Hablamos en la revista A Escena Valencia con el periodista del motor y apasionado de la moto, Gonzalo de Martorell. Una entrevista muy especial porque siempre es un placer seguirlo en sus publicaciones de Solo Moto, La Vanguardia y en el canal de Motosx1000 junto a Josep Chaume. Gracias por tu amabilidad Gonzalo y por esta charla tan enriquecedora que compartimos ahora con nuestros lectores.


A Escena Valencia: Hola Gonzalo. Cada semana podemos verte en Motosx1000 con toda la actualidad de la moto. Llevas toda la vida hablando de tu pasión por la moto en diferentes medios de comunicación como Solo Moto y La Vanguardia, entre otros. Eres una de las personas, junto a Josep Chaume, que me ha hecho apasionarme por el mundo de la moto y es un placer hablar contigo en persona. Creo que la pregunta más importante para empezar la entrevista es: ¿desde cuándo llevas moto?

Gonzalo de Martorell: En realidad, yo vengo de una familia motera. Mi padre era también motorista. Él tenía una Lube y me enseñaba con mucho orgullo sus fotos con aquella vieja Lube con la que viajó hasta Suecia. Ahora parece algo casi normal, pero en la época de mi padre y con ese tipo de motos no lo hacía todo el mundo. También me montaba en la moto, me enseñaba con menos orgullo el agujero en las costillas que tenía por algún accidente. Así que yo nací y crecí motociclista.

Mi padre era también periodista de motor y cubría habitualmente las competiciones que se hacían en Barcelona, en aquel momento el Gran Premio de Fórmula 1 de Montjuic, las “24 horas”. Recuerdo ir con mi padre prácticamente a todas las “24 horas” cogido de la mano. Eran otros tiempos. Sentarme allí con una Fanta de naranja y ver las carreras. Recuerdo que escribí hace muchos años un artículo en el que yo decía que a mí las motos me sabían a Fanta de Naranja. Yo recordaba ese olor dulzón de las motos mientras pasaban por Montjuic y me fascinó.

Mi primera moto, sin embargo, tardé bastante en tenerla. Tuve una Impala, justo antes de entrar en la universidad casi. Tardé mucho en tener moto. Después, he sido, vamos a decir, motociclísticamente hablando, muy promiscuo y la verdad es que he tenido muchas. Pero mi primera moto fue una Montesa Impala.


A Escena Valencia: ¿Cómo pasaste de esa conducción en moto, de esa parte más personal, a dedicarte a ello más en plan profesional, como periodista?

Gonzalo de Martorell: Son a veces casualidades que te pone la vida, porque yo en realidad trabajaba en televisión. Era ayudante de realización de informativos. Aunque me gustaba la moto, no me dedicaba profesionalmente a ella. Trabajaba en TV3 entonces. Cada vez que se necesitaba algo de motos o alguien quería saber qué moto era o hacer algo de motos, me lo encargaban a mí. Al motero de la redacción. Hubo un primer contacto con un compañero y amigo, Josep Lluis Merlos que me dijo: “Oye, tú sirves para esto de las motos. Lo transmites bien. ¿Por qué no intentas entrar en Solo Moto, que están buscando gente?”

Pensaba que aquello sinceramente iba a tratarse de una etapa, a mí me gustaba hacer televisión. Se estaban formando las cadenas privadas y pensé: “mientras hago el salto a las privadas, ¿por qué no dedicarme a esto de las motos durante un par de añitos?” Y este par de añitos se han transformado en 35…


A Escena Valencia: ¿Cómo ha sido tu evolución en el mundo de la moto? Es decir, ¿qué tipo de moto te gusta más conducir?

Gonzalo de Martorell: Nunca he sido muy amante, seguramente porque no soy bueno llevándolas, de las motos deportivas. Pero es que, por encima de que yo sea bueno o malo en ellas, siempre reivindico y he reivindicado y seguiré reivindicando el uso lúdico y cívico de la moto. Es decir, la moto es un extraordinario vehículo para pasarlo bien. Además, sí, es funcional y es práctico, pero es sobre todo un extraordinario vehículo para disfrutar y para pasarlo bien. 

Siempre me he sentido muy cómodo en esas motos que me permiten pasármelo bien sin sufrir. Un buen viaje, una buena ruta, lo cual no significa ni mucho menos ir despacio, ni significa ir pisando huevos. Defiendo ese tipo de uso de la moto. Eso me ha llevado de un modo natural a las naked sport, a las adventure ahora, a las trail en su momento. Es decir, a este tipo de motos donde creo que las sensaciones son más importantes que las prestaciones. Aunque en la moto cualquier tipo de sensación es siempre importante, pero en este tipo de moto donde digamos las prestaciones puras no son lo más importante.


A Escena Valencia: ¿Alguna preferencia? Tú que además tienes la posibilidad de probar diferentes marcas, diferentes modelos de moto... Por ejemplo, ¿te gusta combinar una conducción más de scooter, más urbana con una moto más rutera, más de carretera o depende?

Gonzalo de Martorell: Claro. Conducir scooter no me gusta, no creo que le guste a nadie que le guste ir en moto. El scooter es muy práctico y funcional. No podría vivir en Barcelona sin scooter. De hecho, apenas toco el coche, pero el scooter en cambio son mis piernas, pero no me gusta conducir scooter en sí. También ha variado un poco, Pablo, según la edad. Cuando era más joven, con una naked me lo pasaba muy bien curveando. Esas pequeñas carreteras de montaña, carreteras con curvas donde vas a un ritmo alegre pero no vas desubicado de la vida y te lo pasas bien. Ahora, en cambio, quizás por edad y porque ya tengo años y me cuesta más, me lo estoy pasando muy bien con las adventure. Motos muy cómodas, motos que transmiten mucho. Ahora mismo estoy en una fase muy adventure. También las custom. Tuve mi fase custom en la que me gustaba mucho toda esa cultura que hay alrededor suya. Pero ahora mismo, estoy en una fase muy adventure, sinceramente.


A Escena Valencia: Quería preguntarte por indumentaria, ¿qué sueles llevar cuando conduces moto? ¿Alguna preferencia?

Gonzalo de Martorell: Por Barcelona, voy con ropa normal y chaqueta técnica, pero cuando salgo a la carretera siempre uso ropa técnica. Pantalones de cordura o vaqueros, sobre todo ahora vaqueros con kevlar, botines, chaqueta técnica, larga generalmente. No me gusta mucho la chaqueta corta y, por supuesto, casco integral o modular. Los modulares me gustan porque son muy funcionales. Es verdad que la industria con todo lo que está avanzando todavía no ha encontrado ese modular perfecto. Son pesados y algo más ruidosos, pero yo siempre salgo a la carretera aunque sea para hacer 30 kilómetros con ropa técnica.


A Escena Valencia: ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de transmitir un análisis? Cuando pruebas una moto, ¿qué es lo más importante para ti a la hora de comunicar?

Gonzalo de Martorell: Esa es una muy buena pregunta, Pablo, y que me hacen muy a menudo. Te diría tres cosas. Lo primero, intento siempre ponerme en la piel de quien la va a llevar. Es decir, no necesito demostrar nada ni demostrar que soy rapidísimo, no. Intento ponerme siempre en la piel de quien va a llevar esa moto. Lo que espera de ella. Segundo, intento no desilusionar, es decir, mira, un reloj de 50 euros y un reloj de 50.000 euros tienen que marcar los dos la hora. Eso quiere decir que cuando alguien se compra una determinada moto, se compra esa moto porque a lo mejor no puede comprarse otra. Por lo tanto, no tienes por qué desilusionarle, ni tratarlo ni mejor ni peor que si se compra un reloj de 50.000. Intento ser honesto, y sobre todo lo que intento explicar es que no hay malas motos. Esto es muy importante, Pablo, porque muy a menudo nos lo reprochan a los que nos dedicamos a esto.

No hay malas motos, hay malas elecciones, que es diferente. Es decir, cuando tú te compras una moto, has de ser consciente de lo que te compras, de la relación calidad-precio-prestaciones que te compras. Y si tú estás conforme con esa relación calidad-precio-prestaciones, esa es una buena moto para ti. Eso es lo que intento transmitir, es decir, que no hay malas motos, sino relaciones calidad-precio y elecciones determinadas. Ponerme en la piel de quien la va a conducir. No adaptar esa moto a mi conducción, sino que adapto el uso a esa moto.


A Escena Valencia: Digamos que son dos lenguajes diferentes a la hora de comunicar sobre una moto y sobre la experiencia de ir en moto. No es lo mismo escribir en una revista, un artículo o en la página web de Motosx1000 que en un vídeo. ¿Cómo lo sueles planificar? ¿Qué es lo que para ti es más importante a la hora de planificar una ruta y la grabación de contenido?

Gonzalo de Martorell: He necesitado cierta adaptación, y además sigo incluso en esa adaptación frente a mis compañeros como Josep, que lleva media vida haciéndolo. Todavía necesito cierta adaptación, pero en esencia es ir más al grano, porque evidentemente una prueba escrita te permite ahondar en más detalles. Seguramente, hacer un poco más de literatura, y aquí hay que ir mucho más al grano. Sobre todo, lo que hago es planificarlo mucho, es decir, vamos a hablar primero de cómo es la moto y su mecánica. Un primer vistazo, esta moto ha cambiado respecto al año pasado... Vemos que ahora el neumático es más ancho o que la postura, la ergonomía ha cambiado algo... Un primer vistazo, eso que todos vemos cuando observamos por primera vez la moto en un escaparate. Esa primera impresión, y ya después un poco hacerlo por bloques. El bloque motor es así, el bloque térmico es así, la parte ciclo es así, el equipamiento es así... y lo que te vas a encontrar cuando te subas, la ergonomía es así... 

Creo que lo que hacemos en Motosx1000, y en eso sí que nos distingue un poco, es que lo hacemos muy desde encima de la moto. Es decir, cuando yo me subo en la moto, enchufo en el casco la grabación de voz, enchufo las cámaras. Lo que voy soltando es la verdad, es decir, lo suelto conforme lo voy sintiendo. No hay una preparación previa, no hay un guion previo. Creo que esa frescura o esa inmediatez es lo que yo ahora intento transmitir.


A Escena Valencia: Sí, de hecho como seguidor desde hace mucho tiempo de Motosx1000 y de vuestras crónicas, efectivamente, es casi lo que más me gusta, aparte del acabado visual de los vídeos y de toda la información. Es eso, esa frescura e inmediatez. Es la sensación de esa inmediatez a la hora de comunicar y de prácticamente estar disfrutando de la moto con vosotros mientras ves el vídeo.

En lo personal quería preguntarte, ¿alguna ruta que te gustaría hacer? ¿Algún viaje que te gustaría hacer en moto?

Gonzalo de Martorell: Bueno, la verdad es que he tenido la suerte de hacer algunas rutas maravillosas. Hace unos meses estuve haciendo una ruta por el Peloponeso, en Grecia. Francamente, me sorprendió. He probado la moto por Japón, por Panamá, por Tailandia... Pero fíjate que curiosamente no he hecho nunca lo de subir hasta el norte de Europa, por ejemplo. Esa es una ruta que me gustaría hacer. Me gustaría mucho ir en moto por el este de Europa. También Turquía... Sí he estado en Turquía, pero no en moto. Sobre todo, esa zona norte y esa zona del este de Europa me gustaría hacerla.

He conducido por Sudáfrica, por Estados Unidos, he hecho la Ruta 66, los grandes lagos de Canadá. Todo eso he tenido la inmensa suerte de hacerlo en moto. Pero, en cambio, nunca he subido al norte de Europa.


A Escena Valencia: Quería preguntarte por alguna anécdota que te haya sucedido en moto. Sé que son muchísimas durante todos estos años, pero alguna ruta que hayas hecho o que te hayas sorprendido. Algún sitio que hayas dicho: “yo aquí tengo que volver o yo esto no me lo esperaba”.

Gonzalo de Martorell: Siempre recuerdo una anécdota muy curiosa. En Sudáfrica, me perdí. Se conduce por la izquierda. Iba por la autopista, estaba esperando la siguiente salida. Y ya me fui, al ver el aviso. Me fui preparando, pero lógicamente, pensando en español, me fui hacia la izquierda. Ahí se conduce por el otro lado, con lo cual me pasé la salida. Saldré en la siguiente, pensando que aquí, como en España, de una salida a la otra habría, a lo mejor, 25 kilómetros. La siguiente salida estaba a 180 kilómetros. Así que tuve que recorrerme 180 kilómetros, salir y volver a recorrerme 180 kilómetros en una oscuridad absoluta. Parando a poner gasolina en un lugar donde, de repente, había un montón de chicos negros mirándome con cara muy rara, como diciendo: “¿qué hace este blanquito aquí?”. Además, recuerdo que iba con una Yamaha MT-01. Pensé: “Bueno, aquí o hago amigos o no salgo vivo”. Tengo que confesar que hice amigos porque la moto tiene esa capacidad mágica de unir a la gente. Por un despiste, me tuve que comer 360 kilómetros de más. No está mal. Lo que importa es que acabó bien.

Recuerdo, por ejemplo, cuando estrené la Africa Twin. Llegó la primera Africa de las 750. Creo que fue la primera o la segunda que llegó a Barcelona. Salí a la carretera y de repente veo que se ponen detrás de mí dos guardias civiles. Empiezan a hacerme luces y señales. Claro, apreté el culete. Como todos apretamos el culete en esta circunstancia. Inmediatamente pensé qué había hecho. He pisado alguna continua, he cometido alguna infracción. No había hecho nada mal. Resultó que lo que querían era ver la moto.

Hay infinidad de anécdotas que puedo contar (risas).


A Escena Valencia: Quería preguntarte, ¿qué motos has tenido en tu vida?

Gonzalo de Martorell: En mi vida, he sido muy promiscuo. Además, con una variedad de estilos, he pasado del rock a la ópera. He tenido una Montesa Impala, Honda VF500, BMW K75, Honda Transalp, Ducati Monster, Africa Twin, Harley Davidson Sporster, Triumph T100, Royal Enfield Interceptor, Royal Enfield Custom... Bueno, he tenido muchas. Y scooters otros tantos. La última moto que tuve fue una Royal Enfield.


A Escena Valencia: Después de conducir motos tan diferentes, de lo que hemos comentado, prácticamente es como un muestrario de marcas... Has probado diferentes marcas, diferentes motos... Es una pregunta difícil. Igual no hay una respuesta nada más. ¿Alguna moto favorita de todas ellas? ¿Alguna que te haya marcado? ¿Alguna de las motos de las que me has hablado ahora que te haya marcado más o haya sido importante para ti?

Gonzalo de Martorell: Importantes han sido muchas. Por ejemplo, con la Ducati Monster me lo pasé muy bien. Además, era la clásica. La primera. La que venía con bastidor tubular Trellis. Con la Transalp me lo pasé también muy bien. La VF500, que fue mi primera moto grande. Fue una moto que disfruté muchísimo. A pesar de que, seguramente en aquel momento, no pude sacarle todo el partido porque todavía era bastante inexperto. Estas motos me han marcado mucho, y la Royal Enfield Interceptor también, a pesar de que es una moto muy reciente. Representó para mí una vuelta al concepto más puro de la moto. Una moto para divertirse, sin problemas. Una moto absolutamente que nunca pasa de moda. Volver un poco a los orígenes de la moto divertida. Después de tantos años llevando motos, donde las sensaciones eran más deportivas o más ruteras, te diría que sobre todo la VF500 y la Honda Transalp fueron dos motos que me marcaron mucho.


A Escena Valencia: Cuando vas de ruta ¿te gusta ir en solitario? ¿A tu marcha? ¿O en grupo?

Gonzalo de Martorell: Sé que no hay que ir en moto solo. Si tú me haces esta pregunta para un artículo para “Motosx1000” te diré que intentad siempre ir en grupo. La verdad es que me he encontrado siempre mucho más cómodo yendo solo, y te cuento por qué. Primero, porque soy un alma libre. Me gusta parar cuando me gusta parar. Si veo un desvío, me meto. Si veo un restaurante, aunque no lo tenga previsto, me paro. Segundo, porque cuando he entrado en algún grupo por el hecho de rodar con alguien que es probador profesional, parece que cambia un poco la dinámica. Hay quien quiere demostrar. Hay quien quiere al contrario, se viene a menos. Te hace llevar todo el rato la iniciativa y eso me incomoda un poco. Cuando salgo en un grupo, lo que espero es que me traten como uno más del grupo. Es verdad que tu presencia, al ser conocido en el sector, acaba un poco alterando las dinámicas. Como me he dado cuenta, la verdad es que así siempre salgo solo. Ya no me la juego. Es verdad que un accidente, una caída, puede llegar en cualquier momento. Puede pasar siempre. Muchas veces no depende de ti. Por lo que yo puedo aportar que es prudencia y no jugármela. Eso hace ya tiempo que cuando salgo solo, lo practico. Bueno, solo o con mi pareja, lógicamente, de paquete, de pasajera. Estaré encantado de rodar en grupo, siempre y cuando mi presencia no altere la dinámica normal de un grupo de amigos.


A Escena Valencia: Después de todo lo que hemos hablado de tantos años en moto y de lo que la moto significa en tu vida ¿Qué es para ti la moto más allá de conducir?

Gonzalo de Martorell: Forma parte de mi vida. Yo no entiendo mi vida sin la moto. Sinceramente, no la entiendo. Ni entiendo mi día a día. Ni entiendo mi trabajo. Ni entiendo mi manera de vivir. Es decir, yo no quiero caer en los tópicos de la libertad y la rebeldía porque ya están muy manidos. Es verdad que la moto, y eso es algo que yo repito a menudo, te hace sentir joven. Te mantiene joven. Porque cuando tú estás todo el día encajonado en un coche, sentado en un coche… bueno, es muy respetable... pero la moto te obliga a sentirte joven. Incluso a vestir diferente. Te mueves más, eres más dinámico, te atreves más a salir. Por lo tanto, creo que la moto te hace sentir joven. Ese es el titular para mí: la moto me hace sentir más joven.

Muchas gracias a Gonzalo de Martorell por esta entrevista para la revista A Escena Valencia.