pienso que hubiese sido de mi vida si me hubiese
embarcado, no como polizón pero como marinero, como patrón en un
barco. Me hubiese ido a dar la vuelta al mundo y esa duda alguna vez
me persigue. Mira que mi vida ha sido muy bonita.
No
dejes de hacer algo por miedo, piensa qué necesitas para conseguir
esto que sueñas, “me gustarÃa hacerlo, puedo hacerlo”. Venga.
Que no pasen los dÃas asÃ, pensando que ya está todo hecho. Tengo
a mis padres vivos con 92 y con 86 años. La vida, al final, se puede
alargar. Eso es suficiente para que pruebes eso que quieres. No sé
si a ti te ha pasado de cumplir sueños que dices: “Pues al final
lo estoy tocando y eso es muy bonito". Me gustarÃa decir esto, que el
miedo no está ahà para atemorizarte. El miedo está ahà para
decirte lo que tienes que mejorar para conseguir aquello que tanto
deseas.

A
Escena Valencia: Hemos hablado de tu parcela personal, de tu labor
como coach y de tu manera de entender una emoción tan vital y
arriesgada, como es el miedo. QuerÃa darte personalmente mi
enhorabuena por tu libro “El miedo es de valientes”. Me ha
encantado y es muy completo. Creo que puede ayudar a cualquier
persona a gestionar sus miedos. QuerÃa preguntarte por la estructura
del libro, los capÃtulos, la selección de contenidos…
Julio
de la Iglesia: Creo
que has tocado el punto clave, la fibra. Lo más difÃcil fue
seleccionar qué estarÃa en el libro y qué se quedaba fuera. Tuve
que pensar qué me gustarÃa leer en un libro sobre gestión del
miedo. Me di cuenta de que si hacÃa un libro muy práctico pero poco
hecho desde mi experiencia personal, iba a quedar un libro vacÃo de
emoción. Intenté revisar mi biografÃa y revisar los puntos donde
sentà miedo, donde lo he superado, qué herramientas he encontrado.
Me tuve que desnudar un poco, es lo que más me costó de contar. La
verdad es que en cuanto empecé fui perdiendo el miedo a hablar de mi
ruptura matrimonial, de mi claustrofobia… no hay nada que ocultar.
No soy ningún superhéroe.

A
Escena Valencia: Lo que más me gustó del libro son esos momentos
que describes y entrenar la emoción para vivirlos. Que te abres de
esa manera y nos cuentas cómo se percibe el miedo desde dentro. Creo
que es lo que más te hace entrar en la lectura del libro, aparte de
los conocimientos, los esquemas, o los capÃtulos de contenidos más
técnicos.
Julio
de la Iglesia: No
lo escribà en mucho tiempo. Con el trabajo y las responsabilidades
se me fue echando el tiempo encima y los meses. No encontraba el
momento de sentarme. Yo tenÃa una idea muy romántica de escribir,
frente a la playa o en una cabaña en el bosque, en el mar en una
cafeterÃa bohemia… Al final, escribà metido en mi cuarto. Es
verdad que me coloqué como un gran mural en la pared y ahà fui
clavando cosas por los diferentes capÃtulos que querÃa incluir, un
poco como a nivel policial con fotos y con temas que me resonaban y
que querÃa contar. Ahà ya tuve una idea de la estructura bastante
amplia y de cómo iba a quedar en el libro. HabÃa momentos en los
que sinceramente notabas que escribÃas desde un punto que trascendÃa
de la mente. Era como algo muy intuitivo. Conectas con una parte de
tu ser y decides hablar de algo tuyo.

A
Escena Valencia: ¿Qué comentarios te han dicho personas que lo han
leÃdo?
Julio
de la Iglesia: Me
han dicho cosas maravillosas. Creo que si una persona tiene una
sensibilidad y está en algún momento vulnerable, le refuerza esa
parte valerosa y heroica. Te invita como ser humano a que tomes
cartas en el asunto. El libro también me ha ayudado mucho a
recolocar mi historia, a vencer algunos miedos y a hablar de algunos
temas que tenÃa ahà y de los que no querÃa hablar. Ha sido muy
sanador para mÃ.
Muchas
gracias a Julio de la Iglesia por esta entrevista para la revista A
Escena Valencia.
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