Hablamos con el actor y director escénico Rafael Calatayud sobre su nuevo montaje 'Ser grandes en Japón', donde también comparte escenario con el actor Miguel Seguí, sobre un texto escrito por Antonio Escámez.

A Escena Valencia: ¿Qué es lo que más te atrajo de 'Ser grandes en Japón'?

Rafael Calatayud: Cuando me llegó la primera versión de Antonio me fascinó el hecho de sospechar que estaba escrito en una noche, en unas horas. Esas horas mágicas donde el dolor se transforma en arte. Y me recordó a muchas de esas obras inéditas y poco representadas de Williams donde la lógica se pierde para dar paso al sin sentido o sentido emocional que las gobierna. Me fascinó el encuentro de estos dos personajes y ese silencio vital y poético de la pieza.

A Escena Valencia: En este caso, estás como actor y director. No es la primera vez que combinas estar dentro y fuera del escenario. ¿Cómo sueles trabajar y qué es lo más importante para ti como actor y como director? ¿Cómo es tu personaje?

Rafael Calatayud: No es la primera vez que hago esta doble función. Lo hice en 'Una jornada particular' y en 'Hora y media de retraso'. Cuando leí 'Ser grandes en Japón' pensé que podría interpretar a ese señor actor hundido en la miseria. Me autodirigí con tiempo. Es un personaje con muchas aristas y con una partitura emocional que no podía ser solo quedarse con esa parte dramático vital que lo secuestra e invade. Ahí entra el sentido del humor la forma de decir una frase o cómo defender un silencio. Es uno de esos grandes y complejos personajes donde el disfraz y el maquillaje es imposible. Gobierna el alma. La dirección después de revisar y trabajar junto con Antonio el texto y proponerle cambios, siempre a la par. Tenía muy clara la propuesta escénica. Nunca realismo. Enmarcar la pieza en esa poética voraz y surreal que la envuelve y seleccionar unas músicas que acompañan esos momentos cruciales, imprescindibles como canciones donde no se canta, se habla o hacen compañía a un silencio. Convertir la escena en una prolongación del patio de butacas y una plataforma móvil que avanza hasta tirarnos de cualquier escenario. "Y el techo aquí para un actor, no es precisamente de cristal" frase de la obra.

A Escena Valencia: Hay mucha química en escena con Miguel Seguí. ¿Cómo ha sido trabajar en escena con él y dirigirlo?

Rafael Calatayud: Con Miguel todo ha sido fácil, es un gran profesional. Nunca había trabajado con él. Al principio mientras decía pero no hacía mi personaje lo observaba dándole notas. Siempre trabajando muy a pulso con Isabel Martí gran profesional, actriz, autora, directora y ayudante de dirección. Ella conecta mucho con mi particular mundo creativo, sabe lo que quiero en cada momento. Cuando comencé a no decir la función sino a hacerla Miguel y yo abrimos esa preciosa declaración de amor que se disfruta sobre el escenario, su mirada es mi mirada y mi mirada es la suya. Ese es el precioso regalo que recibo en cada representación. Feliz.

A Escena Valencia: ¿Qué reacciones y comentarios te han llegado después del estreno?

Rafael Calatayud: Los comentarios del público y compañeros de profesión han sido muy buenos. Desde el escenario se nota ese silencio cómplice y descubres que están al cien por cien con nosotros. Esperemos que tenga vida y que más público pueda disfrutar de este particular Japón. Realmente contentos con la reacción del público.

Muchas gracias a Rafael Calatayud por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.