"Un café con..." - Entrevista con Pepe Torres

 Hoy comenzamos una nueva sección de entrevistas en A Escena Valencia, se llama "Un café con..." y en este caso nos lo tomamos con Pepe Torres, que además se encarga de una tarea tan especial como es acompañar a las parejas en un día tan importante en sus vidas como es su boda, coordinar sus necesidades, y además utilizar un coche clásico y de época. Sin duda, un trabajo no exento de nervios, y cuya labor es la de tranquilizar y hacer que esas parejas pasen el mejor día posible.

A.E.: ¿Cómo surgió la idea de dar este servicio a las parejas cuando se casan?

P.T.: Fue de casualidad. Se me ocurrió la idea para mi cuñado. Mi cuñado tenía una empresa de fotografía para bodas y eventos, que llegó a ser la tercera más importante en volumen de España. Y le comenté que por qué no compraba un coche para alquilarlo, para dar un servicio más a los novios, o utilizarlo como gancho para coger a los novios, o como una línea de negocio más. Me comentó que no y que tenía bastante faena. Al cabo del tiempo, yo estaba en el textil, la cosa flojeaba y pensé "que no lo haré yo". Y así empezó. Lo estuve pensando, y se lo comenté a mi cuñado. Y me dijo "a quien me pregunte, te lo mando", y ahí empezó. Me compré un coche, y venían y me decían: "ese coche negro, qué bonito, ¿no tiene otro?" y les decía "no, este oscuro". El primer año hice 46 bodas, que es una cada fin de semana. Empecé a mitad de temporada. Poco a poco, vas teniendo más coches. Si te dedicas al mundo de las bodas, en el caso del coche, al final te tienes que comprar un Rolls-Royce, además sí o sí, aunque no sea el mejor, sí que llama la atención a las novias, y sirve también como gancho. Llegué a tener un montón de coches en una nave muy grande, y con muchos conductores y dando mucho servicio.

A.E.: Es como ver una idea, una necesidad. Dar un servicio que nadie da...

P.T.: Luego también vi lo que hacían los demás. Cómo lo hacían y cuánto cobraban antes de hacerlo. Desde luego, tenía claro que quería ser el hecho diferencial. No quería engañar a nadie. Quería dar un servicio, ya no sólo de calidad sino con un poquito de estilo, y desde luego siendo la ayuda para los novios ese día. Me planteé que a los novios les hacía falta una persona que les ayudara, por ejemplo para meter el vestido de la novia dentro del coche, que eso el protocolo del chófer uniformado no lo hace. El chófer uniformado abre y cierra la puerta, y ya está. En mi caso, sigo haciendo bodas. Tienes que ser conocedor de tu negocio. Decidí que iríamos todos de traje, para pasar desapercibidos como un invitado más, y, por ejemplo, cuando llegara el momento agacharnos para ayudar a meter el vestido. 

He tenido mucha suerte, porque la empresa de mi cuñado al ser tan grande tenían tantos fotógrafos que ya me conocían. Que me conocieran los fotógrafos era fácil, ya venía de serie. El trato con los fotógrafos ha sido completamente diferente al resto de competidores. La captación de trabajadores posiblemente haya sido más acertada. Gente muy involucrada. Era un trabajo para sacarse un dinero, pero partía de una relación personal mía. A todas las personas que han trabajado para mí, de todas, han tenido que decir de ellos lo maravillosas personas que son, lo bien que los han tratado. Sólo tienes que meterte en el portal de Bodas.net y empezar a mirar coches para boda, a ver qué reseñas han puesto los novios.

A.E.: Tienes además una actividad potente en redes sociales, y muchas fotografías de bodas donde se puede ver ese uso del coche y los servicios que ofreces...

P.T.: Felicito a las novias el día de la boda, del aniversario. También en sus cumpleaños, y les felicité con unas fotos del coche en el día de su boda...

A.E.: Además si el servicio es bueno, te recomiendan. ¿Qué tipo de servicios les ofreces?

P.T.: Primero les ofrezco sinceridad. Un trato llano, simpático. Procuro que sea algo agradable. No solamente ellos vienen a mí para ver si yo soy de fiar, yo también quiero verles a ellos. Ha habido gente a la que no hago el servicio porque no entra dentro de los parámetros que yo quiero hacer o directamente no lo hago, pero la mayoría ha contratado el servicio. Menos los que a mí no me ha interesado, el resto siempre ha sido para contratar. Tampoco es ningún milagro. La gente ya viene mirando por Internet lo que le gusta y lo que no, y al final el trato personal es lo que les decide. En eso, llevas mucho ganado. No ha habido nadie que haya dicho "me lo voy a pensar y me voy a ir". 

Les explico tal como va a ser todo el día de su boda. El tiempo medio de una pareja de novios conmigo es una hora. Luego, a partir de ahí, ya lo que cueste más o menos rellenar la ficha. Tiene que haber una pequeña relación, que ellos se sientan a gusto, que se sientan cómodos. Que tengan claro lo que les va a pasar. Por ejemplo, "como tengo la iglesia a diez minutos, tu vienes a menos diez, y a y diez estamos en la iglesia". No, porque el fotógrafo tiene que salir de casa, ir a la iglesia, hacer la entrada del novio, sentarse en el banquito sin sudar, esperar a que la novia venga... Siempre me he preocupado por ver si les faltaba por contratar algún servicio más, porque el coche es el último lujo de una boda, siempre puede faltar algo. Siempre he procurado recomendar a tres o cuatro, de los que confío que voy a quedar bien. También te digo que en este mundo de las bodas no hay comisionado. Nadie se lleva comisión de nadie, es como un intercambio de cromos entre profesionales. Es una de las cosas que más me gusta de este sector.

El servicio que yo doy es la recogida de la novia en casa, llevarla al lugar de la ceremonia. Depende del horario, llevarla a hacer fotos a algún sitio, y si no al salón directamente para hacerse las fotos. Si te casas a las 20:00h de la tarde y tienes el cóctel a las 21:00h difícilmente puedes irte a Cullera a hacerte fotos. Marco los tiempos, porque cuento con el tiempo del autobús, del fotógrafo, calculo lo que le cuesta a mi coche ir paseando no corriendo. 

A.E.: Si habláramos de otro sector, como por ejemplo el teatro, sería una labor de producción...

P.T.: Hago de wedding planner por un lado, de producción por otro. Les explico cuál es el recorrido, cómo se hace y de qué manera. Cuando se abre la puerta, cómo se sale, y a las novias les doy el cursillo de entrar y salir del coche con el traje de novia, para así salir estupenda en todas las fotos. Dentro del servicio, aparte la ayudamos a salir y entrar con el vestido, en tantas fotos como se haga alrededor del coche, para que el vestido quede perfecto. Si el vestido está mal puesto, la novia está apoyada en el coche, le hago una foto de cintura para arriba y del coche sólo se ve el techo. En cambio, si el vestido está bien puesto, da un paso atrás, la saca a ella entera y se ve el coche. Así las fotos van a Instagram, las amigas se mueren de envidia y me llaman. 

Un dato curioso es que soy el único de España que pone las flores del coche a juego con las que lleva la novia en su ramo. Hay empresas que han llegado a empotrar ramos de margaritas contra la puerta del coche... A principios de año, hablo con la florista y quedamos en un precio. Unas veces gana ella y otras pierdo yo. O gana ella o pierdo yo (risas).

A.E.: ¿Cómo es tu experiencia de compartir con ellos ese día?

P.T.: Me pongo nervioso como una novia. Hasta que llego a casa de la novia. A partir de ahí, soy como el señor de la furgoneta de reparto, ves las cosas con otro prisma. Todo el mundo está nervioso, intranquilo. Procuro enterarme de quién es el fotógrafo, para saber si he trabajado con él o no. Conforme va empezando la ceremonia, el coche es el remanso de paz para la novia después de horas de estrés. Ahí se tranquilizan. Y les pregunto dónde te vas de viaje, y les digo "si el novio no aparece, el viaje está pagado porque yo estoy libre para ir de viaje". Haces cuatro bromas para destensar el ambiente. El padre de la novia te pregunta por el coche: "y esto ¿de qué año es?" "¿cuánto corre?". Está más preocupado del coche que de la boda en sí misma en muchas ocasiones (risas). 

La verdad es que siempre me han tratado con cariño, mucho respeto. Me saludan por la calle. Han habido anécdotas graciosas. Hubo un año que había un evento de bodas donde están todas las tiendas de aquella época, y llegué con dos coches a la entrada de la calle. Estaba hablando con mi mujer y me tocaron en el hombro. Y era una chica embarazada y me dice: "Pepe, ¿te acuerdas de mí?" Una novia que se había casado y estaba embarazada. Eso en cualquier otro universo puede dar a entender a ver... (risas) Me siguen saludando por la calle y entran en redes sociales. La gente es muy maja. 

A.E.: ¿Alguna anécdota que recuerdes?

P.T.: Desde que cada uno en el restaurante ha salido por una puerta y enfadadísimos, hasta los que has oído comentarios del tipo "pues menos mal que tu madre está muerta, menos mal que está con tu padre en el cielo porque nos habrían dado el día". Los nervios juegan muy malas pasadas. 

Una vez suspendí un servicio porque estaban los amigos del novio en la calle, se pusieron a hacerle un calvo y al novio no se le ocurrió otra cosa que bajar la ventanilla del Rolls-Royce y hacer un calvo también. Me giré y lo vi, y di por terminado el servicio. Qué menos que unas normas mínimas de conducta. Anécdotas, en general, siempre las mismas. Cuando suben al coche se quedan como... piensa que llevan cinco o seis horas de nervios constantes. Después de la ceremonia, nos vamos a una sesión de fotos de exteriores cuando ya están casados, y como están cansados posan. Lo de la foto robada no existe, no es fotoperiodismo. Están cogidos los dos y les digo siempre lo mismo, que sonrían igual que si fueran novios. Están destrozados por los nervios.

Me ha encantado también conocer a los grandes profesionales del sector. Gente muy joven, y otros no tanto. Que lo dan todo, que son muy agradables, que se preocupan por mí y por los míos, que no te hacen esperar tontamente. Llegas al salón, haces las fotos del coche lo primero, y así ya te puedes marchar. Ha habido casos en los que antes de entrar, se han ido a hacer fotos como a Cuenca, yo cobro 120 euros la hora de espera, si no te la estoy cobrando es porque esto tiene que ir así.

Desde peluqueros y maquilladores, pasando por fotógrafos, y cualquier de los chicos que gestionan los salones y la propiedad de los salones, son gente que está muy dispuesta, que es colaborativa, y que tratan con mucho cariño. 

Recuerdo que el Westin hizo un evento con modistos de primera talla, con joyeros... Allí estuvieron empleados míos con dos coches. Les pregunté qué tal había ido el día. Se volcaron con ellos, no les faltó comida y bebida. Siempre hay alguna excepción.

A.E.: ¿Cómo es el mantenimiento de un coche así?

P.T.: Estos coches antiguos tienen sus puñetas. Unos los mantenemos mejor que otros, pero siempre hay imponderables. Siempre pueden haber accidentes, roturas. El año pasado, a unos amigos que son competencia, colaboradores porque al final es así. Se les estropearon los frenos del coche y se fue contra una farola. El coche destrozado. Tenían muchas bodas contratadas. Nos llamaron a todos los demás, menos a uno, para ver si le podíamos hacer sustituciones. Me llamaban más a mí, porque les decía dadme lo que queráis. Lo hago a precio más alto, y ellos a otro. Y me dicen: "¿me puedes sustituir?". Yo les decía que lo que me dieran, para sacarlos del charco. Si tuviera un problema con un coche, sé que ellos estarían para lo que hicieran falta. Agradecer a la competencia. Son una gente encantadora. Me gusta ir a los sitios y encontrarme como en mi casa.

Voy al Huerto de Santa María, llego con los novios, dejo el coche. Y vienen los dos gerentes. "Veas que ahora viene un coche, y yo me tengo que ir". Dirijo el tráfico de otros coches en el Huerto de Santa María, como si fuera uno más de casa. Me parece un trato cordial y muy amable. Con la competencia, tengo el teléfono de todos. Mañana puedo estar en un problema, y necesitas apoyo, a alguien que te ayude a sacar el pie del charco. 

Tuve una avería, en una boda, la de Angulo. El coche que fue a recogerlo a él, iba a la iglesia y después a la plaza del Palacio Arzobispal a esperarle para las fotos. El coche que iba a recogerla a ella, que era el que llevaba yo, cuando terminó la ceremonia se iban con el Rolls-Royce y les dije que se llevarán ese y yo cogía un Citroën negro, que era como habíamos quedado. Se marcharon con el Rolls y yo me siento en el coche, le doy a la llave de contacto, que es como un cable de bicicleta y me quedé con el cable en la mano. Me tocó salir del coche, abrir el capó, estirar el cable y arreglarlo. Esa ha sido la única vez que he tenido una avería desde el año 2005.

A.E.: Y en caso de estropearse o mantenimiento en este tipo de coches ¿cuál es el proceso? 

P.T.: Hay gente que se dedica al tema de los coches clásicos, donde se hacen las reparaciones. En mi caso, yo mismo me hago las reparaciones, menos la última. Me fui de excursión, se me estropeó la bomba de agua. Como no tenía tiempo ni podía, se lo llevé a un mecánico de Montroy. En Torrent, en Moncada, también hay. La inmensa mayoría de los mantenimientos los hacemos nosotros. No hay electrónica, un cambio de aceite, un embrague, cambiar una bombilla, añadirle agua al radiador, la mayoría no llevan botella de expansión. 

Dentro de este sector, desapareció una persona que hacía cosas muy raras con los coches, y los que quedamos tenemos los coches catalogados como históricos. Todos conservados como corresponde y todas las piezas del coche. Sí que hay pequeñas cosas, como los alternadores para cargar las baterías. En vez de llevar dinamo, he puesto alternadores. Necesitas que cargue la batería. Por ejemplo, en las bodas de noche necesitas tener las luces encendidas para que el fotógrafo haga fotos de noche. Eso "come" las baterías, estamos hablando de coches que van a 6 voltios. El resto de las cosas son originales, y las piezas valen dinero... El mío es un Rolls-Royce Silver Dawn del 51, y solo quedan 3. Se hicieron 18 con el volante en el lado izquierdo, el mío tiene un carrozado especial y perteneció a la Casa Real de Holanda. Antes se conducía con el volante a la derecha, en Inglaterra se sigue haciendo, y el resto cambiamos a la izquierda. Si el sentido de la marcha fuera al contrario, lo lógico sería que el volante fuera hacia ese lado... Es un trabajo divertido, cansado, pasas nervios, estás jugando con "maquinitas" de 70, 80 años. De los años 30 a los años 60, es todo lo que hay en el mercado, que siempre te puede fallar cualquier cosa. Por ejemplo, una batería no tiene más de 2 años de garantía. 

A.E.: ¿Cuáles son los meses en los que se casa más gente?

P.T.: Los meses que se casa más gente son junio, septiembre y octubre. A finales de noviembre, se terminan las bodas. La temporada es desde marzo hasta noviembre. En el momento que terminan las fallas, empiezan... Suele haber bodas hasta finales de noviembre. La feria del sector de la boda es a finales de noviembre. Nunca la hacen en la fecha adecuada. Siempre hay servicios que hacer, y hay gente que cae enferma. Dejé de ir a la feria porque me di cuenta que había gente que se casaba el mismo fin de semana que se hacía la feria. No he ido nunca con ánimo de contratar sino como "aquí estoy yo", para informar del servicio y los clientes buscan. Con respecto a las bodas, procuro hacer una boda por coche. Si la novia quiere coche, tiene un coche. Si el novio quiere coche, otro coche. Recoger al novio para ir a recoger a la novia me parece la barbaridad más grande del mundo. Soy el único que no lo hacen, todos van a recoger al novio y la novia. Eso implica adelantar, si hay que amortizar un servicio de lujo mejor dejarlo estar. Es como ir a un restaurante y pedir una gamba. Para eso lo haces en tu casa, y se come una gamba cada uno. No recojo al novio, porque hay que adelantar la hora de peluquería de la madre del novio, tienen que estar todos arreglados antes, al fotógrafo también lo trastoco con el horario, para luego recoger al novio, llevármelo a la iglesia, que espere una hora o una hora y media a que yo vuelva con la novia, que esté, tengo que garantizarme el tiempo para llegar. Estar 10-15 minutos haciendo ambiente en la calle, que la novia baje, se vayan todos, y me quede yo. Eso puede ser una hora o hora y media, y la iglesia está cerrada, y el bar de enfrente seguramente también. Y yo le digo a la novia: "¿tú vas a tener a tu suegra con la mantilla y la teja al sol en la puerta de la iglesia esperando a que venga la niña?" Yo me lo haría mirar. Los trato de esa manera, con sinceridad y humor. 

Gracias a Pepe Torres por esta entrevista para A Escena Valencia.

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