Hablamos en la revista A Escena Valencia con Xavier García sobre rutas para encontrarte en moto y su pasión por las dos ruedas y el motor durante toda su vida.

Apasionado de las motos y de los rallys, Xavier García transmite su entusiasmo y serenidad después de toda una vida dedicada al mundo del motor. Una entrevista muy enriquecedora con un amigo que disfruta de las rutas y de quedar con su gente para compartir un buen café o almuerzo.

«Si tuviera que definirme sobre la moto, diría que soy un rutero solitario y observador. Disfruto de las carreteras secundarias, de los paisajes y de esos pequeños detalles que solo aparecen cuando viajas sin prisas. Para mí, la moto no es una forma de correr, sino de desconectar, reflexionar y vivir el camino con calma. Cada ruta tiene su historia y cada kilómetro aporta algo nuevo. Ha sido un placer compartir esta manera de entender la moto en esta entrevista, porque al final no se trata de llegar antes, sino de hacer que cada viaje deje huella».

A Escena Valencia: Hola, Xavier. Bienvenido a la revista A Escena Valencia. Un placer hablar contigo. Lo primero que quería preguntarte es: ¿desde cuándo tienes moto?

Xavier García: Moto tengo, desde que tenía unos 12 años. Tuve una Mobylette, una de 49 centímetros cúbicos, que mi padre le compró a un amigo suyo. A partir de ahí, ya compré una por mi cuenta, trabajando los veranos, una Cota 74, que antiguamente se pasaban luego a 125 para darle más caballaje. En aquella época tenía 16 años y me pasé a una Vespa Primavera de 75. Con esa Vespa hice mi primer viaje. Fue de Terrassa hasta Almería. Fuimos tres amigos con unas Vespas. Estuvimos, creo, seis o siete días para llegar, más o menos.

Fue una ruta muy bonita. Hicimos toda la Alpujarra de la zona de Almería. Luego pasé a comprarme una Morini 2.5, que era la moto típica italiana. Vibraba, se le aflojaba todo el escape cada dos por tres… Y luego, lo que más me sorprendió fue que, al cogerla, la palanca de cambio la tenía a la derecha, y para mí aquello fue un poco raro…

Luego, de ahí me pasé al enduro. Cogí primero la KTM 125. Luego cogí una Yamaha 2.5 y es con la moto que he estado más tiempo. Ahora tengo 61 años y, con 55, compré la BMW GS 1250. Es la moto de mis sueños. No quería otra, yo quería esa, porque era un cambio importante: pasar de la enduro a una moto de tal cilindrada. Pero me acuerdo de que mi hijo me dijo que, si tenía ilusión, no cogiera una moto inferior porque siempre iba a estar dándole vueltas. Dicho y hecho.

A esta moto, al principio, le tenía respeto, y se lo sigo teniendo. Es una moto pesada y grande. Es un cambio: pasar de una enduro a esta. Lo que sí me dijo el del concesionario es que, al ir por montaña en enduro, me iba a resultar más sencillo pasar a la BMW, ya que suele ser más complicado hacerlo al revés, de carretera a montaña.

Entonces me planteé uno de los primeros viajes que hice: la Transpirenaica, del Cap de Creus a Hondarribia, al cabo de Higuer. Por cierto, fue un viaje también con muchísima lluvia. Tuve que cambiarlo varias veces el itinerario original porque cogí muy mal tiempo, y eso que era en verano. Ese fue uno de los viajes que lo pasé muy bien. Disfruté mucho.

A Escena Valencia: ¿Cómo te gusta hacer viajes en moto? ¿Solo o en compañía?

Xavier García: Soy un viajero solitario. Todos los viajes los hago en solitario. No es porque sea un tío raro es porque me guste ir a mi ritmo. Lo que pasa es que estoy muy acostumbrado a ir a mi aire. Ahora paro, ahora arranco, ahora hago una foto, ahora tiro… Que me paro a ver algo, que me ha gustado un paisaje, me paro. No tienes que dar explicaciones ni esperar a que otros paren.

Suelo hacer una salida en grupo “Ruta del Cerramiento” que se realiza una vez al año. Es un grupo en el que hacemos mitad trabajo y mitad ocio. Montamos rutas por toda España y Portugal despendiendo a quien tengamos que visitar, vamos unas seis o siete motos. Visitamos empresas del sector de la protección solar. Todos los participantes somos del sector.

A Escena Valencia: ¿Sueles planificar mucho las rutas o te dejas llevar?

Xavier García: Soy de los que no planifica nada. Es decir, uno de los viajes, que es el más largo que he hecho y que me ha marcado bastante, es el viaje a Cabo Norte. Y también lo mismo lo pienso un domingo y el miércoles de la siguiente semana ya estaba en ruta. No llevo reservas de hoteles ni me preocupo por los kilómetros. Suelo viajar con la App de Google Maps, marco la ruta y, donde llego, llego. A veces he hecho tiradas de 500, 600 o 1.000 kilómetros.

Hace poco hice otro viaje, en junio. Me fui a Holanda, a Harderwijk y Ámsterdam. Fui a Harderwijk porque tengo a mi hija viviendo allí. Eso fue un domingo y el lunes por la mañana le dije que iba a verla. Hice dos noches por Francia, pero sin programarme ni kilometraje ni dónde dormir. Incluso compré equipaje de camping.

Cuando empecé a cargar cosas en la moto, vi demasiado equipaje y lo dejé todo el material de camping en la plaza de parking de casa. Le dije a mi mujer que lo dejaba todo allí y que no sabía dónde iba a dormir. Si en una parada de autobús, en un banco… No lo sabía.

A Escena Valencia: Cuanto más viajas, menos cosas llevas. Es como decir que, al final, llevas lo mínimo. Es curioso.

Xavier García: Bueno, es que desde que te levantas hasta que te acuestas llevas la ropa de motero. Depende de lo que hagas, porque yo incluso muchas veces me he llevado un blíster también de comida, sobre todo para la cena. Llegar a un hotel, quitarte la ropa, ducharte, asearte y comerte un blíster de pernil o de jamón, con un trocito de lo que sea.

Las comidas las suelo improvisar todas. O sea, allá donde me pilla, lo mismo como en un supermercado. En el viaje de Cabo Norte, allí es muy típico comer frankfurt. Por la noche, casi todas las noches cenaba jamón. Sabes que los blísters ocupan muy poquito espacio. Llevaba como sobre 10, y además, lo llevaba todo así, en vertical, como si fuera un libro. Cada noche me sacaba uno, compraba pan donde podía y, por la noche, esa era mi cena.

Llevaba dos o tres botellas de vino. Sobre todo, por la noche, en el hotel. Estaba solo y me apetecía.

A Escena Valencia: Pues voy a preguntarte por ese viaje a Cabo Norte. ¿Qué me puedes contar de esa experiencia?

Xavier García: Era un viaje que, por un lado, me hacía mucha ilusión, pero, por otro, iba espantado también. Iba asustado porque no sabía qué me iba a encontrar. Lo que también me obsesionaba mucho era, sobre todo en la parte de Suecia, que las distancias eran grandes y si había o no gasolineras.

Es cierto que voy con una moto que tiene una autonomía de más de 300 kilómetros. Había pensado que, si tiene más de 300 kilómetros y he gastado el depósito, cuando me queden 100, como no haya una gasolinera en esos 100 kilómetros… Además, son carreteras desérticas, no se ve nada.

A Escena Valencia: También sabes que hay muchas motos que hacen estas rutas. Imagino que lo tienen previsto.

Xavier García: Hay tramos largos. De todas formas, me llevé una garrafa de plástico de cinco litros auxiliares. También es cierto que no me hizo falta, pero me daba tranquilidad.

Y qué decir de los renos. El primer reno que vi me alucinó, me gustó mucho. Luego te cansabas; incluso se te ponían por delante y, en algún momento, eran peligrosos.

Me acuerdo de que, cuando los encontré, como hacía frío y llovía, estaban todos en el túnel. Entonces llegué a un túnel y estaban todos ahí dentro, en medio. Tuve que parar, poner un pie en el suelo y poner primera, pasar por el medio y que se fueran apartando… Todo un espectáculo (risas).

Este viaje, además, lo hice todo por carretera. No quise coger ferry. Pensé hacerlo todo por carretera.

Uno de los puntos del viaje en el que lo pasé un poquito bastante mal fue al pasar el puente. Creo que le llaman el puente de Malmö, que pasa de Finlandia a Suecia. Que son 14 kilómetros de puente. Hacía un viento brutal. Iba con la moto, en segunda, en tercera, con la moto inclinada, como si hubiese hecho una curva, pero aguantando el aire y curvado. Ahí lo pasé mal. Llegué tensionado. Luego, a partir de ahí, todo fue mejor.

A Escena Valencia: Luego imagino que llegar y ver la bola te emocionaría. Es una hazaña.

Xavier García: Se te saltan las lágrimas, efectivamente. Incluso me hizo gracia porque, al lado mío, paró un alemán que iba a Cabo Norte y fue el que me hizo las fotos. Allí, en la entrada del Cabo… Llegar a ese lugar… Lloré como un crío, lágrimas de emoción. Había sido capaz de llegar allí y solo.

La verdad es que tuve la suerte de coger un día bueno, de sol, porque es fácil que, al llegar, esté todo lleno de niebla y no se vea nada, o solo se vea el mar y no se vea nada más. Tuve la suerte de que fue un día espectacular, de sol. Había una vista brutal.

A Escena Valencia: ¿Alguna ruta que te haya marcado o algún sitio al que volverías después de lo que viste?

Xavier García: Volvería a Cabo Norte. Coincidí en el hotel con un hombre que tenía 70 años. Coincidimos porque llegué y había dos ingleses. Se pararon al lado mío. Mi inglés es muy básico.

Entonces, mi preocupación seguía siendo las gasolineras. Les pregunté, porque viajan en motos Harleys, que además son motos que tienen muy poca autonomía. Pensé que, si habían hecho el trayecto con Harley, en mi caso iría sobrado con la BMW. Les pregunté a ver si había puntos de repostaje, sobre todo porque era el último tramo antes de llegar arriba.

Por casualidad, se paró un motorista a mi lado en el hotel me dijo que tenía 70 años que había sido diplomático. Él fue el que habló con ellos en inglés y me hizo un poco de traductor. Entonces le dije: «Oye, tú, para cenar, ¿qué vas a hacer?». Quedamos a cenar. La verdad es que fue un momento en el que se creó un cierto vínculo de amistad y es bonito.

Ahí tengo otra anécdota curiosa. Llegué y la rueda me marcaba que estaba un poquito floja. Paré en la gasolinera y, al lado mío, se paró un motorista. Era alemán. Ese hombre tenía casi 80 años. Me dijo que me esperara. Se fue a orinar. Dejó el casco y estaba lloviendo. Volvió y me ayudó.

Aguantaba la válvula y, en lugar de inflar, desinflamos la rueda. Pensé que ya la habíamos liado. Vino la empleada de la gasolinera y nos dijo que la máquina estaba rota. En lugar de inflar, lo que habíamos hecho era desinflar.

Suerte que enfrente había otra gasolinera a 200 metros. Allí podría inflar la rueda. Me fui con la rueda desinflada y lo solucionamos. El hombre me ayudó y, al final, acabamos abrazándonos como amigos. Aquello también fue bonito.

A Escena Valencia: Quería preguntarte por la equipación que sueles usar cuando vas en moto.

Xavier García: Básicamente, siempre primero ropa térmica. Luego me pongo una camiseta de algodón y un pequeño polar. Despues la chaqueta, que lleva el forro. Eso para el invierno. Es cierto que esta moto lleva los puños calefactables, pero cuando hace frío, hace frío con puños calefactables y todo.

En los pantalones, lo mismo. Debajo llevo la ropa térmica y los pantalones, que llevan su forro también. Los calcetines de esquí, que son un poquito largos, y las botas de la moto.

Básicamente, ropa para viajar. Luego me llevo siempre aparte, incluso haciendo rutas circulares, aquellas que salen de casa o cuando sales a hacer una matinal, siempre cojo una mochila. Entonces, me meto un polar, otra camiseta y otro guante de recambio. Y el anorak de lluvia, eso también.

Cuando hago las rutas circulares o cuando hago rutas más largas, suelo llevar dos maletas. Una con ropa de abrigo y otra herramientas.

Compré una maleta que es la que pongo encima del asiento. La engancho con una brida. En esa es en la que llevo la ropa de calle. Si llegas al hotel y tienes que cambiarte de ropa, llevas poca cosa: unas zapatillas, unos pantalones, una camisa, un jersey y un pequeño chaleco.

A Escena Valencia: Quería preguntarte por el tipo de casco: ¿integral o modular? ¿Alguna marca preferente?

Xavier García: Modular. Shoei. Modular porque, cuando vas de viaje, muchas veces tienes que parar y hablar. Si te ven la cara, mejor; eso da confianza. Incluso hay gasolineras que te prohíben entrar con casco.

Casco modular, incluso en pleno verano, cuando hace mucho calor… Puedes levantar la parte delantera y, a poca velocidad, sentir el aire. Vale la pena llevar modular.

A Escena Valencia: ¿Por qué esta moto? ¿Por qué querías una GS? ¿Qué te aporta? Me has comentado que es una moto que no ha sido una cosa puntual, sino que ya llevabas tiempo pensando en tenerla…

Xavier García: Primero, por el tipo de motor y lo fiable que es, siempre me ha gustado. El ruido de la moto… No sé, te enamoras de esta moto y dices: «Oye, ¿por qué? ¿Por qué esta y no otra?». Es como decir: «¿Por qué una persona y no otra?».

Esta es la moto que yo quería. Estaba enamorado de ella y no quería otra. Sí que me he planteado bajar cilindrada y bajar peso, más que nada para ir por la ciudad. Miré la nueva, la 1300. No me llegó a convencer por el exceso de electrónica. No tengo previsión de cambiarla en este momento.

A Escena Valencia: Hemos hablado de la BMW y de las motos que has tenido. También hay una parte importante dedicada a la Vespa y a su restauración. De hecho, también tienes un canal dedicado a la Vespa.

Xavier García: Actualmente tengo en Instagram un canal, @Xavi_Vespa. El tema de la Vespa me viene porque mi padre era vespista.

Mi padre tuvo como tres o cuatro Vespas. Incluso, en aquella época, cuando se casó mi padre, el viaje de novios lo hizo con la Vespa.

La Vespa la he montado de pequeño, la he visto. Es la primera moto en la que yo me montaba cuando íbamos al colegio. Yo iba de pie, montado en la Vespa, cogido del manillar. Incluso tuvo las Vespas con sidecar también.

Siempre me ha quedado aquella cosa de la infancia. Es una clásica y, además, son motores indestructibles.

A Escena Valencia: Si dejamos de lado los viajes al extranjero, ¿cuál es alguna ruta preferida y más cercana que te guste hacer?

Xavier García: Suelo salir los miércoles. Me lo cojo festivo para salir con la moto. Antes salía los sábados.

Una ruta que me encanta y hago mucho: Terrassa, Manresa, Súria, Cardona… Hay un sitio para desayunar en el pantano de Sant Ponç. Paso por el pantano y cojo la carretera en dirección a Sant Llorenç de Morunys. Paso por el embalse de la Llosa del Cavall, en dirección a Berga. De ahí, bajo a Puig-reig, Súria y Terrassa. Es una ruta circular muy bonita.

Otra ruta que hago es salir de Terrassa, pasar por Igualada e ir al mirador de Els Prats de Rei. De ahí voy a almorzar a Oliana. Allí he coincidido muchos días con Isidre Esteve. Tiene las motos con las que competía.

De ahí me voy a La Seu d’Urgell, Ripoll y Granollers. Es otra de las zonas que me gusta.

He hecho también prácticamente casi todos los pantanos de Cataluña. Entré en Internet y me descargué toda la información de los pantanos de Cataluña. Ponía Google Maps y marcaba la ruta. Es una manera de ir a conocer sitios, porque, si no, acabas en bucle y siempre vas al mismo sitio.

Muchas gracias a Xavier García por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.