En la revista A Escena Valencia hemos hablado con el autor Vicente Llopis. Ha escrito su primer libro, “El rogante. Memorias de un hombre de familia”. Un libro que desde luego recomiendo. Una historia donde el autor bucea sobre sus orígenes, la importancia de la familia y los vínculos, las raíces en la tierra donde creces y vives, y un testimonio emocional sobre toda una vida.

Además de un reconfortante y cercano estilo de escritura que te hace vivir su historia con calidez y empatía. Vicente quiso escribir esta obra sobre entender quiénes somos, entender por qué tomamos ciertas decisiones, y sobre todo entender lo que realmente importa. Porque al final, lo importante no son las prisas, no es el trabajo, no es lo material. Lo importante son las personas…

Escribir este libro para él ha sido un acto de honestidad consigo mismo y también con sus lectores, de los que ya ha recibido muy buenos comentarios.

A Escena Valencia: Vicente, muchísimas gracias por estar en la revista y muchísimas gracias por el libro. De hecho, lo recomiendo. “El rogante. Memorias de un hombre de familia”. Una lectura muy entrañable que te reconforta el espíritu y que es una lección de vida ¿Cómo nació este libro?

Vicente Llopis: Pues en principio fue una idea que tuve para regalárselo a mis hijos y a mis nietos. De cómo había sido mi infancia y cómo me afectaron mis vivencias más marcadas. Un poco de mi historia, la historia de mi vida. En principio, me puse como una tontería a hacerlo. Una idea superficial. Y me gustó, me atrapó, y de ahí empecé a desarrollar y desarrollar hasta que salió este libro. Era solamente para el círculo familiar, pero al ir a la editorial me dijeron de ponerlo a la venta. Veían que el libro podría ser interesante. De ahí, ya lo subí a Amazon, y lo tengo también en librerías para la venta.

A Escena Valencia: Estamos hablando de un libro que es de tus vivencias, de tu vida... ¿Cómo fue seleccionar lo que querías contar y el orden a la hora de contarlo?

Vicente Llopis: Empecé cuando nací. Yo nací en Francia y mi infancia fue muy feliz. Éramos todos una piña. Nos criaron de una manera que éramos tres familias. Era mi tío, mi abuelo y mis padres. Y nos guiaron, digamos que éramos un círculo familiar. Cuento lo que se desarrolló en esa época, porque estuve hasta los nueve años allí en Francia. Me marcó mucho porque mis padres eran inmigrantes, se marcharon allí a trabajar, y allí yo era “el español”. No era, digamos, “el francés”, como todos allí. Cuando volví aquí, a El Perelló, tenía nueve años. Esa época me marcó mucho. Me sentía como si no tuviera país propio. Ni pertenecía a uno ni pertenecía a otro. Eso me marcó bastante en mi vida.

Las secuencias que sigo contando son las vivencias allí en Francia, con mis abuelos, mis padres, cómo trabajaban, lo que hacían… la unión de toda la familia, la piña. Cuando llegamos aquí cambió totalmente mi vida. España es muy diferente a Francia, en todos los aspectos, la comida, la educación, todo. Eso me marcó mucho. Yo me crié hablando en valenciano. Y luego aprendí el francés, estábamos allí. 

Cuando vine aquí, sabía hablar el valenciano y el francés, pero el castellano no. Entonces tuve que ir a un profesor particular a aprender castellano. Eso también fue bastante difícil para mí. Iba al colegio con los demás chiquillos. Yo multiplicar o cosas así lo hacía en francés. Fue una época que me marcó bastante hasta que me integré. La adolescencia también me marcó. Mi padre falleció siendo muy joven. Yo tenía 20 años cuando falleció. Me pilló en la mili. Entonces, esa etapa de mi vida también me marcó mucho. Cómo la viví, también lo cuento en el libro. Cuento lo de la mili. Los militares son muy cerrados. Lo viví bastante mal. Luego me tuve que hacer cargo de la casa familiar, trabajando. 

Mi madre fue mi total apoyo en todo. Era mi madre, mi amiga, mi padre. Todo. Y también lo cuento... Voy contando etapas de mi vida que me marcaron bastante… Allí en Francia mis padres trabajaban la obra. Cuando vinieron aquí se dedicaron a la agricultura. Fue un cambio también. Tuve que hacerme cargo yo de los campos, trabajando. Mi hermana era pequeña. Entonces era yo el cabeza de familia con 20 años. De ahí, paso a lo que son los amigos que tuve. Que siempre estuvieron para apoyarme en todo. Eran como hermanos, digamos, de alguna manera. Hasta que conocí a mi mujer. Mi mujer y mi madre eran como madre e hija. La verdad, estuvo muy integrada mi madre con mi mujer. Para todo. También cuento cuando mi madre falleció. Enfermó y falleció. Fue un golpe muy duro para mí. Después en el libro, conecto con mi mujer. Cuando nos casamos, dónde nos casamos. Y ahora con mis nietos. 

Esto es la vivencia y la historia que cuento en el libro a grandes rasgos. Todo lo que cuento en el libro es verdad. También hay reflexiones. Las decisiones que toma uno cuando no las quiere tomar. Las decisiones que son difíciles de tomar. Eso acaba marcándote de alguna manera. Las responsabilidades que asume uno siendo muy joven.

A Escena Valencia: ¿Cómo fue ponerte a escribir? ¿Cómo fue naciendo la escritura, el proceso de escribir?

Vicente Llopis: Había capítulos en los que escribir me costaba bastante. Lo escribía, lo leía. No me gustaba. Volvía otra vez. Esto no me gusta como suena. Ha habido mucho trabajo. Muchísimo. Ha habido capítulos que los he cambiado. Si te digo siete u ocho veces, no te miento. Luego, también había capítulos que me parecían demasiado cortos. Me gustaría que fuera más extenso. Pero claro, era lo que era. Tampoco quería añadir cosas por hacer bulto, por relleno, no tenían sentido para mí. Entonces yo escribía y lo sentía.

De alguna manera, me enganchó. Porque al mismo tiempo que escribía, era expresarme con mis sentimientos. Eso fue lo que más me motivó, de alguna manera. Esto engancha.

A Escena Valencia: ¿Cómo es tu forma de escritura? Te interesa, por lo menos de entrada, más la prosa que el verso. Más una literatura de texto que quizá a lo mejor escribir poesía. ¿Cómo definirías tu estilo de escritura?

Vicente Llopis: Esta obra concretamente yo la describiría como de sentimiento. Es expresar mis sentimientos, de alguna manera. Mi manera de sentir. Mi manera de vivir la vida. No sé cómo expresarlo tampoco. Es como soy, qué he pasado y cómo he reaccionado ante momentos difíciles de mi vida.

A Escena Valencia: ¿Te gusta en la escritura usar más figuras retóricas, metáforas, o vas más a la síntesis, a lo que quieres expresar a nivel de sentimientos y no es un lenguaje tan literario? A lo mejor, prefieres un lenguaje más sencillo y directo para expresarte tú.

Vicente Llopis: Sí. No lo veo un lenguaje muy literario. También soy novato, es la primera vez que escribo. Es muy llano. Para que se entienda bien. No he incluido metáforas. Todo lo que cuento, lo cuento de verdad. Para que la gente se ponga en mi piel de alguna manera. Y es lo que yo buscaba, que la gente se viera reflejada en el libro. Que sintiera lo que yo sentí de alguna manera. Porque cada uno lo siente de una manera diferente. Cada persona lo lee y a cada uno le afecta y se ve reflejado en algunas cosas que le han pasado en su vida. Que sintiera lo que mueve el libro. Los sentimientos reales. Va muy enfocado a lo que es la familia. Ya el título te lo describe. Va muy enfocado a lo que es la familia y lo que son las personas. Lo que la vida puede en un instante quitarte y no lo has pensado. Entonces, no le das importancia a lo que dices. Entonces, viene el... “Ay si hubiera hecho, ay si hubiera dicho...” Esos momentos, esos sentimientos... Ahí se puede ver reflejado cualquiera.

A Escena Valencia: Personas de tu entorno que lo han leído, que te han comentado cosas, te han dado opiniones... ¿Qué te han dicho?

Vicente Llopis: Pues ha habido, sobre todo, amigas que lo han leído y me han dicho... “Cabrón, me has hecho llorar. Lo he sentido en el corazón”. Les ha gustado mucho. También conocían a mi familia, y entonces lo leen y saben cómo es, saben que no he mentido. Ha gustado, en general. Soy de un pueblo, de El Perelló. Hay dos mil habitantes ahora, pero el pueblo sigue siendo pequeño. Con el libro tuve bastante buena acogida. Se vende bastante bien y la verdad que la gente de la calle te diga que le ha gustado y se lo ha leído te llena de satisfacción. Me alegro mucho.

Es lo que estábamos comentando, que al final conectas. Hay quien tiene nietos. Hay quien de repente su infancia la pasaba en un lugar y luego estaba en otro. Al final, son cosas que conectan con las personas.

Una de las cosas que he vivido es la inmigración de mis padres, que me afectó mucho. El no ser de aquí y ser de allá, como te he explicado antes, eso me marcó muchísimo. También las vivencias de cuando era pequeño. Cuento mucho que mi abuelo era el patriarca de la familia. Cuando éramos pequeños nos montó un andamio en un cerezo que teníamos delante de la puerta de su casa, para que los nietos pudieran llegar a las cerezas. Aquello lo cuento para que la gente lo entienda más y de una manera muy familiar.

A Escena Valencia: Presentaste el libro hace unas semanas. ¿Cómo fue esa presentación?

Vicente Llopis: Pues, en principio no tenía la idea de hacer nada, ninguna presentación ni nada. Fue Isabel, la persona que está en la biblioteca, la que me lo comentó. Me dijo que sería conveniente y que le gustaría que ya que había escrito un libro, lo presentara. Se lo regalé para la biblioteca y luego la gente también me lo comentó. Que estaría bien que una persona del pueblo haga una pequeña presentación: “que nos presentes el libro, nos lo firmes, y comprar el libro allí en la misma presentación”. Aquello me puso de los nervios, porque yo no había hecho una presentación así, no es lo mismo que dar una clase, que estás con tus alumnos y das una charla o lo que sea. Allí conoces a toda la gente que te viene.

Te da un poco de “yuyu” el decir o explicarte, porque de alguna manera notaba que me estaba desnudando delante de la gente. Te expones. Pero le eché valor y la verdad me gustó y salió bien. Me felicitó la gente que vino y salí contento. No esperaba que tuviera la aceptación que ha tenido.

A Escena Valencia: Ahora que te has jubilado, ¿qué aficiones tienes? ¿Cómo disfrutas tu tiempo, además de la escritura?

Vicente Llopis: Ahora estoy esperando a que mi mujer se jubile, para poder empezar a viajar, a hacer cosas juntos, porque ahora ella trabaja, yo no trabajo. Ahora hemos cambiado los roles de alguna manera, ahora me dedico yo a la casa. Y bueno, voy a tomar un café con los amigos, a pasear. Ya no discuto con nadie, si veo un jaleo me voy. He cerrado esa puerta. Antes no podía. Antes había algo que yo tenía que meterme, o actuar... Eso ahora ya no. Me dedico a mis nietos, porque mi nieta desde que nació, la mayor, la tengo yo. Mi hija trabaja, mi yerno trabaja, y esa es desde que vino al mundo, que la tengo yo. La visto, yo la llevo al cole, le arreglo la mochila, voy a recogerla, la llevo a las actividades escolares... Es decir, que mi tiempo es para mis nietos, de alguna manera. Cuando los tengo a los tres, un día de trabajo no tiene nada que ver con esto, pero lo disfruto. Lo que no pude hacer con mis hijos, de alguna manera, ahora lo hago con mis nietos. Eso para mí es felicidad. Estoy fastidiado de la pierna, pero cuando vienen mis nietos, no me duele nada. Mi tiempo, ahora, es para vivirlo. Con calma, pero vivirlo. Sentirlo, disfrutarlo. Soy muy sentimental.

No te he hablado de mi perro, de cuando era pequeño. Aquel perro era el que me salvó de un campo de trigo donde me perdí cuando era pequeño. Fue él el que me sacó. Me marcó mucho. Son aventuras. Vivencias.

Muchas gracias por esta entrevista a Vicente Llopis para la revista A Escena Valencia.