-- Artículo revisado y actualizado octubre 2026 --
 
La FP se ha convertido en unos años en una salida laboral real y un camino para muchos profesionales que quieren aprender un oficio y buscan una estabilidad laborar. Una entrevista muy enriquecedora y de plena actualidad. 

Hablamos de FP y de salidas laborales reales con Antoni Ruiz, formador, divulgador e impulsor de la Formación Profesional y de un libro que ha escrito y que os recomendamos: "Construyendo caminos duales".

"Soy un convencido en el hecho de compartir valor y conocimiento, creo que los objetivos se alcanzan coordinando talento, pasión y perseverancia, por ello mi propósito es trabajar duro para recuperar el reconocimiento y el prestigio social que merecen las profesiones y los oficios sectoriales. Por ello, he enfocado mi capacidad y experiencia hacia la divulgación y el impulso de la «Formación Profesional Dual y la Formación Continua». De forma directa, clara y con testimonios para transmitir valor, mediante la comunicación hacia personas y organizaciones con la finalidad de despertar su interés, análisis y apoyo. Entre todos construiremos una sociedad más dinámica, justa, eficiente e inclusiva.

Soy también autor del libro "Construyendo Caminos Duales", un testimonio personal y profesional que recoge mi trayectoria y la de muchas personas que, como yo, creen en el valor de los oficios, la educación práctica y el talento que se construye desde abajo, con esfuerzo, compromiso y vocación."

A Escena Valencia: He podido leer y analizar el nuevo libro de Antoni Ruiz, “Construyendo caminos duales”. Muchas gracias por la dedicatoria firmada y por esta charla. Estábamos comentando hace un momento antes de la entrevista que es muy interesante el poder dedicarte a lo que tú quieres y encaminarte hacia ello.

Antoni Ruiz: Sí, es lo que he perseguido toda la vida y mi objetivo ha sido estar alineado con aquello que me ha gustado trocear de la vida, porque andar al revés de lo que uno tiene como un propósito, o un sentido, si vas un poco al revés por alinearte con cosas muy materialistas o económicamente, o que queden bien socialmente, o por contentar a otros, nos hacemos trampas al solitario. Siempre desde mi tierna infancia, desde que tengo uso de razón, que fue muy precoz ese uso de razón por circunstancias familiares, siempre he intentado alinearme y cuando no han estado las dos cosas en ese conjunto del camino, he cambiado y me he reinventado.


A Escena Valencia: Quería preguntarte por ese impulso que te lleva a pelear por lo que tú quieres.

Antoni Ruiz: Sí, es una necesidad que la entiendo como básica, porque muchos intereses en mi corta y temprana edad, a los 14 años, me alineaban a hacer un Bachillerato y como describo en mi libro fue una contradicción contra los intereses sociales que se establecían después de entrar en una democracia. Estábamos en la Transición, años 70 y 80. Mis padres, que venían de ser personas muy humildes y mis abuelos más humildes aún, que no se habían formado ni en las formaciones básicas, es decir, nada de secundaria ni nada universitario en casa. Nunca. Nunca entró hasta que yo hice una formación, más adelante que te explicaré, entrando en la universidad ya de adulto, pero sí que puedo decirte que en el punto ese estábamos en la familia en la discusión de que tenía que ser el primero en hacer lo que ellos llamaban estudiar para ser algo en la vida, y cuál fue su decepción, pero luego un orgullo... Un orgullo de que yo apostara por aquello que ellos me habían impregnado desde pequeño, que era aprender un oficio, estar alineado con aquello que yo, jugando en casa, cuando una familia tiene un negocio familiar, un restaurante, una zapatería, un bar, una tienda de licores, una bodega o un taller de lo que sea... el niño va al colegio, vuelve, juega... pues eso me pasó a mí con 6, 7, 8, 9, 10 años.

Yo había vivido aquello como un juego. Yo no me iba a jugar a fútbol. Me iba al taller de mi padre y ahí jugaba con cables, con tubos, con grifos, con operarios, que entraban arriba y abajo. Llevaban una furgoneta. Iban y venían. A mí, aquello me abrió los ojos y me dio una ilusión que no me la hacía la química, la física o las raíces cuadradas. Mi idea no era estar en COU. En aquella época desde EGB, saltábamos a BUP y COU para hacer selectividad. Entrar a trabajar con aquellos operarios que hacían cosas con las manos, que era mágico para mí. Construir. Aquello se alineaba mucho y se alineó con aprender el oficio, porque mi habilidad demostró que disfrutaba haciendo cosas con las manos, creando. Fue muy constructivo.


A Escena Valencia: Además, has escrito un libro sobre tu conocimiento de todos estos años sobre la formación profesional, ¿cuándo fue ese paso para ti de ser mentor, de enseñar, de dar esas charlas, de ayudar a que la gente se forme y se dé cuenta de ese camino?

Antoni Ruiz: Lo descubrí a los 50 años, en estas famosas “minicrisis” que pasamos las personas. La de los 40, 50, 60, bien o mal llamadas, crisis de cada década. Estamos hablando de que yo hacia los 50 años lo tenía todo, pero me faltaba algo, y me di cuenta que podía tener un propósito de vida hasta mi edad de jubilación. Ahora estoy en 58 años, muy diferente del de conseguir dinero, un estatus social, que ya lo había conseguido. Por tanto, no me llenaba y me dije que podía hacer algo más.

Mis últimos 20 años atrás hasta los 50 he dirigido una gran entidad, una asociación empresarial como directivo. Luego creamos una escuela de formación continua. Construimos de cero un edificio donde se hacía formación continua, más de 3.000 metros. Construcción nueva, nueva creación. Se financió todo con un proyecto empresarial muy importante. Cuando llevaba 17, 20 años me dije si esto era lo que quería hacer hasta el final de mi carrera profesional o quería algo más. Quizá podría hacer algo más. En aquel momento, me llamaban a la puerta muchos institutos, muchos centros de formación públicos, privados, concertados, que no sabían cómo encauzar un discurso de alguien proveniente de la empresa, del sector privado, del sector productivo, que les dijera que hay resultados de lo que estudiáis.

Quizá se alinearía el sentido de haber empezado muy temprano con un oficio, haber transitado, abrir una empresa a los 20, 21 años, haber tenido éxito, haber fracasado, haber vuelto a empezar, haber tenido una formación más académica por capricho, porque yo ya tenía un oficio y unas acreditaciones, y a los 28, 29 años tuve el acierto de hacer el acceso a la universidad para mayores de 25 años, lo cual me abrió otra puerta de conocimiento que, sin duda, económicamente no me ha ayudado, pero me ha ayudado a poder acceder a otro nivel que quizá se me hubiera cerrado por el hecho de no tener esa formación. Cosa que me llevo a los 32 años y me hicieron una propuesta muy importante porque acumulaba experiencia, conocimiento, formación. Me dijeron: “¿Quieres dirigir una asociación empresarial?”

Más de 400 empresas, más de 5.000 trabajadores indirectos, y hacer un centro para formarles. Eso me dio durante 20 años un estímulo de aquellos de levantarme a la mañana super feliz, irme a dormir a la noche... Eso me ha estimulado durante dos décadas y llegó ese momento, cuando tú me haces la pregunta, que a los 50 dije: “Me falta algo”. He tenido siempre un sexto sentido. Hay algo dentro mío que me dice que estoy alineado con lo que quiero. Lo he hecho a los 14. Lo he hecho a los 20. Lo he hecho a los 30. Cada equis tiempo lo he visto, me he hecho un auto-checking. He visto si estaba alineado y si no correspondía. Lo consulté con mi familia y les dije que iba a hacer un cambio de rumbo.

En principio, mis jefes no se lo tomaron muy bien. Creyeron que era como abandonar el barco y les dije: “No, no, perdonad, esto es vuestra casa. No es mi casa, pero yo la he dirigido lo mejor que he podido y siempre con máximo respeto”. Me acusaron de irme a la competencia incluso. Les dije que no. “Me voy a poner como freelance otra vez, como empecé, y quiero dar otra vuelta y llevar este discurso, este sentimiento, esta vocación en estos 10, 15 años que tengo operativos con plenas facultades y llevarlo a los centros de formación. Llevarlo a todos los foros que pueda. Creo que hay un discurso, que hay un vacío ahí muy grande de que con formación profesional, con habilidades, con vocational training, como dicen en inglés, se puede conseguir una vida muy respetable. A las pruebas me remito, Pablo, que en los últimos 5 años que llevo haciendo esto ha crecido el doble el número de maestros y profesores en España en FP. Ya estamos en 1.200.000. Es un camino. El doble que hace dos años.

Ahora hay un camino. Hay un camino muy grande. Y te puedo decir que hay gente, y lo he vivido en casa con un hijo mío, uno de los dos, que ha hecho carrera universitaria, luego ha vuelto atrás y para tener la empleabilidad de calidad ha hecho un grado superior. Está trabajando gracias al grado superior.


A Escena Valencia: Empezaste en Cataluña y cada vez más te has abierto a toda España en tu labor de divulgación y formación.

Antoni Ruiz: Empecé por Cataluña, por Barcelona, empecé por algo que yo creía que sería muy local y hoy en día no paro de viajar por toda España con esta manera de entender que es una manera de acercar lo que las empresas están ofreciendo, posibilidades de empleabilidad, futuro laboral a partir de habilidades, de oficios, de profesiones.


A Escena Valencia: A ellos les viene muy bien que tú les expliques y les des un poco de guía porque a lo mejor cuando estás estudiando no tienes o no puedes tener una idea vaga de “me quiero dedicar a esto”. No tienes a alguien que te diga: “No, espera, pero esto por aquí, porque por aquí no”. O sea, todas estas cosas o que te haga como un mapa y te lo diga.

Antoni Ruiz: Ese es el motivo por el cual muchos han caído en ciclos y en familias profesionales que han aterrizado porque había plaza. La capacitación ha estado muy mal gestionada en este país. Hemos tenido desde la ESO quizá, y en las familias, una información muy escasa de cuáles son realmente las posibilidades. Si hago un bachillerato, luego quiero hacer científico, quiero hacer tecnológico, quiero hacer humanístico... si quiero hacer FP, hay 78 familias profesionales. Y quieres quizá hacer un bachillerato, no está mal, pero luego te puedes ir directamente a un grado superior que es lo que les indico. Les indico las pasarelas a partir del 2023 de la nueva ley de FP y que luego pueden acceder cuando quizá la persona ha madurado porque también hay un tiempo de maduración, que esto no se tiene en cuenta, pero la adolescencia todos la hemos tenido. Yo a los 13, tú a los 15, el otro a los 17, el otro a los 24. Hay un punto que no sabes. No se sabe cuando una persona alcanza esa madurez de decir, bueno, ya he saltado.

Hay muy pocas personas que tengan muy claro en una corta edad o en una temprana edad después de la ESO qué quieren hacer en esta vida. En esa edad lo hemos pasado todos. Hay como entre hormonas una revolución hormonal y lo que influye la familia y lo que la sociedad te dice y según qué mensajes... hay modas, hay tendencias, hay negocios. Yo tengo dos chavales que no se les orientó en FP. Curiosamente, en un concertado de mi ciudad, en Badalona, no se les orientó. Porque, sencillamente, iban hacia bachillerato cuando entraron a los 3 años. Todo el discurso de P3 hacia bachillerato a los 16 era “tienes que sacar buena nota para el bachillerato para hacer una carrera”. Punto. Es que no existía en FP la orientación. No había prospección ni orientación. Cuando estudiaba, en ese momento no.

Te puedo asegurar que he estado en un foro en Pamplona donde se ha hablado realmente de datos y hay un gran número de empresas hoy en día que están buscando empleos para un 72% de perfiles y que provengan de FP para las empresas clientes suyos. O sea, poca broma. Estábamos hablando que hace 6 meses un 52% de los empleos según datos de estadísticas del gobierno de España provenían de personas formadas en FP. Según las empresas privadas, que son las que tocan realmente las multinacionales a las empresas intermedias, a las empresas logísticas de transportes es igual, cualquier sectorial. Un 72%. Es decir, no desprecian evidentemente el talento de alguien que ha estudiado, pero está más encauzado que ahí.

Hay un relevo generacional que se está produciendo en las empresas que tienen que tener un perfil muy adecuado. Te hablo desde la logística hasta el agro y del agro hasta la química. Ahora vengo de visitar un instituto esta mañana y decían todos los alumnos antes de terminar en grado medio y superior que ya tienen ofertas de las empresas. Esto hace 20 años era impensable. Se consideraba una formación de segundo nivel bueno... como no servías para un bachillerato porque lo bueno te va a venir si haces un grado superior universitario... nos lo vendían así a nuestros padres. A mi padre se lo vendieron así. A mi madre. Estaban convencidos que era un fracasado porque no llegaba a la universidad en los años 60, 70, 80, 90, 2000, pero esto a la que da la vuelta hacia esta bajada de la natalidad. Estamos con menos natalidad, el índice ha bajado muchísimo. Se tienen que jubilar según qué personas. Yo soy de los boomers que en 10 años estaré jubilado, por lo tanto el relevo generacional es muy grande. Como nace menos gente nos vamos a jubilar mucha más gente que nacimos en una época muy intensa. Nuestros padres tenían de 3 a 4 o a 5 hijos. Hoy hay uno, dos, o medio (risas). Sí que ha venido inmigración, pero no cubre ni de largo toda la demanda de grandes empresas que hoy en día tienen un problema. Hablo con muchas empresas, no cubren este relevo. Tienen un problema de viabilidad muchas compañías porque no tienen el talento. Preparar a alguien no es decirle: “Mira, te hago la prevención de riesgos laborales, no es una cadena de montaje que en 3 días te entreno”.


A Escena Valencia: Un profesional requiere tiempo y formación.

Antoni Ruiz: Exacto. Un oficio, una profesión requiere tiempo. Requiere buscar un ebanista, un mecánico matricero, un electricista, un albañil. Te hablo de profesionales. Que lo evalúen, que saquen un mapa y miren las cuotas. Tenemos en España 17 millones de viviendas. Estamos hablando de eficiencia energética, transición de energías renovables, cero emisiones de carbono, que se ha comprometido a la Comisión Europea. Todo esto requiere de profesionales perfectamente preparados. Esa transición la tienen que hacer profesionales no empuja tubos y carga sacos, porque esto se lo digo a los chavales muy bruto, ya lo sé, pero les digo que la mano de obra barata va a venir siempre de países que están quizá pobres, peor que nosotros. Esta gente se va a amarrar a lo que sea y van a coger esos puestos.

Vosotros aquí tenéis la oportunidad de ir a centros muy buenos, con grandes recursos, porque los centros de hoy en día de formación no son los de hace 20-30 años. Hay talleres muy buenos con maquinaria de última tecnología, software, están ya con formación con IA. Aprovechadlo y cuando hago orientaciones se lo digo: “No hagáis un curso para pasarlo y ya está. Aprovechadlo”. Esto mañana el mercado os lo pide y vais a ganaros muy bien la vida, porque los convenios sectoriales, como el del metal, el de construcción, se están pagando muy bien. Para mí, es un tema en el que hacer mucho hincapié, por eso me inspira y por eso me levanto muy a gusto para ir cada día.


A Escena Valencia: Es importante a la hora de elaborar el libro saber qué quieres que esté como contenido. ¿Qué es lo más importante para ti? Lo que sí tenía que estar y también los prólogos.

Antoni Ruiz: Sí, ha tenido un significado de pundonor. De darle un homenaje a personas que en su momento no tuvieron la oportunidad de hacer nada. Te hablo de mis antepasados. Eran grandes profesionales, pero que un poco quizás la sociedad fue injusta con ellos. Ha tratado mal a profesionales que heredaban un oficio que se aprendía de padre a hijo, pero no pasaban por un centro de formación. Estoy hablando de gente nacida en los años 30 y hacia atrás años 30 y 40, y para mí fue como poner negro sobre blanco de algo que es el primer paso.

Voy a continuar porque es un homenaje a aquellas personas que se han encargado hasta hoy en día de traer los oficios, las profesiones, para levantar edificios, para tener esta mesa o para andar con vehículos, porque está muy bien el diseño, está muy bien el proyecto, está muy bien, pero luego a los profesionales sería importante ponerlos donde toca, porque he conocido grandes profesionales. La generación de la “titulitis” y eso ha sido un grave problema. A la larga no te asegura nada. Me vendían que yo tenía una carrera, ese era el gran discurso porque se lo habían explicado así.


A Escena Valencia: Trabajas para diferentes tipos de empresas ¿Qué contenidos son los que tienen un impacto mayor?

Antoni Ruiz: Aquellos en los que les pones delante cuáles son las posibilidades, tanto empresarios como alumnos. Yo hago disertaciones, sobre todo en centros de formación, pero luego me voy a asociaciones empresariales, sobre todo, que son las que tienen la palanca en un país... Sí que vamos a empresas grandes, pero estas ya se tocan a otro nivel. Estuve en Volkswagen, en Pamplona, y allí ellos están muy bien informados de que tienen que apostar sí o sí por la FP, por la FP Dual. Lo tienen clarísimo. Y si encima son países que han invertido aquí en empresas y en compañías como ellos, que compraron SEAT, la tecnología Volkswagen, y en Volkswagen, en Alemania, tienen muy claro Dual desde hace 80 años.

Por tanto, a ellos, sobre la FP no les tenemos que explicar nada, al contrario, nos han ayudado aquí a impulsarla, a través de fundaciones como la Bertelsmann, o han traído tecnología a través de las compañías participadas o compradas directamente. Entonces, ellos la FP la tienen clarísima. El mensaje es el de corroborar lo bien que ha ido, que ellos en 80 años, en Alemania, no han tocado una ley.

Esto es buenísimo, una ley de formación. Se modifica, se maquilla. Está muy bien diseñada, porque la han hecho también suya los daneses, los suizos, los austríacos, los noruegos, los suecos... Es un modelo de practicar estudiando. Es decir, estudias y haces. Porque aquello de la pirámide del conocimiento dice que aquello que aprendes haciendo lo retienes mucho mejor que en la teoría. Entonces, ellos han sido de poner desde el primer minuto a alumnos en las empresas, hacer aprendices y con un tutor, ir caminando hacia una transición de aquella persona y poco a poco ir moldeándola con el ADN de la empresa. Ellos apuestan. Y yo cuando voy a explicar esto a los centros de formación les digo que tienen que estar en contacto constante con las empresas. Y que la empresa sepa poner en valor en el centro de formación, si es una sectorial de la región de Murcia, cuál es el negocio, cuál es la productividad de esa zona… Si es muy agrícola, maquinaria... llevarla, acercarla a los centros de formación de alrededor. Porque eso que tienen ellos es imposible de replicar. Quizás tienen una maquinaria, aunque tienen una tecnología, que lo que tienen que hacer es explicarla, llamar a la puerta de los centros, para que estos a la vez les lleven talento.

Tienen que convivir. Y yo les digo que no se cierren, yo como empleador pondré una oferta de trabajo en InfoJobs, y tengo una empresa de 200 trabajadores, y pongo en LinkedIn o en InfoJobs, propongo una oferta, y ya por sueldo y por otros factores me van a venir. Esto que se hacía antes se ha acabado. La sociedad está cambiando, hay que mirar cómo conciliamos, qué valores tiene la empresa, cuál es su proyecto dentro de la empresa, cada persona que empieza. Y que igual va a estar ahí un tiempo, qué plan tiene dentro de la compañía, cómo puede continuar avanzando. Me van a conciliar si entro a un grado medio, hacer un grado superior, y la compañía me va a ajustar unos horarios para que yo, que mi idea es continuar estudiando... Y quizá algún día acabo la universidad… Entonces, yo lo que digo es, no os cerréis como empresas a que una persona entre, esté ahí haciendo la misma función 40 años, porque se te va a ir. No vas a poder retener. Y a veces no solo es el sueldo. Es que hay una evolución personal. Es una evolución y un desarrollo. Yo cuando hablo con personal de recursos humanos les digo que no pueden continuar con la misma fórmula que hace 20, 30 años... estabais captando talento.

Yo he sido un número también en una empresa igual que tu. Entonces, cuando he sido un número me he apartado. Este proyecto que te estoy explicando hoy, lo empecé hace 5 años. Cambiaron los jefes y no valoraron todo el trabajo previo. Mi vitamina, mi energía, mi combustible es estimularme. Si a mí me das unas responsabilidades, pero no me dejas desarrollarlas, me apago y estoy en off. Y si yo estoy en off, es que no funciono. Es una cuestión de escucha y liderazgo por parte de los jefes de empresas. Tiene que valorar al trabajador y dónde puede funcionar mejor. Estimularle.

Renuncié a trabajar de manera automática. Mi vida es esta. Es una. Y tengo claro que cuando se me acabe, no la vuelvo a tener. Sí que quizá hubiese dicho... Bueno, en la siguiente década lo vuelvo a intentar. Tuve que tomar una determinación muy seria, porque dependían de mí dos hijos y una mujer. Pero a mis 50 no vale la pena hacer nada si no me estimula y quiero estar motivado.


Muchas gracias a Antoni Ruiz por esta charla tan enriquecedora para la revista A Escena Valencia.